Este viernes cumplirán 49 años de existir la “La Unión Popular de Vendedores y Ambulantes 28 de octubre (UPVA)”, agrupación que surgió en 1976 luego de que un abuelo y su nieto que vivían abajo de los tablones de su puesto en el centro histórico de Puebla, resultaran muertos tras el desalojo a los comerciantes por parte de la policía estatal. Esos hechos marcaron a los comerciantes, quienes vieron la necesidad de organizarse para defender su fuente de trabajo”, afirma Tonatiuh Sarabia, integrante de la UPVA en entrevista a Atziri Ávila del medio de comunicación Desinformémonos y que fue publicado el 27 octubre 2016.
Los vendedores ambulantes junto con el apoyo de taxistas, inquilinos, barrios, estudiantes, campesinos se agruparon y fortalecieron como una agrupación social, dentro de sus acciones fue la de participar para la edificación de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación); en 1979, pero también construyeron procesos donde se logró la construcción de siete mercados en colonias populares de Puebla, mercado Hidalgo, Zapata, Morelos, Zaragoza, Madero, Héroes de Puebla e Independencia, desde su creación su exigencia única era la de fuentes de trabajo para los vendedores ambulantes.
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Hasta ahora quien no conoce su historia dirían que buen trabajo hacen y deben ser unos formidables aliados del poder publico para construir cohesión social, pues representan a diversos sectores vulnerables que requieren de atención directa frente a una exigencia única y comprensible, “fuentes de trabajo”, sin embargo, el poder público en lugar de verlos como aliados a la UPVA, siempre los han visto como antagónica y rebelde contra el Estado, motivando que desde 1976 hasta la actualidad se tenga desde el oficialismo y gobierno una permanente campaña mediática y social que se les vea a los integrante de la UPVA como delincuentes, guerrilleros, grilleros, motivando reiterativamente que sus integrantes y lideres sean detenidos injustamente como lo fue en primer lugar a Rubén Sarabia “Simitrio”, como a sus hijos Rubén y Xihuel, así como a otros integrantes entre ellos a Fernando Alonso Rodríguez, siendo objeto de persecución, amenazas e intentos de homicidios varios de ellos, desde granadas que no detonan hasta sujetos armados en las marchas con identificaciones oficiales, incluso plantarles al lado del Mercado Hidalgo la llamada “La cuchilla”, infestada de criminales y protagonistas de robos, muertes y desapariciones, para que desde allí se les causara daños a todas y todos.
Lo más doloroso para todos y me refiero tanto a la familia como a los integrantes de la agrupación pero también para todas las personas defensores de derechos humanos, periodistas y personas con conciencia social de Puebla, México, Latinoamérica y el mundo entero fue lo sucedido al interior de las oficinas administrativas del Mercado Hidalgo, la mañana del jueves 29 de junio 2017 y que fue la ejecución de la defensora de derechos humanos Meztli Sarabia Reyna, hija de Rubén Sarabia Sánchez, alias Simitrio, crimen de estado sin resolver y donde la autora intelectual Marisela N., se encuentre en libertad porque la Fiscalía General del Estado (FGE) “no pudo” comprobar las pruebas en su contra y muchas irregularidades más que tienen en completa impunidad el crimen.
Pero veamos la UPVA 28 de Octubre, es una agrupación que desde que tuve por primera ocasión diálogo con sus integrantes allá por el 2015, siempre se han mantenido en la línea de defender los derechos laborales principalmente de los vendedores ambulantes por lo que sería interesante hablemos que es esto y aclarar varios puntos al respecto, por ejemplo; Los vendedores ambulantes son parte integral de las economías urbanas, particularmente en el hemisferio sur, desde antes de la invasión española, el comercio callejero es parte de nuestra cultura latinoamericana y no deberíamos considerarlo como una actividad delictiva o enemigos de las “Smart city´s” basadas en modelos de la Europa occidental, como lo suelen ver aquellos que insisten en que ellos mismos culminaran la conquista española o la invasión francesa o la absorción de la cultura norteamericana pretendiendo desaparecer nuestra ancestral cultura originaria, incluso en la búsqueda de lo auténtico y arraigo se han fortalecido diversas teorías en la actualidad donde se propone que el comercio informal sea incorporado dentro de las necesidades de planeación de un paisaje urbano en particular.
Escuchar comercio ambulante automáticamente lo relacionamos con pobreza, desigualdad, necesidad, violaciones a las normas, delincuentes e ilegales, pero no caemos en cuenta que las actividades de comercio ambulante también representan una manifestación diaria de un derecho particular dentro del paisaje urbano: el derecho a trabajar y este al final es un derecho humano que todos tenemos que tener, es decir, que toda aquella normatividad que vaya en contra de este derecho humano según nuestra constitución no se debe tener por puesto y deberá ser considerado inconstitucional.
El eterno debate entre quien tiene derecho a circular libremente en una calle llena de ambulantes y el derecho al trabajo de estos últimos, además de quienes pagan impuestos, seguridad social y otros temas legales frente a la injusticia de quienes no pagan nada de eso, pero si analizamos por ejemplo las acciones del actual ayuntamiento panista de la capital de Puebla, observamos que sus acciones van enfocadas solo y exclusivamente a moldear un paisaje urbano por encima de los derechos u obligaciones de las personas, es decir, no parten del fundamento de defender y dignificar derechos humanos, sino de ser solo moldeadores de paisajes urbanos donde los más desfavorecidos no tienen ningún derecho a sobrevivir.
La problemática no se resolverá como hasta ahora sucede, con los actores alejados unos de otros, sino trabajando juntos, es fundamental que tanto autoridades municipales, Poder Legislativo y Judicial, representaciones ambulantes, académicos y especialistas urbanistas, derechos humanos y ambientales, impulsen mesas de diálogo para identificar realidades actuales, así como ponerse serios en la generación de diagnósticos con indicadores postpandemia que motiven las acciones y procesos a seguir, previniendo que es necesaria primera la actualización de un marco normativo tanto en los protocolos de actuación de la autoridad administrativa, policíaca y hacendaria, como la participación directa del ambulante en su autorregulación y no dentro de un esquema de negociación sino bajo el criterio de armonización de la realidad en tiempo actual; segunda, la planificación con especialistas urbanistas, autoridades y ambulantes, espacios seguros, estableciendo su regulación y garantizar la seguridad de todas y todos; y tercero dependerá de lo que arroje el diagnóstico en cuanto a lo que ha motivado el incremento o disminución del comercio ambulante entre varias líneas de acción, al final los vendedores ambulantes seguirán siendo parte del paisaje urbano y depende de todas las parte que se descontrole o se criminalice.
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