Es de reconocerse el esfuerzo que hacen muchos grupos de casi todas las regiones del país para llevar la ciencia a diversos sectores de la sociedad. Sólo basta con asomarse a las redes sociales para constatar que hay muchas actividades de diversa índole, tales como ferias de ciencia, conferencias, asesorías para niños y jóvenes, visitas a museos, planetarios, actividades de conservación del ambiente, etcétera, etcétera.
En la organización de tales actividades participa un amplio número de instituciones y grupos, desde universidades, centros de investigación, colectivos estudiantiles, academias nacionales y regionales, asociaciones científicas, así como los consejos de ciencia de los estados.
Más artículos del autor
La divulgación científica es una actividad muy noble, que la realizan un espectro importante de profesionistas, investigadores, estudiantes e incluso aficionados. Los beneficios de esa actividad son múltiples: desde acercar la ciencia a los niños y jóvenes, despertar vocaciones entre ellos; y también informar y educar a los ciudadanos, entre muchas más.
Las instituciones educativas más sólidas tienen programas de divulgación en sus propios medios, tales como prensa, radio y televisión universitaria. Por supuesto, vivimos en una era digital en la cual es relativamente accesible y sencillo para casi todo mundo emitir un mensaje. Notables son también los rock star de la ciencia, personajes que tienen una habilidad especial para comunicar de manera accesible, e incluso divertida, temas especializados.
En aquellos estados donde hay un sistema educativo universitario bien consolidado, ese trabajo de acercamiento a la ciencia lo pueden aprovechar los jóvenes para canalizar una posible vocación científica. Hay también una serie de programas que permiten a los jóvenes de nivel bachillerato acercarse a la ciencia, al realizar estancias cortas en dichas instituciones.
Puede darse un aprovechamiento o sinergia entre la divulgación y el sistema universitario, que ofrezca a los jóvenes la posibilidad de estudiar una carrera en esas áreas de la ciencia, y eventualmente dedicarse a la creación de conocimiento. Eso es muy valioso, sobre todo en una sociedad como la nuestra, con tantos riesgos que llevan a los jóvenes hacia conductas antisociales.
Por otra parte, existen algunos estados con mayor rezago educativo, donde se hace un esfuerzo notable para divulgar la ciencia, por parte de diversos actores. Sin embargo, en esos estados que no cuentan con universidades con una fortaleza en investigación y postgrado, resulta incompleta esa labor. Esto de ninguna manera demerita el trabajo que realiza la comunidad de divulgadores, que hacen una labor muy valiosa, con pocos recursos o incluso poniendo de su propia bolsa para costear gastos de traslado o viáticos. Es lamentable que en algunas ocasiones, esos recursos estén programados, pero por deficiencias burocráticas no se puedan ejercer, o incluso se desvíen hacia otros fines.
Está muy bien acercar conceptos de Física Cuántica, Genética o Astronomía a los jóvenes, y seguramente algún provecho les dejará. Pero para lograr que eso rinda los mejores frutos, debería haber una mayor receptividad de las universidades y tecnológicos. Debe ser posible que el sistema educativo esté dispuesto a ampliar su oferta educativa, una oferta que incluya una gama más amplia de carreras, más allá de las tradicionales.
Muchas veces se alega que la falta de recursos impide a las universidades ampliar sus programas educativos; sin embargo, algunas veces esos recursos existen, sólo que se dirigen a otras prioridades. Por ejemplo, es sorprendente que algunas universidades tengan un personal de vigilancia tan grande, cuando ni siquiera cumple con labores propias de ese tipo.
Un objetivo que deberíamos proponer, como política de estado para el mediano plazo, sería lograr que todas las universidades del país cuenten con carreras en Ciencias naturales y exactas.
Otra crítica podría dirigirse hacia la cuestión del mercado laboral, que debería emplear a los egresados de estas carreras de Física, Matemáticas o Química, lo cual es válido plantear; sin embargo, son tantos los retos que enfrenta nuestra sociedad, desde el medio ambiente, crisis climática, epidemias, todo lo cual requiere del concurso de especialista en diversas ramas de la ciencia, desde Matemáticas aplicada hasta Ciencias de la atmósfera, personal que debería formarse en dicho sistema universitario.
Así pues, lograr que todas las universidades del país, presenten un plan de desarrollo que incluya la apertura de carreras en Ciencias naturales y exactas, debe ser parte del debate sobre el sistema educativo nacional, algo que podría plantearse aprovechando el momento, con las campañas políticas inminentes y la necesaria discusión sobre el futuro de nuestro país.