El 2024 es clave para mantener en el poder al grupo hegemónico que gobierna México. Puebla para ese año no será la excepción. Se pone en juego la gubernatura, diputaciones y alcaldías de los 217 municipios, y la zona conurbada será la “joya de la corona”. Nunca en política ni en la vida misma, las cosas son fáciles o como uno quisiera. Pero siempre en política; lo que parece, es.
Nadie obviaría que en estas elecciones que están en puerta se pone en juego la Presidencia de la República, así como nueve gubernaturas: Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Hacer pronósticos y análisis de escenarios resulta cada vez más complejo. Sólo una cosa brinda certidumbre: el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien no permitirá que le sea arrebatado el poder por parte de la oposición. Él sabe bien que para “la grande”, como decimos en México, no hay liderazgos ni estrategias certeras que puedan significar un escenario en prospectiva, adverso y de derrota. No para la Presidencia de la República.
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AMLO está inoculado. Él es Morena, él es el Gobierno de México, él es líder moral y político de una gran mayoría de la ciudadanía y de la clase política de nuestro país. Todas y todos, sus corcholatas, conocen bien cómo opera la ejecución política por parte del mandatario mexicano. Por eso todos se mueven, pero nadie sale en la foto.
La centralización del poder es evidente, sin embargo, hábil como lo es, López Obrador busca dentro de sus ejes de estrategia generar la percepción de democracia, solidaridad, transparencia electoral, elecciones limpias, democráticas, pues. La reciente declaración de Ricardo Monreal, da cuenta de ello.
Sólo él y nadie más que él (el Presidente de México) sabe claramente su juego político para las elecciones de 2024. Sólo él y nadie más, está inoculado porque conoce la realidad social y la esencia de las emociones colectivas (que son fundamentales en la comunicación política) de México, las positivas y las negativas. Parece que ningún personaje público y político está mirando la realidad líquida actual. De lo contrario, para este momento, habría ya claridad en las candidaturas del partido hegemónico Morena y del PRI, PAN, PRD y MC, también habría una oposición sólida con estrategia. Pero nada de esto ocurre, han faltado sesos y corazón para que alguien entienda el lenguaje de las y los mexicanos.
Por eso, la política la mueve quien entiende bien este lenguaje y es “ya saben quién”. Para muestra un botón: su estrategia en su narrativa política es magistral. Por eso, pese a todos los esfuerzos y las estrategias cortas de mira de la oposición y de quienes aspiran al poder en Morena; AMLO sigue manteniendo el 58 por ciento de aceptación según la reciente medición de la casa encuestadora Mitofsky.
La narrativa política del discurso político (no, narrativa política y discurso político no son lo mismo) del Presidente Andrés Manuel López Obrador durante la conmemoración de la Batalla del 5 de mayo en Puebla, está colmada de simbolismos.
Los discursos políticos en conmemoraciones históricas, deben ser así o de lo contrario, sólo son fechas y nombres, paja que no se retiene o en el mejor de los casos, se olvida. Haga usted la prueba si vio por televisión o presenció la Conmemoración del 5 de mayo: ¿Recuerda qué dijo quién? Seguramente no. Pero sí recuerda gran parte del discurso de López Obrador, recuerda cómo le hizo sentir, recuerda que habló del pueblo mexicano, de la no sumisión a países extranjeros, de los liberales contra los conservadores, de los héroes de nuestra patria. Esta es una pequeña muestra de cómo se utiliza una estrategia en la comunicación política gubernamental.
Twitter: @AlesandraMartin