Este miércoles, se prendieron las alertas rojas en la base de la Policía Estatal de Xaltepuxtla, perteneciente al municipio de Tlaola. Una turba rodeó las instalaciones, cansados de tanto abuso de estos órganos policiales, que aseguran los quejosos, es atávico.
¿Qué fue lo que sucedió?
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De acuerdo a pobladores de la región, la base que debiera servir para vigilar que la delincuencia no haga de las suyas en esa zona, se ha convertido en un espacio de extorsión, donde los campesinos que transitan llevando leña para uso doméstico, son tratados como si fueran talamontes.
Sobra decir que los verdaderos talamontes, no son tocados ni con el pétalo de una sanción. ¿Recibirán mochada?
El caso es que esta ocasión, los uniformados decidieron detener a un muchacho de 17 años. Craso error. Le exigían 10 mil pesos para liberarlo. Ufff. Un grupo de paisanos del muchacho, oriundo de la comunidad de Zempoala, tomaron al toro por los cuernos y se apersonaron en torno a la base policiaca. Comenzaron los amagos. Las negociaciones. Los dimes y diretes. Los policías defendiéndose, diciendo que solamente estaban cumpliendo con su labor, mientras que los pobladores, enardecidos, pedían que el muchacho fuera liberado, pero, además, que terminara la ola de abusos de parte de la corporación de marras.
Luego de tres horas, de estar bloqueada la carretera y tomadas las instalaciones de la policía, el muchacho fue liberado y el paso abierto a la circulación.
Los quejosos curiosamente, ya no hicieron un llamado a alguna autoridad para que tome cartas en el asunto, sino que aseguraron que, en caso de reincidencia, volverán a tomar las mismas acciones. Esto parece ser más efectivo, pues los llamados que anteriormente habían hecho, habían sonado como llamadas a misa. Sabrá de esto el señor gobernador, Luis Miguel Barbosa.
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Lo que sí debe reconocérsele al gobernador es la medida que tomó en marzo pasado, en el sentido de desaparecer la Policía Vial del Estado, para evitar las extorsiones. Eso lo agradecieron sobre manera quienes transitaban también por este rumbo, pues la corporación hoy desaparecida, establecía retenes al inicio de la carretera estatal rumbo a Cuautlita, donde los agentes viales hacían su agosto. Por cierto, en aquella ocasión, sentenció que no iba a tolerar actos de corrupción de parte de las corporaciones policiacas y que policías que extorsionaran que “los metan a la cárcel”.
Ojalá ponga la mirada sobre estos malos elementos de Xaltepuxtla.