De acuerdo con la información publicada por el INEGI, los productos agropecuarios muestran una tasa anualizada de incremento en precios de 14.9 por ciento, mientras que la tasa promedio muestra niveles de 8.7 por ciento, niveles no vistos en los últimos veinte años. Después del lanzamiento del Paquete Contra la Inflación y Carestía (#PACIC), el 4 de mayo de 2022, no parece haber resultados y el Presidente reprende al sector privado.
Lo que no ha entendido es que la crisis inflacionaria en México es una crisis de escasez de oferta y no de exceso de medios de pago. Para pronto, recuerde señor presidente que el remedio no es el de los ochenta, ya estamos en 2022 y las condiciones son completamente distintas por lo que las soluciones también lo son.
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El sector empresarial, recientemente reprendido de manera severa por el Presidente, no ha podido hacer entender al primer mandatario que no se trata de una oportunidad de acumulación de utilidades sino de una transferencia del incremento en costos de las materias primas a los precios al consumidor derivado del incremento de los precios internacionales de los insumos y la incapacidad de expansión de la oferta doméstica porque simplemente no ha sido apoyada en los últimos años.
No puedo imaginar la cara de empresarios como Antonio del Valle o Francisco Cervantes Díaz del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) escuchando un regaño que en realidad más bien podría asegurar que lo único que podían pensar es que el reproche en realidad iba exactamente en sentido contrario.
Para entenderlo más claramente: la inversión en infraestructura y apoyo a la producción nacional generadora de productos e insumos locales no ha sido prioridad, sino todo lo contrario y ahora resulta que la IP es el sector responsable. ¿La innovación en la generación y distribución de fertilizantes ha sido prioridad?
El fortalecimiento del sector agropecuario y producción de cereales como el trigo en el que no nos queda más que ser uno de los principales importadores del mundo es consecuencia de la falta de apoyo, que no se logrará ya que no se ha sembrado la infraestructura, logística y planeación, que debió hacerse hace años para que los frutos pudieran verse hoy con una capacidad de respuesta reflejada en un ágil aumento de la oferta doméstica y por consecuencia una mayor capacidad para enfrentar exitosamente las presiones inflacionarias.
La transferencia de responsabilidades nuevamente se presenta ante la incapacidad de responder a una crisis para la que simplemente no estamos preparados como consecuencia de la priorización en el apoyo de la planta productiva nacional, que, por cierto, de paso resulta ser la principal fuente de empleos, fortalecimiento de la clase media y una verdadera equidad social.
Para el próximamente anunciado PACIC versión 2.0, hago un llamado a entender que la IP no es el adversario sino el aliado. Dos dedos de frente se necesitan para entender que el mejor remedio contra la inflación se debió sembrar hace años con aliados que hoy serían el propio salvavidas del Presidente, ¿no lo ve?