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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Justo Sierra Méndez, el educador mexicano

Su ideal de aire positivista estuvo marcado en defender el progreso de México a través del orden

Luisa Martínez Baxin

Historiadora y maestra en Estudios Históricos por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Puebla), originaria de San Andrés Tuxtla, Veracruz.  Ha realizado trabajo de campo e investigación con relación a la Historia de la Educación.

Miércoles, Febrero 1, 2023

Cuando eres parte de la docencia y vas adquiriendo experiencia con el tiempo, sabes que debes prepararte, leer a profundidad los planes y programas de estudio, pero también te enfrentas a las diversas reformas educativas emanadas por los gobiernos, lo que conlleva a hacer distintas modificaciones en el proceso de enseñanza de los alumnos, además de incluir los cambios constantes de personajes que asumen la Secretaría de Educación y los discursos que dan a conocer con la finalidad de avanzar en el ramo educativo.  Por ese motivo, en este texto daremos un espacio para hablar de Justo Sierra, retomaremos el pasado para indagar un poco sobre su papel y acciones realizadas en el periodo porfiriano.

Educador, escritor, historiador, abogado y diplomático mexicano nació en Campeche, el 26 de enero de 1848. Su padre Justo Sierra O´Reilly, abogado, novelista e historiador, quien tuvo una gran influencia en la política de Yucatán y su madre Concepción Méndez Echazarreta de distinguida familia yucateca. Sus primeros estudios los realizó en el Liceo Científico y Comercial de Mérida, Yucatán, al fallecimiento de su padre se trasladó a la Ciudad de México en donde continuó sus estudios en el Liceo Franco-Mexicano y en el Colegio de San Ildefonso.

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Sus estudios universitarios los hizo en Derecho y Ciencias Políticas, graduándose como abogado en 1871 en la Escuela de Derecho de San Ildefonso. Desempeñó algunos puestos políticos: fue diputado al Congreso de la Unión, magistrado de la Suprema Corte de Justicia, subsecretario de Instrucción Pública y ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 1905 a 1911.

Dentro de su carrera política y sus funciones en el ámbito educativo su planteamiento estuvo encaminado en la necesidad de una instrucción cívica para despertar y consolidar el sentimiento de amor por la patria, de fomentar una educación científica al indígena, además de proponer siempre el laicismo en la enseñanza.

Un ejemplo claro es la creación de la Universidad Nacional de México en 1910. Con su fundación Justo Sierra hace hincapié que debía ser un centro creador y propagador de ciencia, de importancia para la vida cultural de los mexicanos, la cual estaría constituida con escuelas Preparatoria, de Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Bella Artes y Altos Estudios, convirtiéndose en el “Alma Mater” de la cultura mexicana.

Entre sus publicaciones se mencionan Cuentos románticos y El ángel del porvenir. Justo Sierra destacó por su poesía romántica, cuentos y obras literarias en prosa y verso.  Con su obra Piedad abordó el género dramático.  Su libro titulado En tierra yankee, México su evolución social (1900-1902) y la Antología del Centenario en el año de 1910, con motivo de la conmemoración del Centenario de la Independencia.

Las obras completas de Justo Sierra fueron publicadas por la UNAM en 1948 y reeditadas en 1977. Su actividad periodística la hizo como director del periódico La libertad, dicho periódico se caracterizó por tener una postura positivista.

Su ideal de aire positivista estuvo marcado en defender el progreso de México a través del orden. Un orden por evolución y no por revolución, señalaba en las publicaciones de su periódico La libertad, que sólo un Estado fuerte podría realizar el cambio en México, donde se necesitaba la consolidación de un grupo o partido que mantuviera organizada a la sociedad dentro del Orden y el Progreso. De aquí parte la idea de apoyar al Porfiriato, veía a este gobierno como un factor de estabilizar al país.

Solo la educación podría otorgar ese estado de mentalidad en los mexicanos de orden y progreso, por eso la necesidad de crear proyectos educativos que tuvieran la intención de fomentar una educación laica, gratuita, dando lugar a la ciencia y fortaleciendo el sentimiento nacional

Justo Sierra nos hace recordar el proyecto emanado en el periodo porfiriano. Los intentos realizados, sus acciones e ideales, consideraba que la educación era la única vía para lograr el desarrollo en el país. Hoy las reformas educativas, programas de estudio y planes tienen el mismo objetivo: fortalecer la enseñanza en niños, niñas y jóvenes. Sin embargo, en la actualidad son pocos quienes asumen su compromiso en la educación, así como también son pocos quienes conocen el papel desempeñado por este personaje, no como un héroe, sino más bien por su interés en el ámbito educativo.

 

Rovira Gaspar, María del Carmen. (s/f). Justo Sierra, 1848-1912. Enciclopedia Electrónica de la Filosofía Mexicana, pp.1-14
Ocampo López, Javier. (2010). Justo Sierra “El maestro de América” fundador de la Universidad Nacional de México. Revista Historia de la Educación Latinoamericana-Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, vol. 15, pp.13-38

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