Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Está el núcleo de la tierra en peligro?

Al difundirse noticias sin un mínimo de seriedad se resta credibilidad a la ciencia ante la sociedad

Lorenzo Diaz Cruz

Doctor en Física (Universidad de Michigan). Premio Estatal Puebla de Ciencia y Tecnología (2009); ganador de la Medalla de la DPyC-SMF en 2023 por su trayectoria en Física de Altas Energías. Miembro del SNI, Nivel lll. Estudios en temas de educación en el Seminario CIDE-Yale de Alto Nivel (2016). 

Jueves, Febrero 9, 2023

La semana pasada nos enteramos de una noticia científica que hacía una afirmación extraordinaria: que algo extraño estaba ocurriendo en el interior de la tierra. La noticia decía que el núcleo de nuestro planeta se había detenido y eso provocaría que el mismo campo magnético terrestre resultara afectado. Dicho eso con cierto grado de distorsión y sensacionalismo, lo cual provocó que mucha gente se preocupara por ello. 

Cabe mencionar que tengo una medida para saber cuándo una noticia llega al máximo nivel de rating, y eso es cuando mi propia familia o conocidos me llaman preocupados para preguntar algo al respecto.  “Tío, ¿se va a acabar el mundo?”, “Primo, ¿eso va a afectar a Guerrero también?”, “Amigo, ¿eso puede hacer que cambie mi horóscopo?”

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En estos casos trato de responder lo mejor posible para aclarar esa u otras preguntas. Primero les aclaro que yo no soy un experto en Geología, pero que así de bote pronto les diría que probablemente no deberíamos preocuparnos tanto cuando lo que se afirma es algo que ya había pasado antes, durante la historia de nuestro planeta.

También les digo que voy a investigar en algunos sitios serios de divulgación científica para darles una respuesta más informada. Justo eso hice, miré algo del tema en uno de mis sitios preferidos, “La Mula de Francis”, lo cual nos permitió obtener alguna clarificación al respecto.

Primero, ¿De cuál núcleo estamos hablando? Bueno, según la geología se sabe que la parte más interna de la tierra es una esfera sólida, está formado por hierro, con un pequeño porcentaje de níquel y todavía menores cantidades de azufre y oxígeno. Luego existe una capa líquida, también metálica, que se mueve en dirección opuesta al núcleo sólido. Se supone que la rotación de esa capa líquida es la causante de que la tierra tenga un campo magnético

Eso es así porque existen cargas eléctricas de los iones que forman ese líquido, y esas cargas están rotando también. Luego, según las leyes de la física cuando una carga eléctrica está en movimiento se produce un campo magnético. Por ejemplo, si hacemos pasar una corriente por un alambre y le acercamos una brújula observamos que la aguja gira. Bingo: hay un campo magnético alrededor del alambre.

¿Y cómo se sabe que la tierra tiene esa estructura en su interior? Una de las herramientas empleadas para probar de qué está hecha la tierra es mediante la medición de las ondas asociadas con los terremotos. Dependiendo de cuantas capas de la tierra crucen esas ondas, serán sus características.  A partir de esas mediciones se puede inferir cuál es el tipo de material que contiene la tierra. Así se llegó a saber que existe ese núcleo sólido más interno, con la capa líquida a su alrededor que está girando también, con una velocidad ligeramente diferente una respecto a la otra.

Desde hace unos años, los geólogos sospechan que la velocidad de rotación de esa parte líquida está disminuyendo, pero eso habría ocurrido todo el tiempo durante la historia de la tierra. Estamos hablando de diferencias de velocidades muy pequeñas, de unas cuántas décimas de grado por año. Se supone, de acuerdo a esas teorías, que esa velocidad tiene un ciclo de unos 70 años, durante este periodo de tiempo esa velocidad va de un máximo a un mínimo, y que luego vuelve a aumentar hasta un máximo, luego vuelve a disminuir y así sucesivamente se repite el ciclo.

En la ciencia se dice que “grandes afirmaciones” necesitan “grandes pruebas”, y eso lo dan las mediciones experimentales. Sin embargo, toda medición conlleva un error experimental, y si ese error es muy grande no se pueden hacer afirmaciones tan tajantes. Por ejemplo, la fotomultas que tanto nos preocupa pagar aquí en Puebla, usan un instrumento que mide la velocidad, pero en principio esos aparatos tienen un error inherente. Así, nunca podrían detectar que nos pasamos de la velocidad permitida, si lo hacemos en una fracción de km/hr que esté por debajo de su error experimental. Bueno, eso según las leyes de la física, que no siempre son respetadas por los insignes funcionarios públicos.

En el caso que nos ocupa, sobre la afirmación del cambio de la velocidad de rotación del núcleo líquido de la tierra, que se propagó en medios y redes sociales, cuando se analizan los datos con cuidado (justo eso hicieron en la redacción de “La mula de Francis”), resulta que son tan grandes que no dan como para hacer una afirmación tan atrevida. Para poder concluir si esa velocidad puede llegar a cero y cambiar de sentido de rotación será necesario que haya mejores mediciones, pero eso es justamente cómo funciona la ciencia. Un resultado debe ser comprobado y mejorado con mayor precisión para poder tener una conclusión con mayor significancia estadística.

Y eso nos lleva a una cuestión de ética y responsabilidad que debería estar presente en dichos medios. Pues en los tiempos que estamos viviendo, cuando se deberían enfrentar los efectos del cambio climático, con la evidencia científica disponible, flaco favor se le hace a la misma propagando noticias de una manera poco fundamentada. Cuando se difunden las noticias sin un mínimo de seriedad, se le resta credibilidad a la ciencia ante la sociedad. Pedro y el lobo, pues.

 

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