Opinión

Monte de Chila, crimen impune

Miércoles, Enero 25, 2023
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El crimen fue un etnocidio, pero también un crimen de lesa humanidad o genocidio
De formación filósofo, fundador del Partido Comunista Mexicano en Huauchinango. Ha trabajado en la Unidad de Culturas Populares Puebla por más de 30 años. Impulsor de la Asociación de Cronistas y Narradores de la Sierra Norte. Director fundador de Colibrí y Alebrije. Co-fundador de la Asamblea Social del Agua.
Monte de Chila, crimen impune

Mataron a ancianos, mujeres y niños y quemaron sus pocas propiedades, y dejaron los cadáveres tres meses sin poder ser enterrados.
Testimonio del crimen en Monte de Chila, Jopala, Pue.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos define el Derecho a la Memoria como el derecho legítimo a entender, elaborar y reconstruir el pasado como fuente de respuestas;  es un elemento indispensable en el ámbito de la justicia pues permite dar a conocer las verdaderas causas de la desaparición –así como determinar si se configura como un delito–, pero especialmente se orienta a preservar el recuerdo de la víctima. 

¿Cuántas muertes y masacres en nuestro país han quedado en el olvido y la impunidad? ¿Cuántos cuerpos sin rostro, sin nombre y sin una tumba digna, han quedado diseminados por nuestro territorio? ¿Cuánta injusticia e impunidad seguiremos soportando? Desgraciadamente nuestro país se ha convertido en una gran tumba común. La memoria y la tradición oral como fuentes primarias, nos sirven de puente entre el pasado -por muy doloroso que sea- y el presente.

Los crímenes colectivos (…) afecta no solamente a las víctimas directas, sino también agravian y ofenden a las familias, a los amigos y a la sociedad en su conjunto. Genera temor y esto favorece la impunidad, la inacción y el olvido. Son vidas que no importan, diría la filósofa Judith Butler.

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El filósofo camerunés Achille Mbembe, menciona que

“la muerte es una forma de poder y violencia que se ejerce tanto en el ámbito político como en el social, y que ha sido utilizada históricamente como medio para controlar y disciplinar a las poblaciones. (…) la muerte sigue siendo una herramienta importante para el gobierno y el control, y que la forma en que se maneja la muerte refleja y reproduce las relaciones de poder y violencia que existen en la sociedad.”
(Achille, Mbembe. Necropolítica, Editorial Melusina, 2011)

Contexto nacional de la represión: años sesenta

Los años sesenta del siglo pasado fue una década agitada y convulsa en el terreno social y político. Vivíamos en un régimen político autoritario, cerrado, antidemocrático y corporativo. Estaba en su esplendor el llamado milagro mexicano; aun así, empiezan a estallar los conflictos sociales por doquier. Ante esta emergencia el Estado responde con lo que mejor sabe hacer: reprimir. Tenía en sus manos el monopolio legal de la violencia (Max Weber). Algunos antecedentes: las luchas sindicales de los ferrocarrileros y magisterial. Casualidad o no, en 1964 inicia sus operaciones el Campo Militar No. 1, siendo presidente de la República, Adolfo López Mateos. Las instalaciones serían utilizadas para alojar a innumerables presos y dirigentes políticos y sociales, guerrilleros y activistas. El campo se inaugura mientras se desarrollaba el movimiento médico (años 64 y 65). Un puñado de casos.

En mayo de 1962 es asesinado en Morelos, el líder campesino y pastor metodista, Rubén Jaramillo. En 1965 se registra el asalto al cuartel Madera en Chihuahua. En 1967, se da la represión a los campesinos copreros en Guerrero.

Esta represión se genera en el marco de la Guerra Fría y el coco al comunismo internacional: el triunfo de la revolución cubana, la lucha por la tierra, las guerrillas, los movimientos estudiantiles que desemboca en la represión del 2 de octubre de 1968. Hay una gran histeria anticomunista en la élites políticas y empresariales. Puebla no escapa de dicho clima político e ideológico.

Contexto poblano

La histeria anticomunista en el estado de Puebla se expresó muy bien a través del arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, que proclamó su Décima Quinta Carta Pastoral sobre el Comunismo en mayo de 1961:

“Tenemos argumentos para afirmar que muchas de las cosas que están sucediendo en nuestra Patria, y últimamente en nuestra ciudad de Puebla, están profundamente ligadas a conjuras internacionales, a todo un plan mundial de destrucción de nuestra civilización cristiana, a un titánico esfuerzo de los poderes del mal para adueñarse de nuestra Patria y de todas las naciones... Los verdaderos dirigentes de estas convulsiones sociales son instrumentos del comunismo materialista y ateo, que parte de Rusia y pretende adueñarse de todo el mundo (XV Carta Pastoral del arzobispo de Puebla sobre el comunismo ateo. Nicolás Dávila Peralta. Las Santas batallas: la derecha anticomunista en Puebla”, Cuadernos del Archivo Histórico Universitario, 2003).

En 1969 asume la gubernatura del estado, el exsecretario de Salud del genocida Díaz Ordaz; el doctor y general Rafael Moreno Valle.

 

El crimen de Monte de Chila fue precedido por el asesinato de los trabajadores de la UAP en San Miguel Canoa el 14 de septiembre de 1968 y que también quedó impune.

A los trabajadores los lincharon porque se empezó a correr el rumor de que eran comunistas y de que iban a tomar el templo. A la primera persona que mataron a machetazos fue al campesino Lucas García. La prensa local consignó que los cadáveres quedaron tendidos, entre el lodo y los ríos de agua. El campesino Lucas García era integrante de la Central Campesina Independiente dirigida por Ramón Danzós Palomino. Años después, la CCI se convertiría en la COIAC.

Como primer acto de gobierno a los quince días de tomar posesión como gobernador del Estado, el general Moreno Valle mandó a reprimir el 15 de febrero de 1969 a campesinos y ciudadanos de Huehuetlán el Chico. La represión se la encargó al jefe de la 25 Zona Militar, el general Eusebio González Saldaña. El periodista Manuel Sánchez Pontón contabilizó 18 cadáveres, producto de la represión (Revista Momento el 29 de agosto de 1996). El sello de la casa para la resolución de los conflictos sociales, se imponía: manu militari.

Matanza de Monte de Chila

En 1970 en Jopala, municipio en el que se encuentra Monte de Chila se hablan cinco lenguas indígenas, entre ellas el mixteco, otomí, totonaca, mazateco y el mexicano, mexica o náhuatl (INEGI, 1970, IX Censo General de Población 1970) siendo el pueblo, la cultura y lengua dominante la totonaca, seguida del pueblo nahua (Adelita Olivo Vázquez, Y por la tierra la vida. Monte de Chila y el inmutable silencio, pag. 29). Hasta donde conozco y tengo información, la tesis de Adelita es la única que se ha hecho acerca del crimen de Monte de Chila.

La primera ocasión que escuché sobre el crimen de Monte de Chila fue a mediados de los años setenta del siglo pasado en mi Huauchi querido. Fue de los labios de un compañero totonaco que años después, también lo matarían, Melitón Hernández. La siguiente ocasión fue durante el Primer Foro Estatal de Derechos Humanos que llevamos a cabo en 1993 en Xicotepec de Juárez. Un compañero campesino de la región, lo expuso e hizo la denuncia públicamente.

El sacerdote Gabriel Diego dejó un testimonio en el que señaló que los rebeldes que se encontraban en la zona eran en su mayor parte indígenas en busca de tierras; se habían establecido apropiándose grandes extensiones de tierras de los ganaderos de Bienvenido y Buenos Aires.

El propio párroco agregó en su testimonio:

“El dominio del ejército en la zona da un mensaje contundente, el arribo de numerosos transportes militares de los batallones 26 y 37 para combatir a los facinerosos que lograron escapar de incesante balacera confirma el poderío. Los militares estaban perfectamente pertrechados, provenían de tropas de Puebla, Veracruz e Hidalgo.”

El periodista Manuel Sánchez Pontón, director del periódico La Opinión, en su nota publicada en Excélsior en enero de 1970, puso en duda la identidad de los llamados “gavilleros” al escribir que el comandante de la policía de Xicotepec de Juárez, Cirio Villanueva, declaró que los perseguidos son miembros de la Central Campesina Independiente y que ninguno de ellos pertenece al grupo de delincuentes que se fugaron de la cárcel de Xicotepec el 2 de marzo 1969. Más adelante añadía que los trescientos invasores de propiedades tenían varios meses de habitar la zona (Manuel Sánchez Pontón. “El encuentro fue en Monte de Chila, Pue. Los cuatreros eran además, invasores de propiedades”, Excélsior, 29 de enero de 1970).

Las crónicas de la época mencionan que mataron a ancianos, mujeres y niños y quemaron sus pocas propiedades y dejaron los cadáveres tres meses sin poder ser enterrados y que el ejército no dejó sepultarlos. Algunos medios mencionaron que fueron veinte personas asesinadas, otros, cuarenta o cien. Extraoficialmente se sabe que fueron un poco más de 300 hermanos totonacos cruel y brutalmente asesinados. El periodista Mauro González Rivera refería en El Heraldo de México de enero de 1970, lo siguiente:

“Sangriento encuentro entre gavilleros(...) capturaron a ocho miembros de la gavilla, mismos que fueron trasladados a la jefatura de la partida (…) 22 muertos.”

El señor Manuel Pozos, “El Viejo” en su testimonio, menciona lo siguiente:

“Se oía a lo lejos el sonido de las metralletas y se veían surcando el cielo aviones de la fuerza aérea que peinaban la zona; dicen que de 500 personas que eran no quedo nadie vivo, y que todo, casas y la misma iglesia, las tiraron, las devastaron." (http://panoramadepueblahoy.blogspot.com/2015/05/relatos-de-la-sierra-norte.html)

Una pista fue el motivo por el cual se llevó a cabo el crimen, lo podemos encontrar en esta declaración Algunos ganaderos de la región de Xicotepec de Juárez arrebataron en ese lugar sus tierras a los campesinos y los que se defendieron fueron muertos en Monte de Chila. (https://www.facebook.com/164913936985256/posts/1345250705618234/). Terrenos codiciados para la siembra de café o para potreros, eterna historia del despojo de sus tierras y territorios a los indígenas serranos.

En su tesis de maestría, Adelita Olivo Vázquez menciona:

“Dos años después de la matanza de Monte de Chila, la CCI seguía teniendo presencia, y se propiciaron acciones radicales como las tomas de tierras”. (pag.18)

En esta trama de represión, muerte y despojo, es vox populi que jugaron un papel fundamental los caciques locales y regionales, con tramas redes de poder político y económico a varios niveles.

Y después de la brutal represión, la gestión de multitudes. La gestión de multitudes consiste en disgregar a la población en grupos inmovilizados, desplazados, neutralizados o exterminables, como rebeldes, refugiados, niños-soldado, víctimas de mutilaciones. (Mbembe, dixit).

El sistema político, social y económico de México ha sido un sistema necrófilo  (Mbembe), entendiendo el concepto de necropolítica  como el uso del poder social y político que decide qué personas viven y quienes mueren, en el contexto de un sistema de capitalismo salvaje y convertido en una máquina de guerra (Deleuze-Guattari).

En esta lógica es que debemos ver la matanza de Monte de Chila y no como un hecho aislado. El crimen fue un etnocidio, pero también un crimen de lesa humanidad o genocidio. El genocidio es definido por Naciones Unidas como un conjunto de actos perpetrados con el fin de destruir parcial o totalmente a una comunidad étnica, religiosa o nacional. En su artículo séptimo, el Estatuto de Roma menciona claramente cuáles son los crímenes de lesa humanidad. Es importante mencionar que el Estatuto entró en vigor en nuestro país, en septiembre del 2000.

En 2013, la ONU aprobó una resolución consagrando el Derecho a la Verdad como el derecho de las víctimas de violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos, así como a sus familiares y a la sociedad en su conjunto, a conocer la verdad sobre dichas violaciones, las circunstancias en que las mismas se cometieron, y la identificación de los responsables. 

En México tenemos la Ley General de Víctimas qué en su artículo segundo, asienta lo siguiente:

Reconocer y garantizar los derechos de las víctimas del delito y de violaciones a derechos humanos, en especial el derecho a la asistencia, protección, atención, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia y todos los demás derechos consagrados en ella, en la Constitución, en los Tratados Internacionales de derechos humanos de los que el Estado Mexicano es Parte y demás instrumentos de derechos humanos;

El delito de genocidio está tipificado en el artículo 149-bis del Código Penal Federal:

Comete el delito de genocidio el que, con el propósito de destruir, total o parcialmente a uno o más grupos nacionales o de carácter étnico, racial o religioso, perpetrase por cualquier medio, delitos contra la vida de miembros de aquellos, o impusiese la esterilización masiva con el fin de impedir la reproducción del grupo.

En nuestro país hemos tenido una prensa -con sus honrosas excepciones- medios y periodistas mercenarios que se han dado a la tarea de desinformar, manipular, estigmatizar, denigrar, difamar o calumniar a líderes, movimientos y luchas sociales y políticas de nuestros pueblos. Tenía mucha razón el senador norteamericano Hiram Johnson al decir que lo primero que cae en una guerra es la verdad y en varios periodos históricos de nuestra patria, los gobiernos le han declarado la guerra al pueblo mexicano.

Y en el centro de estos crímenes, reina la impunidad. Tanto de los autores materiales como intelectuales y las instituciones encargadas de la procuración e impartición de justicia. No basta con tener buenas leyes o buenas intenciones, hace falta voluntad política, combate a fondo a la corrupción y cirugía mayor a los órganos de procuración de justicia.

Algunos ejemplos de la impunidad en nuestro estado: Mártires de Teziutlán, 1935, Tlacotepec,1951, San Miguel Canoa, 1968; Huehuetlán el Chico, 1969, Monte de Chila, 1970, represión a los Universitarios de la UAP, 1971-1973, Pantepec, 1982. Casos recientes: Chalchihuapan, 2014 (siendo gobernador el nieto del general), Coyomeapan, 2022. Sin olvidar a los compañeros defensores del territorio y el medio ambiente: Cuetzalan 2014. Cuetzalan 2018, Sierra Negra, 2018.

Un pequeño grupo de compañeros de la Sierra Norte nos hemos dado a la tarea de organizar -por primera ocasión- un acto conmemorativo de la matanza en Monte de Chila. La conmemoración está programada para el día domingo 29 del presente mes a las 11 hrs. en la cancha de basquetbol de la comunidad de Patla, Jopala, Puebla. Contaremos con la presencia, entre otros compañeros/as, de integrantes del Mecanismo para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos cometidos de 1965 a 1990.

¡Ni perdón ni olvido!
¡Verdad, Memoria y Justicia para las víctimas de la matanza de Monte de Chila!

Y ¿dónde quedó la izquierda justiciera?
El 1% de la población mundial más rica acaparó casi dos tercios (66%) de toda la nueva riqueza creada desde 2020.
Con cuatro días de ganancias de los súper ricos globales durante la pandemia bastarían para acabar con la pobreza extrema en México durante un año.
Oxfam, La Ley del más rico

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