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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Movilización y participación

Movilización no es lo mismo que participación; la primera depende del poder político

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Diciembre 7, 2022

¿Cuántos fueron a la marcha? Todos, menos dos. Así podría resumirse la película “Una Giornata Particolare” de Ettore Scola en la que aparecieron dos grandes del cine italiano, Sofía Loren y Marcello Mastroianni.

Filmada en 1977, la película es un clásico sobre el fascismo. El día al que se refiere es el 6 de mayo de 1938, cuando una zona habitacional de Roma se vacía porque todos asisten a una marcha en honor a Hitler.

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Bueno, casi todos. Una madre de seis hijos (Sofía Loren) y un periodista homosexual (Marcello Mastroianni) se quedan. Y conviven. En su conversación y en la ausencia de todos los demás vecinos la película nos dice algo sobre la política italiana en esa época.

Una cosa obvia es que ese régimen político logró movilizaciones masivas. Igual que su similar (con grandes diferencias ciertamente) en la Alemania de Hitler. Los regímenes soviéticos también tenían esa peculiaridad: eran capaces de movilizar a cientos de miles.

De ahí surgió una distinción importante en la Ciencia Política: movilización no es lo mismo que participación. La primera depende del poder político. En un régimen totalitario, donde el Estado controla los ingresos, el trabajo, la alimentación, la educación, la vivienda, de todos los ciudadanos, cuando desde el poder político se invita a una marcha o manifestación, es lógico que todos, o casi todos, asistan.

También hay que considerar que en esos regímenes el Estado controla todos los medios de formación de opinión pública, desde la educación hasta los medios masivos. Es probable que la mayoría de los ciudadanos vean a la política como el poder político quiere que la vean.

Lo anterior no es ciertamente el caso de la marcha realizada el domingo 27 de noviembre pasado. Sin duda hubo participación: gente que fue por su propia voluntad y a partir de sus convicciones. Aunque el Presidente de la República sea el principal comunicador del país, está muy lejos de monopolizar los canales de formación de la opinión.

Pero hay que tener cuidado con dos características en marchas y manifestaciones como la mencionada: no se defiende una causa específica, y se apoya a quien ostenta el poder político.

Contienen el riesgo, y solamente el riesgo de la autocracia.

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