Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Réquiem por Alberto Amador Leal

Homenaje de familiares y amigos en la mítica Casa Roja de Huauchinango, revivió su gran trayectoria

Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.

Viernes, Noviembre 4, 2022

No es fácil hablar de Alberto Amador Leal. De mente brillante es reconocido por tirios y troyanos en su lucha social y formador de generaciones de políticos que han desfilado por diferentes cargos. Sin embargo, su paso por la política, sin duda genera ruido.

El sábado pasado un grupo de amigos, compañeros de generaciones escolares, así como familiares suyos, se reunieron para recordarlo post mortem en un aniversario más de su nacimiento. Estaría cumpliendo 71 años. Falleció hace dos de COVID.

Más artículos del autor

 Fue una espléndida reunión en la mítica Casa Roja, escenario de múltiples acuerdos políticos en la región y hogar durante muchos años de Amador Leal. Una reunión espléndida, pero también repleta de nostalgias.

Mientras escuchaba el gran número de anécdotas que familiares y amigos hacían públicas, recordé inevitablemente el día en que me tocó entrevistarlo para los micrófonos de la vieja XENG de Huauchinango. Ahí, como periodista novato que era en aquel entonces, estaba hecho un manojo de nervios. Había escuchado hablar de Alberto Amador Leal y la reverencia con que se dirigían a su persona.

Ya había sido delegado del IMSS en Tlaxcala, director de Integración Presupuestal de la Secretaría de Programación y Presupuesto a nivel federal; diputado federal suplente y propietario por el Distrito 10 de Puebla; secretario general del Cisen y coordinador de la Unidad de Análisis y director general de Organización Social de la Secretaría de Desarrollo Social y secretario general adjunto del CEN del PRI.

Era 1998 y venía a Huauchinango para contender como candidato a diputado local por el distrito local. Yo apenas tenía unos años como conductor de noticias y el nerviosismo parecía ser normal. Pero lo único que pude comprobar es que los más grandes suelen ser los más sencillos. De hablar pausado y con argumentos sólidos, Amador Leal ofreció una entrevista nítida y convincente. "Muchas gracias por la entrevista, joven Antonio", me dijo al terminar, como si me hubiera conocido de siempre. Obtuvo el triunfo en los comicios y posteriormente contendió a la diputación federal, tiempo en el cual pude conocerlo más a fondo.

Cuando supe de su muerte, no podía dejar de sorprenderme. Mucho más, porque tenía pensado escribir un relato biográfico acerca de él, para lo cual ya habíamos pactado una entrevista tan pronto como la pandemia lo permitiera. Sobra decir que jamás lo permitió, pues junto con mucha gente, se lo llevó entre sus descarnadas garras.

Fue varios meses más tarde, ante un humeante café en Profética en la ciudad de Puebla cuando Paco Lechuga, uno de sus colaboradores más cercanos, nos hizo la invitación a Ociel Mora y a su servidor para integrarnos a un homenaje que amigos de Alberto buscaban rendirle. Acepté de inmediato. Luego fue el magnífico periodista Pablo Torres Lerma, quien me invitó a escribir unos textos para una serie radiofónica en su honor, que se están transmitiendo por la K-Buena de Huauchinango, antes XENG. En dichos textos, se retrata la época y anécdotas diversas de infancia y juventud, mismas que son abundadas por los testimonios de los participantes en el programa.

Parte de la reseña la reproduzco a continuación:

“Es la década de los cincuenta y en la Sierra Norte poblana, hay un pequeño caserío, con rango de ciudad, pero con rostro de pueblo: Huauchinango. Es ahí donde ve su primera luz un hombre singular: Narcisco Alberrto Amador Leal. Más tarde sería conocido simplemente como Alberto Amador y su nombre, resonaría fuerte en la región y en el estado y alcanzaría grandes cargos a nivel nacional.

De carácter retraído, pero con un carácter férreo, Amador Leal es también un líder nato. Sus contemporáneos recuerdan como en los juegos de futbol de su niñez, retaba a sus primos en un partido de dos contra todos. Aunque había una característica más profunda en él: su amor por el estudio y los libros. Cuentan que, en las fiestas familiares de la mítica Casa Roja, mientras los demás se divertían, él se encerraba en la biblioteca a devorar volúmenes de historia, química, política y literatura.

Llegó la década de los sesenta y con ello el mundo asistía a los momentos de mayor conflicto político entre los bloques formados por Estados Unidos y la Unión Soviética, en la llamada Guerra Fría, que surgió al término de la Segunda Guerra Mundial.

En nuestro país, se vivía el llamado “Milagro Mexicano”, con tasas de crecimiento económico cercanas al 7 por ciento anual, con baja inflación, lo cual había contribuido al afianzamiento de una clase media urbana y una acelerada movilidad social. Sin embargo, sería el movimiento estudiantil del 68, que mostraba los límites políticos del modelo económico. Aunque la economía había arrojado extraordinarios resultados, muchos de los beneficiarios de la movilidad social se sentían insatisfechos con una estructura política autoritaria que les impedía expresarse y participar en la vida pública. Además, la forma en que fue terminado el movimiento creó un nuevo símbolo, con enormes consecuencias para las siguientes décadas.

En Huauchinango, Puebla, nada de eso pasaba desapercibido para una mente brillante, como la del joven Alberto Amador Leal, quien con un grupo de amigos fundó el periódico Ricardo Flores Magón, un cuadernillo que manifestaba protestas contra el sistema establecido. Dicho documento se elaboraba en un stencil o mimeógrafo, una máquina un tanto rudimentaria para producir copias de textos a precio económico. La editorial corría a cargo de Amador Leal y contaba con las colaboraciones de amigos suyos, como ya hemos dicho. El documento se elaboraba en la mítica Casa Roja, donde los fines de semana, podían verse sus pasillos con tendederos de hojas impresas secándose para después ser repartidas en las calles del Huauchinango de los sesenta.

Un dato curioso de esta producción contestataria al sistema, es que esta se producía en un mimeógrafo que había sido prestado a los jóvenes de parte de una organización perteneciente al propio sistema: el Movimiento Familiar Cristiano de Huauchinango, el cual presidía un hermano de uno de los miembros de la publicación. 

Eran tiempos de secundaria y preparatoria en la recién estrenada “Benito Juárez”. Alberto, como muchos de sus amigos, no resistían a la vestimenta hippie, clásica de la época ni a escuchar canciones de The Beatles y Elvis Presley y a levantar los dedos en forma de U-V enarbolando el peace and love.

Luego fue tiempo de salir a la ciudad de México, donde Alberto estudiaría la carrera de Ingeniería en Química Industrial por el Instituto Politécnico Nacional, donde una vez más demostraría su liderazgo al pertenecer a la primera directiva de la ONEI (Organización Nacional de Estudiantes de Ingeniería) lo que le permitió viajar a Canadá donde hubo un encuentro de estudiantes del área a nivel mundial.

Si alguien se pregunta porque Alberto Amador, con esa carga política y social que llevaba en su mente y espíritu decidió estudiar ingeniería química; quizá la respuesta pueda estar en la figura del profesor Tamayo, de la secundaria y preparatoria Benito Juárez de Huauchinango, maestro apasionadísimo de química y quien pudo haber sido la inspiración para la formación universitaria de Amador Leal”.

Volviendo al homenaje de Alberto Amador hubo, como ya dije, muchas anécdotas de familiares y amigos. Me llamaron la atención muchas, pero particularmente la de Carlos Martínez, dirigente estatal del PRD y sobrino suyo, quien no pudo aguantar el llanto. "Le debíamos este homenaje", sentenció. Alejandro Guzmán, hombre cercanísimo también a él, lo definió cómo lo que era: “un hombre visionario y de lucha social”. Otros familiares narraron los regaños y recomendaciones constantes de Alberto hacia ellos: Lean.

Y es a través de la serie radiofónica, con la atinada conducción de Torres Lerma, dónde iremos conociendo cada vez más de su vida. Sobre todo, de su vida personal.

Vistas: 963
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs