El PAN en Huauchinango no es, ni por mucho, la sombra de lo que fue en su momento. Por ejemplo, a finales de los noventa, cuando por primera vez logró gobernar el municipio, con la figura de Luis Pascual Carranza Lechuga.
Luego repitió –con un periodo de por medio- con Carlos Miguel Ignacio López, oaxaqueño avecindado en Huauchinango, quien había sido secretario general precisamente con Pascual Carranza y que más que por carisma o por talento político, logró ser alcalde gracias al voto de castigo contra Salvador Morgado, quizá uno de los presidentes municipales más polémicos, quien quiso imponer a su delfín, Jesús Segreste Díaz.
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Sin embargo, en el pecado llevaron la penitencia, pues Ignacio López resultó ser muy parecido a Morgado: necio, obcecado y sin proyecto alguno.
Luego Carlos Miguel empezó su peregrinar por diversos partidos, llegando a apoyar a candidatos del PRI a la par que agarraba candidaturas hasta de jefe de manzana por el partido que fuera. Su última peripecia política fue –of course- en Morena, de la mano del Partido Verde. Es tanto su cinismo, que cuando el PAN realiza reuniones, se aparece como si nunca se hubiera ido del partido para enojo velado de los panistas, que ya no hallan cómo decirle que se vaya.
Pero el PAN vuelve a ser noticia porque está por renovar su dirigencia. Y ahí, hay varios cuadros que han levantado la mano, entre ellos Samuel Ortega Hernández, Luis Manuel Silva Romero y Rene Acoltzin Muñoz.
Para renovar la dirigencia deberán votar 132 militantes activos en una Asamblea. Sin embargo, de este total de militantes, a duras penas alcanzan a votar 100. Y esta semana se dio un movimiento que podría convertir a Samuel Ortega en el nuevo dirigente, ya que Luis Manuel Silva decidió declinar por el primero, decidiendo que buscará ser consejero estatal. De esta manera empatan en cantidad de simpatías con Acoltizin, a quien ligan con el grupo político del dirigente perredista estatal, Carlos Martínez Amador.
El PAN, insisto, no es ni sombra de lo que fue, pero busca no estar fuera de la jugada en las elecciones del 2024.
Un dato más: en 2001, cuando Luis Manuel Silva Romero fue dirigente del partido, dejó un padrón de 324 militantes activos. Hoy hay, como ya se dijo 132. ¿Dónde quedaron los 192 restantes?
Lo anterior, habla, del escaso, casi nulo trabajo que han realizado los dirigentes que han estado el frente del PAN huauchinanguense, que en su momento llegó a ser un partido sumamente competitivo.
Aunque el partido en general pasa por un momento crítico a nivel nacional, hace falta en los municipios cuadros nuevos que generen nuevas sinergias de trabajo. En Huauchinango están haciendo la lucha.
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Bien por “Neto García”
Una cosa es clara en Venustiano Carranza. El edil Ernesto García tiene ganas de trabajar. Hay construcción de obras, se han eficientado los servicios y sobre todo el presidente siempre está en la disponibilidad de atender a la gente. Es cierto, no todo se puede atender, pero en días pasados anunció que colocarán mil luminarias en el municipio. Esto no es poca cosa, porque la mayoría de las luminarias que se van a sustituir están en mal estado, lo cual habla de la falta de mantenimiento que durante años no han tenido. Más aún, las nuevas luminarias son solares, lo cual quiere decir que reducirá costos, además de que la luz es más intensa. Por supuesto, a calles mejor iluminadas, mayor seguridad pública para los transeúntes. Bien por el alcalde “Neto García”.
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Algo no cuadra en el proceder del gobernador Miguel Barbosa en el caso de los aspirantes, dice reflexivo, Pancho Aguas Frescas, nuestro informante estrella.
Y es que no concibe, cómo el gobernador, tan recto y tan celoso del cumplimiento de los reglamentos, haya actuado diametralmente opuesto en el caso de su odiado enemigo político, Nacho Mier y la corcholata Claudia Sheinbaum.
A esta incongruencia se ha sumado, el edil Lalo Rivera.
Y es que, a Nachito Mier le mandaron quitar su propaganda, mientras que a la Sheinbaum, casi le aplauden.
Los dos son aspirantes, los dos se promocionaron de la misma manera, pero fueron tratados de manera distinta.
El mensaje es claro -dice Aguas Frescas, todo traje de casimir inglés- el gober y el alcalde, buscan aplastar al enemigo común. Lo que ignoran es que solamente lo hacen crecer más y lo convierten en víctima.
Por cierto, el flamante gobernador con su lenguaje de barrio, llamó a Nachito como “chillón”.
“No, no está hablando un muchacho de secundaria, se trata del Ejecutivo estatal”, apunta sentencioso Aguas Frescas.