Las estancias en un país diferente al propio sugieren un reto al verse expuesto a diferentes formas de pensamiento y estilos de vida, donde en muchas ocasiones, este choque genera incertidumbre; sin embargo, el aprendizaje a partir de ello permite el crecimiento personal en diferentes áreas.
El proceso de comprensión de las normas culturales, y la adaptación y adopción de estas es un proceso que requiere disposición y apertura ante un panorama que en ocasiones puede tornarse hostil.
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Dentro de los múltiples retos que este proceso representa, el principal es el idioma; mudarse o vivir una temporada a un país donde el idioma es diferente, la comunicación se puede ver mermada debido a la dificultad de expresarse de manera fluída de la misma forma en la que se hace en el idioma propio.
La complejidad de seguir el ritmo de las conversaciones donde es difícil expresarse repercute en la manera en la que se socializa y por ende, puede crear una barrera en las conexiones con otras personas.
Así mismo, la forma de relacionarse varía de un país a otro, por lo que llegar a un sitio donde la cultura no acostumbra a tratar a las personas con la misma calidez que en el lugar de origen, produce incomodidad e incertidumbre.
No obstante, también existen escenarios donde el rechazo debido al estatus de extranjero es una situación palpable, lo cual desafortunadamente puede incluso llegar atentar en contra de los derechos de una persona.
Dentro de estos retos, una de las situaciones recurrentes es la apreciación de los contrastes entre un país y otro, que si bien se pueden tratar de aspectos donde en el lugar de origen la situación es favorable, también se pueden notar las carencias en el sistema económico, social, judicial, etc.
Sin embargo, estos contrastes son clave para valorar de forma profunda y honesta lo que se dejó atrás: la calidez de un país, la gente, la comida, la música, la familiaridad, etc. Donde se puede comprender y fortalecer el sentido de identidad que adopta no sólo una parte de su país, sino que se adopta lo positivo de donde se llega.
Junto a ello la perspectiva propia acerca del mundo se enriquece y cambia de manera positiva, por lo que cada reto y lección es un aprendizaje que suma al conocimiento y experiencia de vida.
Así, la superación de los retos de adaptación y choque cultural, junto con los contrastes de una nueva cultura, forman una nueva perspectiva en las personas de un futuro mejor con nuevos conocimientos y experiencias donde estos se toman para crecer ya sea en un lugar diferente o al regreso a casa.