Hace unos días se publicó la noticia de que el Gobierno de la Ciudad de México emitió el decreto por el cual se nombra Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México a la “Representación de la Batalla del 5 de mayo de 1862 en el Peñón de los Baños”, lo cual sin duda es algo que celebrar.
Esta representación se realiza desde hace 93 años en el Peñón de los Baños, una localidad ubicada en la alcaldía Venustiano Carranza, en la capital del país, con el fin de recordar la histórica Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862 en la que el Ejército de Oriente triunfó sobre los franceses al mando del general Ignacio Zaragoza.
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Llama mucho la atención saber que es la primera declaratoria de este tipo en la administración de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, bajo la nueva Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la capital, lo cual fue publicado en la Gaceta Oficial de esta demarcación el 4 de mayo pasado.
Y es que, de acuerdo con lo declarado por las autoridades capitalinas, este nombramiento forma parte de un Plan de Salvaguardia entre autoridades y comunidad que incluye la elaboración de un libro e incluso la producción de un documental.
Pero, además, la declaratoria contempla la ceremonia cívica que se realiza en colaboración con la Alcaldía, así como el desfile, la escenificación de la ruptura de los Tratados de Soledad y el simulacro de la batalla en los Fuertes de Loreto y Guadalupe que causó aquel día la triple retirada del ejército francés, considerado en ese momento el más poderoso del mundo.
En este sentido es que se sabe que los organizadores de esta expresión de carácter cívico-patriótica, toman como punto de partida el 5 de mayo de 1931, momento en el que esta tradición fue heredada de las comunidades de Nexquipayac en el Estado de México y San Juan de Aragón en la Ciudad de México.
Ante este escenario es que surgen varios cuestionamientos sobre la razón por la que las autoridades de Puebla no han realizado un nombramiento de este tipo al gran legado histórico-cultural que se proyecta alrededor de relevantes sucesos en este estado.
Y es que si bien en la ciudad no se realiza una representación comunitaria con las características de la que se efectúa en Peñón de los Baños, sí hay muchas otras expresiones culturales e históricas cuyo legado podría ser protegido.
No por nada -como lo mencioné la semana pasada- la ciudad ha sido declarada por el Congreso del Estado como “Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza” e incluso es uno de los 34 sitios de México reconocidos por la UNESCO bajo la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Es precisamente por ello que considero necesario que haya en la entidad una legislación -más allá de la existente de cultura-, referente al patrimonio cultural, natural y biocultural, así como la de la Ciudad de México que fue expedida apenas en el 2020.
El objeto de este ordenamiento sería garantizar los derechos humanos, relativos a la identificación, registro, preservación, protección, conservación, revalorización, restauración, investigación, difusión y enriquecimiento del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la ciudad de Puebla.
Si bien en el estado existe ya una Ley de Cultura, sería importante revisar para poder reformarla y establecer parámetros que permitan proteger el patrimonio cultural, natural y biocultural que se genera a través de sus diferentes manifestaciones.
Hago votos para que legisladores y autoridades pongan atención en estas acciones que no sólo son importantes, sino sobre todo son necesarias para proteger y asegurar el legado de Puebla a las nuevas generaciones. No olvidemos que somos “cuna de la Revolución Mexicana”.