Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El costo de la inacción ante el cambio climático

Urgente mitigar los daños asumiendo un estilo de vida más sustentable y cuidando el ecosistema

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Octubre 25, 2022

Hace muchos años nadie hablaba del cambio climático, sin embargo, eso se fue modificando con el paso del tiempo hasta que en 1992, dentro de la Cumbre para la Tierra, se dio lugar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar este problema.

Actualmente es uno de los fenómenos más enunciados por la propia urgencia de hacer conciencia y, sobre todo, de incitar a actuar ante los cambios del clima de la Tierra y sus efectos adversos en la humanidad

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En este sentido es que los días 24 del mes de octubre fueron nombrados como el Día Internacional contra el Cambio Climático, fecha que nos remite a reflexionar sobre los efectos que provoca este fenómeno sobre la biodiversidad en el planeta.

Pérdida de hielo marino, aumento acelerado del nivel del mar y olas de calor más intensas, son algunas de las consecuencias que los científicos vaticinaron hace años que surgirían por este fenómeno y que ya están sucediendo.

Precisamente, el Informe sobre el Estado del Clima Mundial en 2021, presentado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), visibiliza que la situación es incluso mucho más delicada y urgente de lo que creemos. 

Este organismo especializado de las Naciones Unidas que se dedica a la cooperación y coordinación internacional en lo que se refiere al estado y el comportamiento de la atmósfera del planeta, su interacción con la tierra y los océanos, el tiempo y el clima que genera; ha advertido que cuatro indicadores clave del cambio climático registraron valores sin precedentes en 2021.

De acuerdo a la OMM los indicadores a los que hay que prestar vital atención son las concentraciones de gases de efecto invernadero, el aumento del nivel del mar, el contenido calorífico de los océanos y la acidificación de los océanos.

Incluso, de acuerdo con este informe, se ha podido confirmar que los últimos siete años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia. Como parte de ello, el 2021 estuvo influido por el fenómeno de La Niña y se reflejó en una temperatura media mundial que superó en aproximadamente 1.11 ± 0.13 °C los niveles preindustriales.

Sin embargo, la mayor parte del exceso de energía, que se acumula en el sistema terrestre debido a las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero, es absorbida por el océano.

Es así que esta energía calienta el océano, lo cual conduce a un aumento del nivel del mar, al que se suma el derretimiento del hielo terrestre. Esto se ha reflejado en el incremento de la temperatura media mundial de la superficie del mar y de la incidencia de las olas de calor marinas.

Todos los datos coinciden en que las tasas de calentamiento de los océanos muestran un aumento particularmente fuerte en las últimas dos décadas, además de que el 2021 fue el más alto registrado, superando el valor de 2020.

En tanto se han observado cambios a gran escala en los ecosistemas marinos, incluida la disminución de la productividad de los océanos, la migración de especies a latitudes y altitudes más altas y daños a los arrecifes de coral y manglares.

Por su parte, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que incluye a más de mil 300 científicos de Estados Unidos y de otros países, predice un aumento de la temperatura de entre 2.5 y 10 grados Fahrenheit durante el próximo siglo.

Lo más alarmante es que el IPPC ha marcado como fecha límite el 2050 para que las emisiones de carbono alcancen su máximo histórico. De ser así, vaticinan, la humanidad se enfrentará a olas de calor extremo incontenibles, incendios forestales avallasadores, huracanes devastadores y sequías cada vez más prolongadas, lo que provocará que el planeta sea inhabitable.

Más allá de este apocalíptico pronóstico, los costos del impacto climático ya son latentes para la humanidad en la propia salud, la seguridad alimentaria y en el agua, así como en la seguridad, los medios de subsistencia, las economías, la infraestructura y la biodiversidad.

Es por ello que no podemos dejar pasar más tiempo para actuar. Todo el mundo tiene un papel en la acción climática. No se trata solo del gobierno, de la industria privada o de la sociedad, ya que hoy más que nunca necesitamos sumar fuerzas antes de que sea demasiado tarde.

Si bien revertir los daños es prácticamente imposible, sí podemos mitigarlos asumiendo un estilo de vida más sustentable y cuidando el ecosistema desde todos los ámbitos.

La tarea que tenemos a cuesta es muy grande, pero estoy seguro que también lo es el anhelo por heredar un mejor planeta a las generaciones venideras.

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