Desde hace tiempo, a los gobiernos estatal y local les atacó el MICO. No, no me refiero a la viruela del mono que tarde o temprano llegará a Puebla. En el argot de inteligencia, el MICO se refiere a cuatro palabras: miedo, incompetencia, complicidad y omisión.
El MICO es el más temible de los males que atacan a los gobernantes. Le propongo resolver en un sencillo ejercicio de preguntas y respuestas, lo que está ocurriendo en Puebla.
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¿Hubo cambio de jefe de plaza?
Sí. Hace tiempo, un exjefe policiaco me corrigió, diciendo que no había cambio de liderazgo, sino de “mercados”. Lástima: hoy, ese personaje ahogado en huachicol y negocios en Sonata está en una prisión de máxima seguridad, así que luce difícil polemizar. Con todo, le digo: hubo cambio de líder en la plaza y con ello, llegaron nuevos jefes territoriales que están haciéndose del territorio.
En el interior del estado, las cosas están peor. Dependiendo de la región será quien controle las actividades criminales. Pero, le comento que ante el boom del huachicol y el gas LP, sume usted el cobro de piso para la industria minera.
¿Quiénes están en pugna?
En Puebla capital, la pelea es entre grupos criminales que se incubaron en los años de Rafael Moreno Valle y que mutaron en células sumamente violentas. Algunas llegaron de Veracruz, otras del Estado de México y muchas, son de orgullosa manufactura estatal. Eso sí, al menos unas cinco organizaciones de alto impacto nacional han estado metidas en este desastre, con la primacía de CJNG.
Mientras tanto, algunos de sus liderazgos principales no atienden en Puebla, despachan desde Durango, Coahuila, Ciudad de México, Estado de México, Tlaxcala, Veracruz y Oaxaca, sin omitir que poseen bodegas en San Miguel Canoa, Xonacatepec y La Resurrección.
Es posible que usted arqueé las cejas y señale que varios de esos líderes criminales están tras las rejas. Tiene usted razón, pero eso no significa que no puedan dirigir sus operaciones a distancia, por medio de un ejército de mensajeros y operadores territoriales.
¿Quién está levantando mujeres?
No hay una sola explicación sino cinco: a) la delincuencia organizada, con fines de trata, hacia otros lugares del país; b) pandillas de menor nivel, para obtener montos de rescate pequeños pero que dan liquidez; c) grupos vinculados a políticos interesados en impactar a varios funcionarios públicos; d) “el novio bueno”, que se lleva a su chica para intentar una nueva vida en otro lado y, e) “el novio malo” que levanta a la chica, pero para desaparecerla o ponerle un susto por algún conflicto.
Mezcle todas y ya entenderá qué pasa. La autoridad miente diciendo la verdad: ante la desaparición de mujeres, el “novio” es una buena justificación para ocultar al MICO.
¿Los incendios están vinculados al cambio de plaza?
Sí. Es una práctica recurrente. Se presenta alguien de “la nueva empresa” y le exige la extorsión al propietario del negocio. Si no acepta o de plano no puede pagar el piso, un incendio se encarga de arrasar con las instalaciones y ya será cosa del empresario si se muda, opta por traspasar o de plano prefiere recortar gastos para pagar la extorsión.
¿Los patrullajes sirven de algo?
Por supuesto que son útiles. Entre sus principales utilidades se encuentra el gastar gasolina, contaminar con el ulular de las sirenas y el perder tiempo valioso. No sirven para contener a la delincuencia porque las estructuras criminales tienen a cientos de colaboradores y si son detenidos, heridos o muertos, hay otros tantos listos para reemplazarlos.
El patrullaje no debe ser aplicado como si fuera un desfile permanente. Hay que reducir los tiempos de respuesta y de preferencia, vigilar a aquellos que dicen una cosa por radio pero que optan por otra, dando la contraorden por WhatsApp a sus subordinados.
¿Qué ocurre con la impartición de justicia?
Pues, ocurren tres cosas: a) la Fiscalía estatal tendría que multiplicar por dos, como mínimo, a su personal operativo para atender la avalancha de casos que llega todos los días y que le rebasa en sus capacidades; b) hay una podredumbre sistémica que arrasó con el “Debido proceso” y ahora es un tianguis, literalmente; c) se mantiene la costumbre de producir detenidos, de acuerdo a lo dicte la agenda mediática. Y no más.
¿Qué le pasa al gobierno?
Está rebasado. El MICO lo tiene firmemente sujeto y no se ve posibilidad cercana de que lo libere. La autoridad ha cumplido en sí misma, la máxima de Diderot eligiendo libremente sus propias cadenas. Se hizo vasallo, sordo y omiso, todo al mismo tiempo.
¿Cuánto durará el caos?
En el entendido que el gobierno no tiene idea de cómo enfrentar el problema, el caos desaparecerá cuando el nuevo mando criminal haya tomado por completo el control y ya no haya contras que eliminar, vencer o convencer. Es el gobierno disfuncional o gobierno anómico, como usted guste decirle.
Va un dato que ilustra las cosas: Puebla tiene registrados 1 mil 792 desaparecidos en bases de datos federales. Y, 1 mil 360 ejecutados, de 2005 a 2021. Así, entenderá usted la magnitud del desastre, con docenas de miles de estudiantes, desde secundaria hasta licenciatura, que buscan consumir un narcótico, al menos una vez al mes.
Si quiere ubicar las zonas donde se combinan las ejecuciones, un alto consumo de narcóticos y violencia contra las mujeres. Visite uno de mis mapas especializado en el tema. Infórmese y formule su juicio con datos, no con rumores.
Le dejo el link. Éste no es el Google Map de ejecuciones, sino uno más que cruza datos de fuentes oficiales con el Ejecutómetro que usted conoce.
El MICO está haciendo de las suyas. Aunque ahora, los palafreneros del régimen apunten con seriedad que los ejecutados se cayeron a un barranco, “murieron por causas naturales” o, todas las desaparecidas se fueron con el novio.
Ante el caos, el cinismo es la ilegítima defensa de aquellos a los que les quedó grande el cargo o a los que Jalisco les encontró el precio.