El diario The New York Times publicó recientemente un artículo llamado "Tom Cruise, la última real estrella de cine". Esto debido al reciente estreno de la secuela de la película Top Gun Maverick. En dicho artículo se hace una comparación del cine de hoy con el de hace veinte o treinta años, en donde las personas acudían a las salas cinematográficas sólo por el hecho de que tal o cual actor protagonizaba la película, llegando al punto en que, en los carteles de las películas, el nombre del actor era más grande que el nombre de la misma película.
Como es de pensarse —el artículo mencionado— habla del gran actor que es Tom Cruise, de su capacidad histriónica, de lo mucho que se entrega a los papeles que hace, y de que incluso, él de manera real hace muchas escenas de peligro en sus películas. Él mismo pilotea un avión, igual él mismo realiza un salto en paracaídas o una secuencia peligrosa en helicóptero o motocicleta; acciones que llevan al actor a darle un realismo sorprendente a las películas, haciendo que el espectador se involucre tanto en la trama que llegue a pensar que la historia contada es real. Y esto es muy bueno, pues a quienes disfrutamos del cine, nos gusta ver una película que nos desconecta de la realidad y nos lleva a pensar en las posibilidades infinitas que nos ofrece la ficción que —con un buen actor y una buena historia— nos hace sentir que eso que vemos es algo posible e incluso real.
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- Sí, Tom Cruise pilotea un avión, pero no es piloto, es actor.
- Sí, Tom Cruise salta de un edificio, maneja una motocicleta y desactiva una bomba, pero no es espía, es actor.
- Sí, Tom Cruise cuenta una historia tan auténtica, con tanta verosimilitud, que puede parecer real, pero no lo es, pues él es actor.
Lo anterior me lleva a pensar que, en ocasiones en la vida, se nos presentan historias que tienen tantos elementos de verdad y tanta lógica, y que incluso son capaces de llenar necesidades, que aún cuando no sean verdad, las tomamos como verdades. Esto aplica para todo, tanto en aspectos personales cuando nos creamos una historia para evadir responsabilidades o justificar malas decisiones, e igual en el aspecto público cuando aceptamos una historia porque resuelve un tema complejo.
La peor mentira es la que en su mayor parte dice verdades. Llamo "El efecto Tom Cruise" a esas situaciones en donde hay una historia tan convincente que parece real, pero en el fondo no lo es. Solo apegándonos a la realidad objetiva podemos llegar a la verdad, y dicen que: La verdad nos hará libres. Cuando no nos apegamos a la realidad objetiva, corremos el riesgo de ser engañados fácilmente.
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