Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Arturo sigue pesando

Con más de 250 pandillas en Puebla capital, lo que sobra es personal para montar ocurrencias

Mauricio Saldaña

Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.

Domingo, Julio 24, 2022

Era 1997 y un servidor llegó a hospedarse a un hotelito en Río Bravo, Tamaulipas. Desde entonces, ese municipio estaba bajo control del Cártel del Golfo. Pues, me acerqué al mostrador de aquel recinto y apenas alcancé a musitar las buenas tardes al encargado, cuando éste me entregó la llave de mi habitación.

Aquel hombre me dijo que estaban enterados de mi entrada a Río Bravo, vía innumerables halcones que estaban distribuidos por toda la ciudad. Y que había cientos de amas de casa, llamadas “ventanas”, que estaban en su trajín, pero si veían a alguien raro, avisaban inmediatamente de su presencia.

Más artículos del autor

Desde ese momento entendí que en un lugar dominado por el crimen organizado, los halcones son omnipresentes. Y no hay manera de evadirlos; pues, con ese antecedente no deja de sonar cómico que algunos quieran presumir como “sorpresivo” un operativo policiaco que ha sido ubicado a kilómetros de distancia por parvadas de halcones.

El 22 de julio de este año, en un movimiento predecible dada la visita previa a la 46 Poniente, llegó un grupo policiaco a La Cuchilla. Un ejército de halcones avisó oportunamente a los distintos liderazgos criminales del lugar, para que abandonaran las instalaciones de aquel mercado.

Los agoreros del régimen anotaron como un triunfo inobjetable del Estado de Derecho, a la visita al recinto domiciliado en La Loma. La memoria hace lo suyo y aparece una declaración vertida por un hombrecillo que dice ser erudito en seguridad, que aseguró al respetable, la inexistencia de la delincuencia organizada en los mercados de Puebla capital.

Colegí que si no hay tales maleantes en la Angelópolis, carece de sentido visitar locales en La Cuchilla, a menos que sea para comprar frituras y golosinas. Como siempre, la realidad y el ridículo abrazan torosamente a tal individuo.

Le propongo analizar las cosas desde una obviedad: la delincuencia organizada que se incubó en los años de Rafael Moreno Valle, sigue ahí, pero en un formato distinto. Diría Lavoisier en este caso, que la criminalidad no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Arturo, el violento

Oriundo de Temoac, Arturo se hacía llamar Armando Beltrán Cardoso. Por años, se dedicó largamente al secuestro en el estado de Morelos. En su juventud, había sido cómplice de Benito y Modesto, “Las víboras”, secuestradores de la peor ralea en el oriente de la entidad.

Ya había estado preso en 1994 por amenazas, extorsión y en 1995 por robo, además de que en 1997 lo condenaron por homicidio a diez años de prisión. De nada sirvió. En menos de cuatro años salió libre para seguir en lo suyo, acompañado de dos incondicionales, Fermín y José Juan.

También probó suerte asaltando gasolinerías y comercios, pero lo de él era secuestrar. Con ese delito fue amasando una considerable fortuna, hasta que nuevamente fue detenido.

Aún en prisión encontró un nicho de mercado: se hizo dueño de espacios para la visita conyugal, además de rentar teléfonos celulares y vender agua potable. Tiempo después, consiguió quedarse con una porción de la prostitución en el penal. Las cosas iban bien para él, hasta que el día de su boda se armó un lío.

Nuestro hombre estaba celebrando sus nupcias cuando varios reos comenzaron a discutir y de ahí a una batalla campal, sólo hubo un paso. El zafarrancho echó luces cegadoras sobre su persona y eso no le hizo nada bien.

El 23 de marzo de 2020, Arturo fue trasladado al CEFERESO número 15 en Villa Comaltitlán, Chiapas. Junto a Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México, el penal al que arribó este personaje es ubicado como el principal generador de llamadas de extorsión telefónica para esta zona del país.

Por si fuera poco, su hijo Jonathan fue detenido por secuestro, delito que le dio fama y dinero. Pero había un detalle: este muchacho también era encargado de innumerables tienditas que ofrecían cristal y cocaína al oriente de Puebla, reportándole a la exesposa de un barón territorial en la capital, Christian “El Grillo”.

Usted debe anotar un elemento coincidente: Arturo, su vástago, Christian y su exesposa, operan en red, aunque lo hacen de forma independiente. No descuide esta observación porque así entenderá como funciona el narcomenudeo en Puebla capital. Los paralelismos obedecen a una estructura que todo mundo conoce, menos el que dice perseguirla.

Se preguntará qué diantres tiene que ver Arturo con el desmán de La Cuchilla ocurrido el 22 de julio. Pues, que uno de los liderazgos que estaban en la lista de detenibles, es un asociado de nuestro personaje. Su nombre es Javier.

La gente del venado

Municipio de unos 11 mil habitantes, San Pedro Ixcatlán forma parte del distrito de Tuxtepec, en Oaxaca. Su etnia mayoritaria son los mazatecos y en la lengua del lugar se llaman lo que en español se entendería como “gente del venado”, justamente.

Ahí nació Javier hace 26 años. Migró a Puebla siendo muy joven y comenzó desde abajo en el mundo delictivo. En 2019 lo detuvieron por narcomenudeo, con cocaína y piedra para la vendimia. No pasó demasiado para que lo soltaran, en el entendido que sus valedores eran los mismos que trabajan para Arturo.

Una fianza le permitió regresar a sus ocupaciones habituales, a efecto de incrementar cobertura en el mercado de los narcóticos y cobro de piso.

Su oportunidad le cayó con la detención de un ominoso personaje de esos mentideros cercanos al Boulevard Norte. El 7 de abril de 2021, Víctor “La Vicky” fue detenido. Lo de este hombre es el narcomenudeo, controlando tienditas y puntos móviles, con una porción de La Cuchilla bajo su égida.

En el auge, además del mercado en comento, Víctor disponía de vendedores en el Paseo Bravo, las inmediaciones de la China Poblana, pero también atendía a la clase media en dos centros comerciales, Plaza Dorada y Plaza Loreto.

Un simple pedido por WhatsApp era suficiente para llevar el producto al cliente, sin que éste tuviera que dejar su vivienda. Víctor tenía contratado como outsourcing a un notable número de taxis que llevaban narcóticos a domicilio.

Pues Javier fue creciendo a la par que las huestes de Víctor se debilitaron, bajo la lógica imbatible de trabajar para el competidor más agresivo o de plano irse a otro mercado. Aquellos que no entendieron el mensaje a tiempo, terminaron ejecutados.

Es de entenderse que Javier no ha trabajado solo y además está muy lejos de ser un barón territorial en Puebla capital. Su mentor es quien lo protege aún a la distancia y es de entenderse que ambos tienen acuerdo con un poder superior que los abriga, en el entendido que la plaza tiene dueño: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

CJNG no necesita de un ejército de sicarios en camionetas rotuladas para tener el control del territorio. Para ello, dispone de una franquicia que le reporta ganancias y se encarga de la gestión cotidiana.

En ese tenor, colocar como el nuevo enemigo público número uno de Puebla capital a Javier, solo es propaganda. Este joven delincuente responde a una organización celular que tiene jerarquía, mando y compromisos.

La gracejada que ya se deja ver en el sentido que Javier es el que quiso darle muerte a “La Zorra” es demasiado burda. Mañana se inventará otro elenco para seguir jugando al Estado de Derecho. Con más de 250 pandillas en Puebla capital, lo que sobra es personal para montar ocurrencias.

Vistas: 1086
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs