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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Ser líder es un tema de valores

Dejemos de normalizar la esclavitud, los abusos laborales y las relaciones tóxicas

Araceli Molina Diz

Coautora del libro “La Campaña”, Guía para Estructurar Candidaturas; creadora del podcast Política en Femenino. Consultora con experiencia en políticas, gestión y administración públicas, comunicación política y perspectiva de género.

Miércoles, Agosto 31, 2022

En estos días he tenido la oportunidad de reflexionar sobre liderazgo, derechos laborales y relaciones tóxicas, Inicié y terminé un proyecto intenso, que me dejó muchas lecciones sobre ¿cómo se ejerce el liderazgo?, ¿puedes autonombrarte líder o lideresa?, ¿qué se necesita para construir un verdadero liderazgo?

Y es que, en muchas ocasiones confundimos conceptos como jefe o jefa, al tomador o tomadora de decisiones o al capataz del barrio, con un líder, y es de allí donde nace mi reflexión.

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En este hermoso país en el que impera el trabajo informal y temporal, el atropello a los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras es un secreto a voces, sobre todo en el ámbito público en procesos que tiene que ver con gobierno y administración pública, hemos normalizado trabajar horas extras sin que sean pagadas, trabajar sin contrato laboral, despidos sin liquidación, etcétera, con frases como “apuéstale a este proyecto”, “ponte la camiseta”, “ustedes son mi gente”, entre muchas otras. Pierden sentido las relaciones con los trabajadores y trabajadoras, pero sobre todo se ha perdido la brújula moral de lo que las relaciones de trabajo conllevan.

Las relaciones laborales tóxicas que implican violaciones regulares a los derechos laborales son vistas de manera regular, trabajar sin descanso, ser llamado a cualquier hora, recibir pagos desfasados, salas de espera de dos horas,  faltas incluso de respeto; han sido normalizadas como acciones  que tiene derecho a exigir el que se hace llamar “líder de un equipo”; estas deben ser toleradas y, el que alza la voz es visto como subversivo, conflictivo, una persona con falta de compromiso, entonces resulta, que el problema es de esas personas y no las relaciones de trabajo abusivas que ha decidido ese jefe o jefa tener.

Ser líder es un tema de valores; un verdadero líder o lideresa tiene seguidores, se empodera mediante la confianza y la mediación, es admirado y respetado por su equipo, su equipo se “pone la camiseta” por el compromiso mutuo, por el vínculo de responsabilidad, que ambas partes han creado y fomentado.

La confianza debe estar a la base de todo diálogo interno y externo de las instituciones para favorecer el trabajo interdisciplinario.

Es fundamental para lograr una verdadera transformación pasar de valores como la agresividad y la competencia a la colaboración, el diálogo, la empatía y el compromiso; es decir fortalecer las habilidades blandas de las personas para que podamos construir colaboración en vez de competencia; diálogo sobre eficiencia; y, priorizar las necesidades del entorno tener empatía, sobre la organización misma.

Dejemos de normalizar la esclavitud, los abusos laborales y las relaciones tóxicas, un liderazgo para ser eficaz debe estar impregnado de valores y ser responsable a través del autoanálisis y autoconocimiento. Un verdadero líder o lideresa debe conocer sus fortalezas y debilidades, recrear su comportamiento, conocer su entorno y tomar en cuenta la diversidad cultural y ambiental que afectan el rendimiento de sus decisiones.

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