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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Puebla y la sucesión

Será candidato de Morena al gobierno de Puebla quien decida el presidente López Obrador

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Junio 22, 2022

Desde lo más alto del pedestal de la República, el presidente López Obrador arrojó uno de los bocados más apetitosos de la opinión pública. Los presidenciables de su partido, elegidos por él, con el elocuente nombre de corcholatas. La finalidad es declarada: mantener alejado del escrutinio público el desastre nacional. Hablar de cambio de gobierno es un respiro de aire fresco. Ya se sabe: el fin de un periodo e inicio de otro es esperanzador. Mucho de eso flota en el ánimo de los grupos pendientes del curso nacional. Medio país sumido en la desesperanza espera ansioso. El advenimiento de un nuevo gobierno refrenda anhelos y une. Aunque el presidente mismo ya se encargó de aguar la fiesta, haciendo una declaración premonitoria.

El fin de semana expresó en el Estado de México que el próximo gobierno federal (surgido de Morena, claro está) puede ser incluso mejor que el suyo. Nubarrones pintados en el horizonte. Si juzgamos por los resultados de su administración, augura más de lo mismo. Queda la duda, si su declaración se inscribe en el mecanismo de restregar y dividir, como estrategia de gobierno; o si de verás cree que el país requiere de más muertes, más pobreza, más militarización, más concentración del poder, y más políticas de precarización social. Hay que decir en este punto que lamentablemente hasta ahora nada le ha salido bien al proclamado gobierno de izquierda, salvo repartir dinero y ganar elecciones. Lo cual no es poca cosa para un gobierno con tan mal desempeño.

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A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, en la entidad las cosas se mueven con otro ritmo. Hay moderación respecto al tema. El gobernador Miguel Barbosa ha sido parco en lo tocante al nombre de quien lo reemplace en el 2024, salvo el desentono de un par de habladas, resultado de sus malquerencias. Al respecto se pueden especular varias explicaciones. Tal vez la más importante, y que domina la escena, es que a reserva de lo vivido durante los últimos cuatro gobernadores, priistas y panistas, la designación de quien sea candidato del partido gobernante será a la antigüita, a dedo, en Palacio Nacional y centralizada en la “soberanía” electoral del Presidente de la República. Esto es, será candidato de Morena al gobierno de Puebla quien decida López Obrador. Igual ocurrirá en la presidencia capitalina y con quienes busquen llegar al Congreso, local y federal, y Senado. Que no quepa duda de la nueva “democracia” partidista. El gobernador, al viejo estilo, pasará a segundo término, con la instrucción, eso sí, de sacar avante la elección de su sucesor.

Ya lo vimos hasta en dos ocasiones en el caso poblano. El ahora gobernador fue candidato en el 2018, por decisión del propio López Obrador, y volvió a serlo en la elección extraordinaria gracias a su determinación; y “ganó” gracias a esa misma determinación superior. Aunque ciertamente persiste la duda sobre el “extraño” fallo que emitió la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el poderoso silencio de Palacio Nacional, ante la impugnación presentada por Morena y el ahora gobernador. En una sentencia muy sospechosa, el TEPJF declaró el 9 de diciembre de 2018 la validez de la elección de la gubernatura, y dictaminó que las irregularidades acreditadas por la contraparte no se tradujeron en una afectación determinante a los principios constitucionales ni al resultado de la elección, y que no se habían violado los principios de certeza y legalidad.

De la evidencia aportada los ministros concluyeron que los hechos de violencia ocurrieron en 59 casillas, en 51 se registró robo, quema y destrucción de material electoral, y en ocho casillas se suspendió la recepción de la votación de forma temporal o definitiva por riesgo de violencia. Pero que nada de eso alteró el resultado final. Todo Puebla vio cómo de manera consuetudinaria se rompía la cadena de custodia, y que el resguardo de la paquetería electoral no reunía las condiciones de seguridad mínimas. López Obrador tan quisquilloso contra los órganos electorales, guardó un extraño silencio que nadie ha sabido interpretar. La única explicación es el Pacto Peña Nieto, en la medida que Puebla era el trampolín para la presidencia de la República en el 2024. Para el 9 de diciembre de 2018 ya había protestado el cargo de la máxima magistratura. Con esto quiero enfatizar que en la relación López Obrador-Miguel Barbosa hay una zona oscura triturada por la sospecha.

La historia de las sucesiones en Puebla es conocida. Melquiades Morales y su corte de compadritos derrotó al inasible virrey Manuel Bartlett y su candidato oficial, José Luis Hernández Flores. A su turno, y ya en el puesto de gobernador, con un gobierno federal del PAN, Melquiades Morales jugó hábilmente con los anhelos de Germán Sierra Sánchez y Mario Marín. Rafael Moreno Valle, por más que terqueó, nunca estuvo en el ánimo del gran elector local. Al final Marín resultó ser el más habilidoso; se quedó con la candidatura y el triunfo. Marín perdió en las grandes negociaciones de los prohombres de la ciudad de México del para entonces todavía poderoso Partido Revolucionario Institucional. La designación recayó en la señora Elba Esther Gordillo; cuentan que el encuentro fue en una ciudad de los Estados Unidos, al gusto de Moreno Valle. Allí la profesora le puso enfrente un abultado expediente que vinculaba al gobernante con actos infames, ciertos o falsos no lo sabemos. Para entonces Marín era una piltrafa. Rafael Moreno Valle consumió su vida en la construcción de una cacicazgo con base en la experiencia de los Ávila Camacho, en particular, de Maximino. El poblano nacido y creado en Nueva York se habría llevado muy bien con López Obrador. En el fondo ambos se parecen mucho: obsesivos, autoritarios, enemigos de las objeciones. La diferencia se encuentra en la disciplina y eficiencia que Moreno Valle exigía de sus colaboradores. Como gobernador nombró a dos gobernadores y a dos alcaldes, uno sin pasar por las urnas. Entre ellos, uno de Morena.

Pues bien: he dicho en los primeros renglones que el gobernador Miguel Barbosa se mantiene ajeno a la sucesión. Me equivoco. Barbosa es quien más ha avanzado en esa tesitura. Lo ha hecho a su manera, a machetazos. Pero lo ha hecho. No para ganar él, sino para congraciarse arriba. Semanas atrás hizo mochadero de manos en los aspirantes más adelantados, ya sea a ras de suelo, o en sus relaciones nacionales. Ha desbrozado el camino para que, llegado la hora, el elegido presidencial se tope con un terreno menos disparejo.

¿Quién gana, quién pierde en este escenario? Queda claro que el mensaje es para uno surgido de los surcos de la vieja izquierda. Izquierda-izquierda, no izquierda simulada.  Cierra la puerta a los advenedizos. Incluso en éste escenario puede tratarse de un aspirante de consenso entre las dos cabezas. Y no sería otro el beneficiario que el titular de la SEP, profesor Melitón Lozano. Un viejo luchador social, amigo de antaño de López Obrador y de los verdaderos comunistas. Aclaro en el acto: eso no significa triunfo.

 

Chayo News
Uno de los grandes aciertos que ha tenido el alcalde Huauchinango, Rogelio López Ángulo, es haber hecho a un lado los prejuicios y contratado, recontratado es más acertado, a quien fue directora de Cultura en la administración pasada. Esa decisión permite que por lo menos en materia de cultura haya continuidad entre una administración y otra. Es importante ponderar las acciones en esa materia tratándose de municipios como Huauchinango, cruzado por la violencia consuetudinaria, la discriminación, la fractura de la cohesión social, la pluralidad cultural y étnica sin canales para el consenso y la comunicación, la pobreza y la desigualdad endémicas. Me parece digno que se tenga en proceso de conclusión un museo de sitio en la comunidad de Cuaxicala, famosa por haber conservado en secreto El Códice Xicotepec. También está por concluir el Museo del Textil Indígena, con prendas correspondientes a las comunidades del municipio, gracias a una iniciativa de un notable filántropo. Una de las ventajas de Alva Jocabed Florentino Lira es su capacidad de gestión, pues lo mismo trabajó con gobiernos que con fundaciones y asociaciones de la sociedad civil promotores del desarrollo. La cultura es humanización, el medio por el cual la raza humana abandonó su estado peludo para instalarse en un estadio dominado por la razón y el entendimiento. Aunque no siempre y no todos los grupos alcancen ese estadio.

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