El pasado viernes 9 de febrero salió la Convocatoria para elegir a los integrantes del Consejo Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Como lo habíamos previsto, la convocatoria no ha sido difundida y se reitera que la elección será por voto electrónico, universal, directo, individual, libre y secreto. Una contradicción crasa pues el voto electrónico no garantiza ni la libertad ni la secrecía del voto.
Veamos el calendario: el viernes 9 sale la Convocatoria; el lunes 20 es el Registro de fórmulas y los aspirantes a representar a su sector tienen que pedir los documentos a la Dirección de Recursos Humanos y a la Dirección de Administración Escolar (DAE) y la solicitud deberá presentarse “hasta tres días hábiles previos a la fecha del registro”. La Campaña se inicia el martes 28 de febrero y termina el lunes 6 de marzo. Las Votaciones son el lunes 13. La Calificación del proceso electoral es el miércoles 15 y la instalación del nuevo consejo es el miércoles 22 de marzo.
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Más amañado el proceso no podía estar. Como la DAE y Recursos Humanos tienen 72 horas para entregar la documentación, entonces, si el registro es el lunes 20, los aspirantes sólo tienen lunes y martes para solicitar su documentación. ¡Dos días! Cumplen con emitir la convocatoria un mes antes de las elecciones, pero sólo tienen dos días los que quieran registrarse para solicitar los documentos requeridos. Es una verdadera burla.
Es obvio que el objetivo es que haya la menor participación posible. En la medida en que no se participe, tendrán mucho mayor margen para determinar el resultado de las elecciones. De hecho, las fórmulas ya han sido prearmadas.
Pero el asunto no termina aquí, porque si el registro es el 20 ¿por qué la campaña electoral se inicia hasta el 28, ocho días después? Una campaña que dura escasos 5 días hábiles cuando podría durar el doble.
Eso sí, dejan toda una semana entre el final de la campaña y el día de las votaciones que son el lunes siguiente. No te dan tiempo para el registro, no te dan tiempo para la campaña, pero sí te dan tiempo para que pienses cómo vas a votar. ¡En una de esas se te olvida!
Es increíble que acudan a un acuerdo del consejo universitario de octubre de 2020, tomado en plena pandemia, para “fundamentar” el voto electrónico. En marzo de 2023, con una población vacunada casi en su totalidad y con el retorno a las clases presenciales no hay ninguna razón para que el voto sea electrónico. Como lo hemos dicho, éste no es secreto y, por lo tanto, no es libre.
También señalamos la necesidad de cumplir con la publicación de los padrones electorales, pero nuevamente son padrones “ciegos”. Los padrones son públicos cuando todo mundo puede ver si está en ellos y también si están los que deben estar y si no están los que no deben estar. Cuando hay elecciones ciudadanas los padrones se pegan en lugares visibles para cada sección y todas las personas pueden revisarlos y asegurarse de que estén los que deben estar y de que no estén los que no deben estar.
Una elección que es pública por excelencia se vuelve un asunto privado: yo veo si estoy en el padrón, pero con orejeras, no puedo ver quién más está. Si está alguien que no pertenece a mi sector, ni siquiera puedo impugnar, porque no tengo acceso a esa información.
Lo mismo pasa con la campaña electoral. ¿Por qué tiene que ser virtual? Dice la convocatoria que los candidatos y sus simpatizantes “preservarán las instalaciones de la Unidad Académica y de la Universidad en general, por lo que su propaganda solo (sic) podrá exhibirse en los lugares electrónicos específicamente autorizados para ello por las Unidades Académicas respectivas.” ¿Cuándo se ha visto que cualquier forma de hacer campaña en las instalaciones afecta su preservación? ¿Acaso el “saloneo”, el difundir y discutir el plan de trabajo afecta a las instalaciones? Más aún, ¿no entienden lo que se quiere decir cuando se habla de las “benditas redes sociales”? Ahora resulta que cuando estás en campaña no puedes hacer campaña.
Si las fórmulas difunden su plan de trabajo de manera electrónica, lo pueden hacer donde quieran y obviamente el aparato no les puede prohibir el hacerlo. Pero además, si quieren hacer campaña presencial, tampoco pueden impedírselo, puesto que ya se han reanudado las clases presenciales.
Otro punto de la convocatoria que me parece delicado es el 18, relativo a las facultades del secretario del consejo universitario: “f. Conocer y resolver conjuntamente con el órgano electoral que corresponda sobre las impugnaciones al proceso electoral que fueren presentadas en tiempo y forma, siempre que estén debidamente fundadas y motivadas.”
Y digo que es delicado porque no hay ningún punto en la convocatoria que señale como última instancia al propio consejo universitario, como máxima autoridad de la universidad en la resolución de cualquier asunto que se le plantee. Esta es una enorme omisión y es de graves consecuencias, pues estaría en manos de un funcionario y no de la máxima autoridad colegiada de la universidad la resolución de las impugnaciones que pudieran presentarse durante el proceso electoral, lo cual invalida el mismo proceso.
Para decirlo en pocas palabras: la convocatoria es una convocatoria “de mentiritas”. No puede llamarse ‘convocatoria’, o sea, ‘llamado’ a un documento que no se fundamenta en la realidad, pues las votaciones son virtuales, e inhibe la libre participación de los universitarios.
¿No les parece a ustedes de la mayor importancia enfrentar el abuso de la administración central con la ley en la mano y exigir que las votaciones sean presenciales, que los padrones se hagan públicos y que las autoridades involucradas sean las competentes?