En la marcha de los logros de la 4T del pasado 28 de noviembre, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, proclamó: “hagamos realidad y gloria el “humanismo mexicano”, como su sustento ideológico y modelo de gobierno.
Voto por la negativa
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¿Qué se propone el Presidente? Sustituir su lema insignia de “primero los pobres” vinculado necesariamente con Lucio Cabañas del “Ejército de los pobres”, o la “constitución moral” de 2019, ¿un cambio de opinión?
La gesta del humanismo destaca su esplendor en los siglos XIV y XV; se produce como un remate del Renacimiento caracterizada por una vuelta al sentido clásico griego de encontrar al ser humano en su relación con la naturaleza rescatado del poder divino para ser el centro del universo. La Escolástica era sustituida para exaltar la naturaleza humana con el afán de descubrir al hombre y dar un sentido racional a la vida con los estudios de la Grecia clásica, entre esos pensadores destacan: Erasmo, Montaigne, Dante, Maquiavelo, los utopistas, entre otros más,
El pensamiento humanista oscilaba entre el ejercicio del libre albedrio sin desafiar al tribunal de la Santa Inquisición recurriendo a la imaginación para reseñar en el mundo ideales con aspiraciones libertarias e igualitarias que imponía el sacrificio ritual de la aparición de un hombre diferente al europeo, el nativo, el indígena que sería sometido a la mayor exterminación de la humanidad, así como una nueva forma de explotación violenta a través de la esclavitud, aunque esta le antecedía ya en otras culturas y momentos por motivos de guerra. Ahora los procedimientos de generarla eran la caza furtiva de pueblos del África, sujetos a comercio para su venta y explotación en beneficios de minas y plantaciones de azúcar, algodón y tabaco. Una gran vergüenza de todos los tiempos.
Las referencias del humanismo mexicano deberían mencionar como uno de sus valladares a los debates dados en la Controversia de Valladolid entre Fray Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, en torno a la condición humana que distinguía a los nativos originarios de las tierras recién exploradas y comenzadas a colonizar por las monarquías ibéricas. La lucha del fraile dominico se centró contra la encomienda al afirmar que los indios eran plenamente humanos y era injusto someterlos por la fuerza, durante cincuenta años combatió la esclavitud y la injusticia contra los indígenas.
Estos episodios son la verdadera simiente del humanismo mexicano. Los siguientes pasos en ese sentido serían dados por los libertadores de México en la independencia: Hidalgo en sus decretos de 1810 en Morelia y Guadalajara; Morelos en el Aguacatillo Guerrero en noviembre 1810, y López Rayón en “Los elementos constitucionales” exigía su desaparición; en tanto, en Cortes de Cádiz el diputado tlaxcalteca Miguel Guridi y Alcocer, en 1811, fue el primero en demandar la abolición del comercio de esclavos. Más tarde, en su condición de Presidente de la República, Guerrero emitió el decreto de su total abrogación.
Este recorrido histórico fue la simiente para que los artículos iniciales de la Constitución Mexicana declararan la prohibición de la esclavitud. He ahí la esencia del humanismo mexicano en sus orígenes y fines. El hombre nace libre.
Voto afirmativo
Durante los siglos de dominio español, el pensamiento humanista mexicano fermentó en las celdas de los conventos. Las órdenes monásticas forjaron, educaron y expandieron las ideas de la época por medio de la Escolástica, obteniendo como resultado que la oscuridad de la noche de dominio y despojo se alumbrara con el refulgente lucero de la inteligencia de Sor Juana, Carlos de Sigüenza y Góngora, a más de otros a partir de Fray Alonso de la Veracruz, hasta los jesuitas como Clavijero quienes fueron expulsados del país en la etapa de las reformas borbónicas desde el exilio escribieron inagotables páginas de la cultura del país en vías de formación. Se anunciaba la alborada de la Independencia.
El ordenamiento civil de la Nueva España en su paso a la Independencia reconoce a los integrantes del Ayuntamiento de ciudad como precursores que abren las avenidas del pensamiento libertario en voz de Verdad, Talamantes, Azcárate, quienes reclaman la soberanía radicaba inmediatamente en el pueblo para ejercerla ante la inhibición del rey cautivo por Napoleón, su vida fue ultimada en la mazmorra y la picota.
Los forjadores de la independencia abrieron el camino para el establecimiento de la nación y el inicio del ejercicio de la soberanía. Las declaraciones de Independencia, la publicación de Los Sentimientos de la Nación, la organización y trabajos de un Congreso de Anáhuac, y la formación de una Corte de Justicia, son valores predominantes que llevan a establecer por primera vez el sistema representativo de la nación, la separación de poderes, los derechos del ciudadano y la libertad de expresión.
Los hombres de la Reforma vivieron, no cabe duda, la culminación de dolorosas experiencias de derrotas, como la pérdida de más de la mitad del territorio patrio. Con el surgimiento de esta generación Juárez, Ramírez, Arriaga, Prieto, Iglesias, Lerdo y Ocampo, quien sufre el martirio no sin antes pronunciar su sentencia de lo humano: “es hablando no matándonos como debemos entendernos”.
Un rayo de luz iluminó el cielo previó a la dictadura; era la convicción de emprender el progreso por medio de la educación y la civilidad de la sociedad. Surgió el positivismo como doctrina emanada de la formación de estudiantes de preparatoria, previo al ingreso universitario en las enseñanzas de Gabino Barreda el reformador de la educación media.
Después que las llamas de la Revolución se apagaron la comprensión de lo humano. No tardó en resurgir ante la devastación de la violencia, el encargado de tan noble tarea, Alfonso Reyes Ochoa, quien poseedor de la cultura grecolatina lleva a cabo la redacción de la Cartilla Moral para alentar los deberes y obligaciones de la juventud, con el objetivo de fortalecer la forja de ciudadanía. Una obra que fue reeditada por el gobierno de Morena cuando se encuentra con las manos vacías de promover un pensamiento original y a la vez auténtico al servicio se esperaba de las nuevas organizaciones y del Estado. La obra no sufrió quebranto, pero no se mantuvo ni enriqueció dicho legado porque al parecer cayó en suelo desolado.
Por su obra humanista al escritor regio se le llegó a nombrar como el Erasmo mexicano. Su idea de la cultura latina se deja en claro en su poema en torno a Virgilio. Dicha gloria muestra la verdadera creación: consiste en “la criatura se arranca de su creador y empiezan a vivir por cuenta propia, los poetas lo saben bien”.
Y que del poeta expresó:
“Gloria de la latinidad, y México, mantenedor constante de espíritu latino, no debe permanecer indiferente, se trata sobre nuestra adhesión decisiva a determinadas formas de civilización, a determinada jerarquía de los valores morales, a determinada forma de interpretar la vida y la muerte”.
Interpretar el humanismo en México es la traducción que realiza Alfonso Reyes, porque el humanismo es el género y lo local o nacional es específico. Pero si de ideología se trata, entonces el derecho de autor pertenece al poeta, no al político.
Para efectos constitucionales
Si se busca la transformación que abra el sentido de la esperanza se debe escuchar a Ernest Broch, quien advierte:
“La verdadera génesis no se encuentra al principio, sino al final, y empezara a comenzar solo cuando la sociedad y la existencia se hagan radicales, es decir, cuando aprehendan y se atengan a su raíz. La raíz de la historia es, sin embargo, el hombre que trabaja, que crea, que modifica y supera las circunstancias dadas. Si llega a captarse así y si llega a fundamentar lo suyo, sin enajenación ni alienación, es una democracia real, surgirá en el mundo algo que ha brillado ante los ojos de todos en la infancia, pero donde nadie ha estado todavía: la patria."
¿Acaso no?