Muchas de esas cosas que odio de nuestro México no son una cuestión de pobreza o falta de recursos, y más bien puede ser que estén asociadas con una falta de organización o nuestra incapacidad para aceptar un conjunto de reglas mínimas de convivencia social. En esa lista incluyo:
1. Un transporte público caótico, ineficiente e inseguro, que no ha sido capaz de implementar un sistema de paradas bien establecidas, con horarios de llegadas y boletos que se puedan adquirir en la farmacia o el puesto de periódicos. Todavía peor, en muchas regiones del país se tienen que pagar una tarifa más cara en comparación con la Ciudad de México.
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2. Un centralismo que nos obliga a tener que ir a la ciudad de México para viajar en avión casi a cualquier parte del país o el mundo. El colmo de ese centralismo era la pretensión de construir un aeropuerto “de la Ciudad de México”, pero que nos iba a costar a todos los mexicanos.
3. Que no haya transporte público colectivo en los aeropuertos de la mayoría de las ciudades del país, permitiendo que una mafia de taxistas abuse del pasaje con unas tarifas más caras que en Europa.
4. La patente de corso que tienen las celebraciones religiosas para cerrar calles, invadir espacios públicos, o hacer tanto ruido como les dé la gana, más lo que se le ocurra al ministro de culto.
5. El desmedido apoyo de la población a una selección de futbol, que ni picha, ni cacha ni deja batear para provecho de unas televisoras que han sido incapaces de crear un equipo competitivo y consistente en más de cincuenta años dominando el negocio.
6. Que esa misma televisión y el cine mexicanos, ocupen una mayoría de actores blancos de tipo europeo, en un país con al menos un 70% de población morena.
7. Que la mayoría de la población tolere ideas y actitudes racistas, que en el fondo conllevan una forma de autodenigración; por ejemplo, al usar la frase “mejorar la raza” para preferir un matrimonio con una persona de raza blanca.
8. La carencia de una cultura para cuidar y armonizar las ciudades con los ríos y lagos naturales, lo que nos ha llevado a una catástrofe ecológica.
9. La permanencia de las inercias nocivas en el sistema educativo nacional, desde educación básica hasta el postgrado,
10. La incapacidad del sistema de justicia mexicano para resolver cualquier elemento del conjunto universal de casos.
Y no incluyo en esta lista aquellos problemas que son mucho más difíciles de resolver, como la violencia, los bajos salarios, la corrupción, la ineptitud de la clase política, etc., porque si no podemos resolver los fáciles, menos podremos con los difíciles.
Por otra parte, como se dice que del amor al odio hay un paso, en mi próxima entrega haré una lista de las 10 cosas que más me hacen sentir amor por nuestro querido México.