Se nos termina un año lleno de sobresaltos, sorpresas y contrastes; un año complejo, de mucha polarización, división social, de reformas y cambios en el sistema político mexicano. Un año en el que se repite la historia de diciembre y, nuevamente en diciembre, muere sorpresivamente el Gobernador de Puebla, así que en la entidad comenzamos 2023 con nuevo gobernador.
Hemos vivido un año en el que la división social y de opiniones, anula la posibilidad de llegar a acuerdos. Un año en el que se ha anticipado la promoción electoral por parte del Estado y ya se plantean los presidenciables del partido oficialista. Un año en el que la oposición no termina de llegar a acuerdos, de fortalecerse y de representar un verdadero liderazgo.
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Se termina un año más, en el que la violencia de género va en aumento, un año en el que nos falta más de una; un año en el que la igualdad sustantiva es un sueño cada vez mas lejano de alcanzar, pero en el que la lucha feminista continúa.
En 2023, nos esperan las secuelas de la reforma electoral, se definirán candidaturas a la Presidencia, gobernadores del Estado y Ciudad de México, así que tendremos un ambiente político electoral aún más complejo, con un mayor contraste en el que no podemos esperar prudencia por ninguna de las partes; más bien, debemos tomar la oportunidad que nos da celebrar la Navidad y concluir este 2022 para reflexionar: ¿qué queremos para nuestro país?, ¿qué tipo de ciudadanos queremos ser?, ¿qué futuro queremos construir? y, ¿qué tanto vale la pena mantenernos divididos?.
Celebrar la Navidad nos invita a estar en unidad, terminar un año nos invita a reinventarnos, a tener la oportunidad de tomar mejores decisiones y pensar a profundidad nuestras opiniones.
Esta es mi última columna de este 2022. Quiero agradecerles a todos, todas y todes los que se dan el tiempo de leerme y reflexionar a mi lado. Espero que lo aquí escrito haya sumado algo positivo a sus vidas. Son tiempos de fraternidad, de unidad y cohesión social; los invito a detenerse por un instante para hacer un balance.
Haz un alto para pensar en los buenos momentos y también en los malos; y desde allí redefínete, manifiesta y crea.
Lo mejor está por venir.