En esta temporada veraniega las temperaturas ambientales se han elevado en la ciudad de Puebla por arriba de los treinta grados centígrados y en algunas regiones del estado hasta casi cuarenta, lo que produce que nuestro organismo reaccione a estas altas temperaturas. Es muy importante destacar que nuestro cuerpo es capaz de lidiar con temperaturas que alcancen los 40.5 grados centígrados, ya no es posible regular la temperatura, y la persona puede sufrir desde agotamiento por calor hasta el denominado golpe de calor.
El agotamiento por calor se caracteriza porque la persona presenta sudoración excesiva, debilidad, dolor de cabeza, respiración rápida y superficial y aumento de las palpitaciones. A ellas hay que trasladarlas a un lugar fresco y lo más ventilado posible, quitarle la ropa y enfriar el cuerpo con paños húmedos y proveerles de agua en abundancia o de una solución con electrolitos. Esta última, se puede preparar con agua limpia y agregarle un par de cucharaditas de azúcar de caña, media cucharadita de sal de mesa, más media cucharadita de bicarbonato de sodio, se le puede agregar el zumo de su preferencia limón, naranja, toronja, etc. y administrarlo por vía oral.
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El golpe de calor se caracteriza por presentar piel caliente, escalofríos, confusión mental en tiempo y espacio, y después delirios, convulsiones e incluso la pérdida de la consciencia. En estas personas hay que actuar rápido y mojarla o incluso sumergirla en agua, ventilar el espacio y se puede aplicar hielo en las axilas, las ingles y el pecho. Debemos recordar que el golpe de calor es una situación muy grave que pone en peligro la vida.
Por último, es importante destacar que los espacios cerrados como un coche o una habitación pequeña pueden llevar a la persona rápidamente a rebasar los 40.5 grados centígrados e incrementa el riesgo de tener golpe de calor. Así que siempre ventile primero y después acceda a su automóvil o al cuarto. ¡Esta simple acción puede salvar su vida!