La semana pasada comentábamos los resultados de las elecciones en seis estados de República, donde la coalición del Presidente ganó Oaxaca, Tamaulipas, Quintana Roo e Hidalgo, mientras que la oposición retuvo Aguascalientes y Durango, un duro golpe; sin embargo, en esta ocasión nos queremos referir al caso del PRI, y cómo de haber sido el partido hegemónico el siglo pasado, pasará a ser un partido satélite del PAN, su adversario natural.
Revisemos las elecciones a diputados federales a partir del 2015, que es cuando el partido del Presidente entra al escenario político. El PRI representaba al 30.97% del total de la población con 203 diputados y con ellos la mayoría para el segundo trienio de Peña. Para la elección presidencial del 2018 sólo obtuvo el 16.4%, casi la mitad de su votación se vio mermada, perdiendo la Presidencia ante el apabullante 53.19% de AMLO y su coalición. Mientras que, en 2021 subió al 17.73%, sólo un punto porcentual.
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En elecciones a gobiernos locales en 2015, el PRI gobernaba a la mayoría del país con 19 gubernaturas; a mitad del sexenio del priista Peña Nieto el PRI tenía mayoría como en sus mejores tiempos de los noventa. Para 2018 había perdido 7 gubernaturas, lo que lo dejaba con 12 y en las elecciones 2021, tuvo su peor derrota electoral, perdiendo 8 más sólo quedándose con 4. Este 2022 sólo gobernará el Estado de México, Coahuila y la recién obtenida de Durango, que fue en coalición.
La última oportunidad que tuvo el expartidazo de generar un cambio trascendental fue en la XIV Asamblea con el liderazgo de Luis Donaldo Colosio, que parecía que iba a democratizar el partido con un proyecto progresista, pero los cacicazgos no lo dejaron.
Ante las críticas por su reciente derrota, Alito declara que la alianza con el PAN salvará la honra del PRI y le permitirá ganar en el 2024. Sólo que el candidato o candidata presidencial será panista, según esta visión del dirigente priista.
Por lo mientras no se auguran buenos resultados para el PRI en Coahuila o el Estado de México, frente al partido del Presidente.
En el PRI o logran reinventarse y presentarse como un partido de centro izquierda, como está en sus estatutos o tenderán a desaparecer, como le está sucediendo al PRD que ni con alianzas conservará el registro. Y para muestra ambos partidos podrían perder su registro en Quintana Roo al no alcanzar el 3% de la votación.
El 2024 cada vez se ve más claro que el proyecto del Presidente saldrá adelante, a pesar de las pugnas internas de Morena.