Los libros de texto gratuitos han sido una pieza fundamental durante décadas para educar de manera imparcial a los millones de estudiantes que cada año se forman en las aulas.
Los contenidos deben ser libres de idearios, credos o doctrinas y deben ser la base para que las niñas, niños y jóvenes del país tengan bases sólidas de conocimiento, tener las herramientas básicas para entender el mundo, el país y la sociedad de la que forman parte.
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Además de proporcionar conocimiento, son una herramienta pedagógica y una guía para toda la vida.
Brindan conocimientos básicos como: aprender a hablar, escribir, comunicarse, sumar, restar y ser analíticos en su pensamiento.
Sin embargo, con la modificación que propone el Gobierno de la 4T, nos encontramos ante el gran dilema de crear ciudadanos conscientes o activistas para apoyar un proyecto político.
La finalidad de los libros de texto es democratizar el conocimiento, la educación, por ello, la importancia de no minimizar los contenidos que fomentan la creatividad y el emprendimiento.
Debemos de otorgarles a las niñas, niños y jóvenes, las herramientas para salir adelante, no para ser militantes de un partido político.
No podemos permitir que los libros de texto gratuito para el próximo año escolar 2023-2024 tengan una carga ideológica de acuerdo al partido en el Gobierno.
Es una afrenta utilizar a 29 millones de estudiantes de educación básica con fines políticos y propagandísticos.
Son preocupantes los errores y las omisiones, y fueron creados desde el hermetismo y la opacidad.
Resulta lamentable que el programa académico para todas las primarias y secundarias públicas del país tendrá modificaciones, ya que englobará todas las materias en cuatro grandes campos formativos: Lenguaje; saberes y pensamientos científicos; ética, naturaleza y sociedades; y de lo humano y lo comunitario.
Minimizar contenidos de matemáticas, lectoescritura y ciencias, afecta todo el proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestra niñez, afecta su desarrollo cognitivo, limita el pensamiento lógico y evita la posibilidad de contar con las herramientas que el día de mañana les permitirá integrarse a un mundo cada vez más complejo y tecnologizado.
Suprimir contenidos de ciencias, español, matemáticas, biología, entre otras materias, es robarles su pensamiento lógico y crítico, es quitarles la oportunidad de aprender desde las bases.
Es minimizar los conocimientos que requieren para su desarrollo académico y su formación técnico-profesional; es mutilar su aprendizaje, es robarles una educación con futuro.
Es inadmisible que quienes prometieron poner en lo más alto al sistema educativo mexicano, eliminaron las escuelas de tiempo completo y hoy quieren controlar los contenidos en los libros de texto.
Debemos evitar a toda costa que los libros de texto que distribuirá la Secretaría de Educación Pública sirvan como un sistema de adoctrinamiento a favor de un sistema político.
Cualquier carga ideológica debe eliminarse por completo y regresar a las materias básicas que permitan a las niñas, niños y adolescentes del país aprender los conocimientos que serán pilares para toda su vida.
Que quede claro, las matemáticas, la biología, las ciencias, la gramática no tienen ideología.
Los libros de texto no son instrumentos de experimentación y no debe ser una batalla de partidos políticos y de ideologías.
Desafortunadamente para el gobierno de la denominada 4T los niños y las niñas no han sido prioridad; y una vez más ponen en riesgo su educación y formación.