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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Estigmatizar. Cancelar. Actuar

Nos falta sentido común para ver el contexto y la intención de lo que sucede antes de tomar posturas

Rafael Reyes Ruiz

Activista social dedicado a brindar ayuda integral a grupos de alta vulnerabilidad. Fundador de Fundación Madai, que apoya a niños con cáncer y sus familias. Miembro de grupos y colectivos de la sociedad civil. Escritor, articulista, conferencista. Desarrollador y promotor del emprendimiento social.

Miércoles, Noviembre 2, 2022

Terminamos una actividad en un lugar muy humilde de la periferia de la ciudad. La gente con la que estábamos, muy generosamente nos dicen que nos habían hecho un "taquito". Pasamos a una cocina cuyo piso era de tierra, y donde se elaboraba todo a las brasas. Las láminas que servían de techo, quizá en algún tiempo fueron plateadas, ahora lucían un color negro que llegaba al oxidiano por el humo y las penas.

Al sentarnos a la mesa, una de las voluntarias dice que no comía picante. Le responden que la comida no tenía picante, y a los demás nos dicen que había salsa aparte, por si alguien quería. La mesa se llenó con cazuelas de frijoles en caldo y fideos secos, y la coronaba una torre de tortillas grandes y gruesas hechas a mano.

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La salsa, que era un manjar aparte, tenía un festival de aromas, y habitaban en ella cacahuates, semillas de calabaza, ajonjolí y no sé qué tantas especias más. Sin duda alguna, esa salsa fue la protagonista de la comida, pues tenía un toque dulce que matizado con lo picante la volvía adictiva.

Ante los comentarios que ensalzaban a la salsa, la voluntaria que había dicho no comer picante, preguntó: "¿Pica mucho?" Yo esbocé una ligera sonrisa haciendo esa mueca de sarcasmo e ironía que me caracteriza, pero la señora de la casa, con toda la naturalidad del mundo respondió: "Lo normal".

La voluntaria mencionada, víctima de la curiosidad que le generaron todos los comentarios sobre aquella salsa que todos vertíamos a nuestra comida, decidió probarla, y echó media cucharada de la salsa a su plato; probó un bocado, degustó aquellos sabores unos segundos, e ipso facto se puso de pie tomando todo el vaso de agua que tenía de un solo trago. Se había creado un silencio expectativo que se rompió cuando la chica en cuestión dijo: "Me enchilé mucho, es culpa de la salsa por estar tan picante".

Sí, una persona a la que no le gustaba el picante, decidió ponerle salsa picante a su comida, al probarla se enchiló, y después le echó la culpa a la salsa picante por estar picante.

Si no te gusta la salsa picante estás en toda libertad de no consumirla, e incluso, se tiene el derecho de decirle a los demás que no la consuman porque puede dañar las papilas gustativas y ocasionar problemas gastrointestinales; pero no se puede querer "cancelar" a esa salsa porque a ti te picó. No se debe criticar a otros porque les guste la salsa picante.

Si algo no te gusta, no lo consumas. Si a alguien más le gusta algo que a ti no, no lo juzgues, básicamente porque no deberíamos juzgar a nadie. Si crees que algo es dañino o perjudicial, toma acciones a favor —sin vulnerar los derechos de los demás— que demuestren tu punto, no en contra del punto de alguien más.

Empatía, tolerancia, respeto, libertad, acciones concretas.

Rescoldos
Como activista y defensor de derechos humanos creo firmemente en la libertad absoluta, siempre en el marco de la ley y sin vulnerar los derechos de nadie. Como persona con sentido común, me fijo en el contexto y la intención antes de tomar posturas.

@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com

 

 

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