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OPINIÓN

¿Qué posgrados en México ofrecerán becas?

Claves para entender acciones del Conahcyt para acabar con privilegios académicos

Norma Angélica Cuéllar

Investigadora y periodista mexicana. Actualmente realiza una estancia de investigación posdoctoral en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. Tiene publicaciones sobre migración y política en revistas especializadas y en diarios nacionales. Sus temas de investigación son migración, religión y política nacional.

 
 

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Miércoles, Agosto 16, 2023

Como usted se habrá enterado, desde la semana pasada, profesores y directivos de universidades e institutos de investigación han comenzado a salir a la escena pública para protestar por los cambios en la política de asignación de becas para estudiantes de posgrados en el país. Esto ha ocurrido porque la nueva política de asignación de estos recursos vino a tocar intereses de quienes manejaban las becas a su antojo y para programas sin ninguna calidad académica y con tendencia a una privatización de los recursos del Conacyt.

Se lo voy a explicar claramente.

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Lo que sucedió es que en el marco de Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 8 de mayo, se decidió cambiar los criterios de asignación de recursos para estudiantes, a fin de entregarlas de una manera más clara, concreta y con objetivos mucho más precisos que permitan el  fortalecimiento de las agendas de investigación en los rubros humanísticos, científicos y tecnológicos en el sector público del país.

La semana pasada funcionarios del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnologías (Conahcyt) ofrecieron una sesión informativa sobre las características del nuevo Sistema Nacional de Posgrados (SNP) y la asignación de becas Conahcyt.

El director adjunto de Investigación Humanística y Científica, maestro Andrés Triana Moreno, y la coordinadora de Programas para la Formación y Consolidación de la Comunidad del Conahcyt, doctora Liza Aceves López, explicaron de manera detallada la transición de lo que era el Programa Nacional de Programas de Calidad (PNPC) a lo que es hoy el Sistema Nacional de Posgrados (SNP), cuya misión es democratizar el acceso a los jóvenes interesados en llevar a cabo estudios de posgrados.

Aquí viene el fundamento de esos cambios:

1.- Anteriormente, las becas de maestría y doctorado no eran asignadas directamente por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Canacyt), sino que eran entregadas por entidades intermediarias sin criterios transparentes. Se daban situaciones como que estudiantes inscritos en los mejores programas no tenían beca.

2.- También se otorgaban becas en áreas sin demanda laboral y había programas beneficiados poco pertinentes y sin calidad académica, con poca claridad de los beneficios para sus egresados.

3.- Lo peor de todo ello, es que muchas universidades cobran cuotas y colegiaturas excesivas a estudiantes de maestrías y doctorados, lesionando con ello lo que debía ser un recurso para su manutención.

4.- En el diagnóstico para el establecimiento del nuevo Sistema Nacional de Posgrados también se observó que la formación de estudiantes estaba desarticulada de las necesidades profesionales del país, y en su lugar, se respondió a intereses privados.

5.- También se dio un debilitamiento de la oferta de posgrados públicos. Se encontró que el 63 por ciento de los programas estaban en universidades privadas y 37 por ciento en universidades públicas, lo cual constituye un debilitamiento de lo público, esto sin contar que las áreas son administración, derecho y educación, nada de ciencia y tecnología. Las becas Conacyt eran un señuelo para apoyar negocios privados.

6.- También un 75 por ciento de los programas de posgrado cobraban colegiatura o cuotas a los estudiantes.

7.- Ponga atención en este dato. La matrícula de maestrías y doctorados tuvo una dramática transformación: En 2006, el 48 por ciento de los programas eran privados y 52 por ciento eran públicos, pero esta proporción cambió drásticamente para 2022, el 52 por ciento de los posgrados eran privados y sólo 36 por ciento, públicos.

8.- Ahora bien, el esfuerzo de reconversión para la asignación de becas garantizará la asignación de becas para estudiantes inscritos en posgrados de investigación y en posgrados profesionalizantes de áreas prioritarias.

9.- Se garantizará con un compromiso de la gratuidad de la educación en México.

10.- Ahora las postulaciones se harán de manera directa sin intermediarios y en igualdad de oportunidades para todos los chicos.

11.- La nueva Ley incluyó un claro compromiso de la educación de grado con actividades de retribución social y un sistema vinculado a la investigación y la profesionalización en áreas de interés nacional. Y también crear un sistema de pagos sin intervención bancaria. Los pagos de becas se hacían siempre en una cuenta de un banco, cuyo nombre prefiero omitir.

12.- Además, las transformaciones no se hicieron de un día para otro. Desde el año pasado comenzaron los cambios; sin embargo, muchos programas decidieron seguir cobrando cuotas a los alumnos y no mejoraron sus contenidos o la calidad de su profesorado.

13.- El propósito de las evaluaciones que hizo el Conachyt es para beneficiar a los programas más competentes y alentar a aquellos que no lo son a serlo, para avanzar en las metas propuestas en la nueva Ley en materia de humanidades, ciencia y tecnología.

14.- En este momento, de los dos mil 941 posgrados que existen en el padrón del Conahcyt, 463 no son elegibles para recibir becas para sus estudiantes, mil 166 se encuentran en revisión y mil 312 se consideraron elegibles.

15.- En estos días, la propia directora del Conahcyt, María Elena Álvarez-Buylla, aclaró que si hay posgrados que no fueron bien clasificados “eso se puede ver, no hace falta esperar una evaluación, y la coordinadora de Programas para la Formación y Consolidación de la Comunidad del Conahcyt, doctora Liza Aceves López, tiene la indicación de hablar con todos las coordinaciones de posgrado para revisar y explicar por qué un posgrado que la universidad pensaba que era de investigación… no lo es porque no cumple los lineamientos”.

Así las cosas, desde tiempos de Echeverría no se hacían cambios en la manera como se asignaban las becas de posgrados y ello derivó en privilegios para grupos de poder dentro de las universidades, quienes hoy se resisten a perder todos esos privilegios.

Si quiere debatir, escríbame. Me interesa su opinión norcudi@gmail.com

 

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