Opinión

La izquierda, el Metro y los pobres

Miércoles, Enero 18, 2023
Leer más sobre Víctor Reynoso
La lealtad tiene que ver con que los subsidios en efectivo, lo que no pasa con el Metro
El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.
La izquierda, el Metro y los pobres

Pocas cosas benefician tanto a los pobres como el Metro: barato, rápido, seguro. Ahorran tiempo, dinero, preocupaciones.

Curiosamente, en la Ciudad de México, la izquierda casi no ha impulsado este medio de transporte. La excepción es la cuestionada Línea 12.

Las otras once se construyeron en los 28 años en que gobernó a la capital del país “la derecha”, o uno de sus partidos: el PRI entre 1969 y 1997. Con la llegada de “la izquierda” se acabó prácticamente la inversión en este medio de transporte, el más noble para los pobres. En 25 años de gobiernos de izquierda, una sola línea.

¿Es real o aparente esta contradicción? En caso de ser real, ¿qué la explica?

Más artículos del autor

Una posible explicación es que la construcción del Metro no genera vínculos clientelares. No crea lealtades ni dependencias políticas. ¿Quién recuerda, por ejemplo, al gobernante que construyó la Línea 3, y la mantuvo funcionando con normalidad por lustros?

Sí se recuerda, con nombre y apellido, a quien propuso por primera vez dar dinero en efectivo a la población mayor de cierta edad.

La lealtad o dependencia política tiene que ver con que los subsidios en efectivo pueden interrumpirse. O puede amenazarse a la población de que, si un partido distinto llega al poder, los quitaría. No pasa con el Metro. Ahí va a estar, gane quien gane. Si acaso podrá disminuirse el presupuesto de su mantenimiento, pero con consecuencias.

Otra hipótesis es que el sindicato del Metro apoyó al PRI en 1997. Por lo que quienes llegaron de la oposición al gobierno ese año castigaron al sindicato, no haciendo más líneas. Raro, pero posible: que se castigue el interés público (ampliar un transporte barato, rápido y seguro para los pobres) por una disputa entre grupos políticos.

Una tercera: quienes se dicen de izquierda no son, en los hechos, defensores de los pobres. Su narrativa no coincide con sus acciones.

Todo esto tiene que ver con una distinción necesaria: entre los políticos que usan su poder para beneficiar a los pobres, y los políticos que usan a los pobres para alcanzar el poder y mantenerse en él. La realidad del principal sistema de transporte de la CDMX puede ser una respuesta.

Vistas: 322

Loadind...