¡No seas chillón! Asume tu culpa con hombría, como todo un caballero, con valentía y honor; no culpes a otros de las bajezas que cometiste al abrumar a una mujer con tus hostigamientos, con tu hostilidad, con tu acoso.
Si fuiste muy “hombrecito” para insinuarte con esa mujer, a cambio de favores políticos, pues ahora paga tu atrevimiento.
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¿Por qué culpas a la dirigencia de tu partido? ¿Acaso te obligaron o te pusieron una pistola en la sien para que cometieras esos actos tan deleznables y cobardes? ¿Acaso esa autoridad te formó políticamente para realizar esa bajeza? Tu partido no es responsable de tus actos personales.
Quizá acaso pienses que la actividad política y de gobierno es pura indecencia, que todo es suciedad, pero ¿qué crees? No es así. No todos los servidores públicos son como tú. Hay mucha gente decente en las esferas de poder.
Hombres y mujeres que no tienen necesidad de andar sobornando a sus compañeras y compañeros de trabajo -como tú lo hiciste-, que no se ven motivados a insultar a la gente, como fue tu caso.
Deja de decir que “grupos radicales” te persiguen y que se están vengando de ti. Tú creaste el entorno y las circunstancias; tú fuiste mucho más drástico e intolerante que esos grupos a los que señalas. Como dice Arjona en su canción: ¡Fuiste tú!
La culpa fue sólo tuya. De nadie más. De tu boca salió toda esa podredumbre que quiso convencer a una mujer. No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia, ¿será que no te amas?
Ya te pareces a aquella mujer de triste figura que gobernó esta ciudad y que cometió violencia política de género, hostigamiento y acoso laboral contra una de sus subordinadas, contra una de sus compañeras de trabajo, ¡contra otra mujer!
Ahora, tanto ella como tú pasaron a formar parte del Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política Contra las Mujeres en Razón de Género. El uno para el otro. Por eso se entienden, por eso se defienden mutuamente.
Tan sólo quiero recordarte que lo que tu hiciste no tiene nombre, bueno, sí, sí tiene nombre y apellido: es el que portas, el que presumes, el que has colocado en la ignominia.
¿Sabes qué? En lugar de estarte quejando del partido político que te abrió las puertas y que te permitió crecer y ocupar puestos de relevancia; en lugar de andar rumiando contra grupos, mejor cierra el pico porque tú solo te estás hundiendo y humillando públicamente. Te lo ganaste a pulso.
¿Amenazas con cambiarte a otro instituto político que está dispuesto a abrirte la puerta? ¡Perfecto! Bien se sabe que ese partido está recogiendo retacería.
¡No seas chillón!, porque tu actitud lastimera sólo provoca risa en los ciudadanos de verdad ¡Digamos NO al hostigamiento y al acoso sexual! ¡Digamos NO a la violencia política por razones de género!
@elmerando