Estamos a unos días de que se realice el proceso de decisión en Coahuila y Estado de México para la elección de la gubernatura en ambas entidades, así como para renovar curules locales en el estado del norte; sin embargo, esta contienda cobra una gran relevancia en el país no sólo por estar en juego el sufragio de más de 20 millones de mexicanos, sino, sobre todo, al ser la última elección local que se realiza, previo a las decisiones presidenciales de 2024.
Y es que para muchos analistas este proceso se convierte en la antesala de lo que podría suceder el próximo año, pero más allá de ello, para mí es un importante escenario en el que se gestarán las más grandes lecciones que los partidos políticos deben considerar, para actuar en consecuencia, rumbo al 2024.
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Lo cierto es que en ambos estados el escenario se vislumbra sumamente diferente, ya que de acuerdo con las proyecciones de las encuestadoras en el Estado de México el triunfo será para la candidata de Morena, mientras que en Coahuila las preferencias apuntan a una victoria del candidato de la alianza opositora conformada por el PRI, PAN y PRD.
Precisamente esa es una de las mayores lecciones que destacan en este proceso, el ver la pluralidad que todavía existe en el país, la cual no puede llevar a ningún partido o candidato a confiarse y a creer que por tener la camiseta de x o y color tiene el triunfo asegurado.
Por otra parte, una de las más grandes diferencias que se gestan entre las campañas de Coahuila y el Estado de México es el que en el norte la elección de candidato por parte de Morena estuvo muy fracturada, lo cual incluso llevó a sus partidos aliados a competir por separado, y aunque al final se “alinearon” tratando de bajar a sus candidatos, el daño de la división fue notable e hizo estragos.
Esto debe prender los focos en el partido del poder, ya que la derrota del “equipo” del Presidente probaría que el llamado “efecto AMLO” no es infalible -o al menos no en la región norte del país-, por lo que requiere sumar aliados, liderazgos y, sobre todo, buenos perfiles. Este es el gran reto que deben aprender del viejo PRI basado en su pasado.
Y es que el candidato de Morena en Coahuila, Armando Guardiana tiene 77 años, así como una larga trayectoria como empresario y político de la vieja guardia, en la que ha sido diputado local y senador de la República. Mientras tanto, su oponente, Manolo Jiménez está por cumplir 39 años y se ha desempeñado como regidor, diputado local y alcalde de Saltillo.
Esto también nos habla mucho de la importancia de la selección del candidato, o al menos así se vislumbra en el norte, donde un perfil más joven, que proyecte el cambio generacional, permea con mayor fuerza.
Desde luego, estas lecciones también deben tocar la puerta de la oposición para mostrarles que trabajar unidos y en equipo deben ser la verdadera fortaleza que necesita proyectar una alianza.
Asimismo, en el Estado de México las lecciones que emanen serán muy importantes y la primera será el reflejo de que el sur-centro del país no funciona como el norte, por lo que las estrategias políticas deben llevar geolocalización, pero además que los errores tienen un costo y esto se verá proyectado en los resultados.
Desde luego también será importante el análisis que se haga de los procesos electorales que tienen como candidatas versus las diferencias con los que participan hombres.
Precisamente, otra de las grandes lecciones de esta elección será el analizar el papel que juegan las encuestas en la obtención de las llamadas “fotografías del momento”, ya que cada día muchos de sus resultados distan mucho de lo que pasa y esto será medido en los puntos de diferencia que tengan con los resultados, que este será el valor real implícito.
Por ello no perdamos de vista lo que pasará este domingo y estemos al pendiente de las lecciones que dejará, así como de que los partidos políticos sepan aprovecharlas rumbo al 2024, elección en la que estará en juego nada más ni nada menos que la Presidencia de la República y los gobiernos locales de nueve entidades.