Opinión

La Extinción de Dominio

Domingo, Septiembre 25, 2022
Leer más sobre Mauricio Saldaña
La Cuchilla y la 46 serán eliminadas, pero el crimen organizado podrá hacerse de otros territorios
Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.
La Extinción de Dominio

En los mentideros del régimen en el estado de Puebla se está confeccionando un traje a la medida para echar a andar la Extinción de Dominio, focalizada de manera inicial hacia dos nodos criminales: la Cuchilla y la 46.

El sobadísimo tema de la Extinción está pletórico de riesgos. Le cuento como anda el asunto, en el entendido que, si usted gusta profundizar objetivamente en el tema, sería dable la lectura de la ‘Ley Nacional de Extinción de Dominio’ que puede visitar aquí.

Entendiendo el concepto

En forma elemental, la Extinción de Dominio es un ariete legal que pretende golpear de manera focalizada a la delincuencia organizada, arrebatándole los activos que ha hecho para sí a partir de una actividad ilícita.

Los delitos que se enmarcan en esta estrategia suelen ser de alto impacto, como narcotráfico, trata de personas, secuestro, o tráfico de órganos por decir algunos, aunque también están los cometidos por servidores públicos.

Hasta aquí, todo es prístino. Adonde las cosas ya no lo son tanto es en un par de detalles: el primero es que el marco de ley apunta hacia los autores intelectuales, materiales, cómplices, encubridores y/o cualquiera que se haya beneficiado ilegalmente de dichos delitos. Y eso implica hacer algo casi inexistente en el ámbito penal: investigar.

El segundo detalle estriba en que un Ministerio Público debe comprobar que los activos en cuestión efectivamente son vinculantes a un delito. Y eso remite a que el Ministerio Público sea honrado, no opere lo que le impongan y además, tenga tiempo para hacer bien las cosas.

Conociendo al hombrecillo que está operando el guiso de la Extinción en Puebla, es un hecho que se despachará groseramente con la Pena Previa; es decir, que el Estado tome los activos sin contar con la sentencia de un juez, que es la versión jurídica de primero arrebatar y después investigar. Usted entiende: en la 4T, se juntó la inapetencia por la técnica con la ausencia de formación académica ad hoc, todo bajo el hedor excremencial de las venganzas contra el enemigo en turno.

Otro punto a considerar es que cuando el bien haya sido vendido de manera anticipada y que no sea posible su devolución, se pagará el valor de acuerdo al avalúo que se dio cuando se aseguró el activo.

Si pasa una década y el asunto es favorable a la persona afectada y no al Estado, éste generosamente le despachará con la cantidad que se valoró al momento del decomiso. Y esto lleva a pensar quién lo valuará, así como qué clase de consigna tendrá para calcular un monto determinado.

Por si se quisiera más, la carga de la prueba es de la persona, no del Estado, dado que es aquella la que tiene que demostrar que el activo procede de actividades lícitas, al tiempo que el ente investigador se limita a ver cómo el interesado se revuelve entero, intentando hacer verificable la honra de lo que se está jugando sobre la mesa.

Y, el Estado puede llevar hasta la eternidad el decirle a la persona afectada que “no está comprobando a entera satisfacción la licitud del activo”, lo cual se presta para un clásico ministerial: a cambio de un porcentaje en efectivo de lo involucrado en el proceso, el Estado finalmente puede darse por satisfecho.

No menos cómico es el hecho de que los activos recuperados pueden ser entregados a cualquier dependencia que se le ocurra al Estado.

A todo lo anterior, sume la congestión procesal: cientos de casos a manos de un solo fiscal, azuzado por un aparato de justicia que a la fecha, ofrece una tasa de esclarecimiento no superior al tres por ciento. Hay una clara diferencia entre detener personas y esclarecer delitos.

Así, el extinguir dominios no solo se constituye en un desafío para los investigadores, sino que se consolida como el pretexto idóneo para que el Estado se apropie de lo que se le pegue la gana, apostando su resto a la Pena Previa.

No olvide que en el caso que nos ocupa, el nombre del juego es tan nebuloso como que el dueño lícito del bien puede terminar sin éste, en casos como el arrendamiento.

Si usted vive en Veracruz y le renta vía inmobiliaria a una persona en Puebla capital, pero esa vivienda se emplea como casa de seguridad para secuestro, es un hecho que la Extinción de Dominio arrasará con su domicilio, independientemente de que usted supiera o no para qué le rentaron su vivienda.

Tal condición lleva a una ocurrencia: que usted y su inmobiliaria contraten a una firma de inteligencia para que investiguen a sus probables clientes.

Mejor aún: el marco de ley en lo federal permite incautar los activos y en el caso de un bien inmueble puede venderlo antes de que se dicte una sentencia en juicio. Ni siquiera es necesario que se tenga claridad en el delito a perseguir.

En otras palabras, si el Estado remotamente aceptara la inocencia del legítimo propietario, en todo caso le ofrecerá un dinero basado en un avalúo que puede moverse al gusto de quien tenga el control del proceso.

Todo lo anterior sazonado con un detalle: a nivel federal, la ley que aborda esta materia señala que los recursos obtenidos de tales ventas, no serán asignados por el Congreso. Es dinero que puede desaparecer con entera facilidad. Y de las garantías procesales, qué decir: a los amigos, lealtad y gracia; a los enemigos, la ley a secas.

Las malas noticias

Lugares como La Cuchilla y la 46 tienen dos propiedades desde la perspectiva criminológica: son reductos del crimen organizado y, son símbolos. La Extinción del Dominio que los hombrecillos pretenden emprender en ambos territorios, solo va a funcionar para apoderarse del símbolo, no para erradicar al crimen, sino dispersarlo. Los criminales no van a abandonar su actividad profesional porque desapareció La Cuchilla; solo cambiarán de domicilio.

Algunos reporteros han llegado a la erudita conclusión de que hay otros mercados públicos que son dominados por la delincuencia de alto impacto. Más allá de que para concluir algo así les debe haber dado encefalopatía espongiforme, no entienden que no entienden.

Para el narcomenudeo, Puebla es un mercado atractivo: el consumo de drogas ilegales en secundaria en el estado de Puebla, “en el último mes” es de 5.1 por ciento, al tiempo que en bachillerato el consumo “en el último mes” es de 6.6 por ciento.

En 2020, el INEGI calculaba que Puebla tenía 343 mil 687 alumnos en secundaria y en bachillerato, 286 mil 217, lo que supone que “en el último mes” habría al menos 17 mil 528 consumidores en secundaria y 18 mil 890 jóvenes de bachillerato, quienes se hicieron de algún narcótico; es decir, unos 36 mil 418 en total.

Si se le agrega la población universitaria, al menos 245 mil 577 estudiantes, un 10 por ciento de usuarios como cálculo conservador daría 24 mil 557. Así, el mercado de adicciones de Puebla capital no baja de 60 mil 975 estudiantes. Y no he contado a los jóvenes y adultos que no son estudiantes, pero que también son adictos.

Siendo conservadores, piense usted que por cada joven adicto hay otro adulto activo. Son 120 mil clientes en la ciudad de Puebla. Multiplíquelos por módicos 50 pesos para comprar una dosis barata de cualquier sustancia y obtendrá 6 millones de pesos diarios, 180 millones de pesos al mes, 2 mil 160 millones de pesos al año.

Revisando el Presupuesto de Egresos del Ayuntamiento de Puebla 2022, en el apartado “Cuadro 1. Calendario del Presupuesto de Ingresos 2022 (Primer semestre)”, la Secretaría de Seguridad Ciudadana tiene un “Presupuesto aprobado” por 1 mil 090 millones 894 mil 488 pesos.

Con 50 pesitos de marihuana, piedra o cocaína por cada usuario, la delincuencia organizada en Puebla capital dispone de un 98 por ciento más de ingresos que lo que tienen las autoridades municipales para atender temas policiacos.

La Cuchilla y la 46 serán eliminadas y desaparecerán los símbolos. Pero con 2 mil 160 millones de presupuesto, al crimen organizado no le faltará dinero para hacerse de otros territorios. Los adictos y los que se benefician de ellos se encargarán de que la droga no falte.

Síganle jugando al estratega. Al narco se le vence en las calles y eliminando los apoyos que reciben desde el poder público federal, estatal y municipal, no arrebatándoles símbolos. Por supuesto, es más barato derrumbar al símbolo que vencer al criminal. Zafiedades crónicas de un Estado sin honra.

 

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