Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Prevención de las violencias con cultura de Derechos Humanos

Debemos construir o reconstruir el tejido social con base en la cultura de los derechos humanos

Luis Soriano Peregrina

Abogado, defensor de derechos humanos. Fue subsecretario de Derechos Humanos y primer encargado de la Comisión de Búsqueda en Puebla. Actualmente es director para América Latina de la Organización Mundial de DH y Paz y presidente de Voz Ciudadana por los Derechos Humanos

Jueves, Octubre 6, 2022

Estamos viviendo tal vez la mejor y peor época humana. Por un lado, estamos  superando todas las barreras en lo científico, en lo tecnológico y el desarrollo ha sido extremadamente acelerado; creo incluso tan acelerado que hemos perdido desde hace un tiempo el control de casi todo, lo cual motiva una muy acelerada descomposición social, con muy altos niveles de contaminación, desempleo, violencia, degradación de los valores humanos, anteponiendo por encima de todo nuestro consumismo y otras adicciones, donde el dinero, el poder, la imagen plastificada lo es todo y para conseguirlo, se vale todo, haciendo de la delincuencia una cultura que nos da estatus y nos permite alcanzar todo lo que se desea, viendo como los logros siempre serán socialmente válidos, mientras sean cometidos por perfiles muy bien definidos por el color de piel, estatus social, herencia familiar, etc., siendo permisible la sociedad frente a la corrupción, la tranza, la extorsión, el robo, el homicidio, el feminicidio.

En México la falta de oportunidades laborales, la precariedad de los salarios, la explotación laboral, aunado al rezago educativo, alimentario, cultural, la impunidad, la colusión, la discriminación, suman aún más a esta descomposición social que, ya de por sí, se genera por la segregación a la mexicana que se vive, lo que nos esta trayendo como consecuencia mayor violencia, por la insatisfacción y la frustración humana en la que nos encontramos la mayoría, motivando el rompimiento del tejido social y es aquí donde debemos de pasar de la preocupación a la ocupación, pues es tan acelerada esta descomposición social que los conflictos sociales serán aún mayores.

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La prevención de las violencias, y el evitar el rompimiento de este tejido social y la descomposición social se logrará cuando los gobiernos tomen en serio la aplicación de una verdadera cultura de Derechos Humanos. Debemos de encontrar procesos en todos los niveles y desde todas las trincheras para recuperar el tejido social que se ha venido rompiendo desde hace décadas, pero que se ha acelerado exponencialmente en estos últimos años derivado de las diversas crisis mundiales como la reciente pandemia médica, así como las otras pandemias económicas, culturales, sociales y éticas que nos han dejado en una situación sumamente vulnerables a todas y todos. Debemos recordar que la recuperación y fortalecimiento del tejido social parte desde el pensamiento que las personas somos seres sociables, que necesitamos reconocernos como parte de un todo y que entendamos que solo actuando como parte integral de un colectivo podremos estar preparados para enfrentar cualquier eventualidad o amenaza. Es la cohesión social la ruta para salvaguardarnos como especie humana.

Pero, ¿qué tipo de sociedad es la que queremos ser? Queremos seguir siendo esta sociedad individualista, consumista, depredadora, o ser una sociedad constructiva y solidaria que nos mantenga alejados de la extinción. Si el camino es el primero, el destino es el que ya sabemos: calentamiento global, mayor delincuencia, mayores homicidios, trata de personas, enfermedades, conflictos viales cada vez más violentos, mayor desigualdad, intolerancia, mayor violencia de cualquier tipo.

En Voz Ciudadana por los Derechos Humanos (VCxDH) hemos decidido la opción de edificarnos como una sociedad constructiva y solidaria que nos mantenga alejados de la extinción; por lo mismo hemos sido insistentes hasta rayar en la terquedad que nuestro camino esta en la cultura de los derechos humanos para todas y todos, visto y pensado desde la base social, desde la política de vecindad, anhelando la municipalización de los derechos humanos con la implementación de los programas locales de educación de los derechos humanos, como una de las líneas de acción, que nos permitan construir hacia los planes estatales de Derechos Humanos para lograr ser incluidos en el Plan Nacional de Derechos Humanos, que nos permitan a todas y todos dignificarnos como personas.

En VCxDH concebimos a la cultura de los derechos humanos como el camino ideal para la apropiación de los DH a todas las personas y haciendo suyos los frutos que nos han heredado las luchas sociales que han caminado para recuperar la dignidad humana que debemos valorar, proteger y defender, pero la implementación no se debe realizar como hasta ahora se ha pretendido hacer, mediante ocurrencias o al realizar faraónicos eventos que no traen nada mas que el lucimiento personal de los políticos en turno. Necesitamos establecer una visión estratégica que nos permita cuidar el patrimonio cultural que durante generaciones se ha venido forjando, pero no solo como una acción de buena voluntad, sino también se requiere de indicadores que nos permitan desarrollarnos en nuevos paradigmas que reflejen a la persona en épocas modernas, pues solo así lograremos romper con la dominación preexistente que nos permiten crecer hacia adelante.

La construcción de este anhelado sueño, solo se podrá lograr con la participación de todas y de todos, siendo necesaria la generación de consultas programáticas donde se plasme las diversas visiones, esfuerzos y ámbitos en materia de derechos humanos. El resultado de estos trabajos tendrán que insertarse en el Plan Nacional de Derechos Humanos,  en el Programa Sectorial de Educación, en los Programas Estatales y Municipales de Derechos Humanos, pero la sociedad civil, organizaciones y colectivos requieren trabajar en otras dimensiones, no solo tomando casos emblemáticos, sino también bajo la construcción de procesos de prevención que nos permitan construir o reconstruir tejido social con base en la cultura de los derechos humanos, no solo evidenciando al gobernante en turno, sino también ofertando propuestas alternativas de solución.

Entendamos que la cultura de los Derechos Humanos no solo es ir a un museo o teatro o leer un libro, o que la educación de los derechos humanos o no solo se trata de la enseñanza en un salón de clases; la cultura y educación de los derechos humanos es la suma de muchas acciones: en la escuela, por parte del poder público, por las organizaciones, con los vecinos que nos despertaran a los individuos a dejar de vernos como  los únicos con derechos por encima del resto, sino a vernos como individuos que integramos una colectividad que nos permite lograr la verdadera felicidad con la convivencia respetuosa y digna que nos permite cuidarnos entre todas las personas y el medio ambiente en el que vivimos.

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