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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El Plan de la BUAP es su desmantelamiento

Al menos no incluyen a las Ciencias Sociales y a las Humanidades para este propósito

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Mayo 24, 2022

Continuemos con el análisis del Plan General de Desarrollo Universitario (PDI) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y abordemos el Eje 4 denominado “Investigación Abierta y Comprometida”.

En la página 58 del plan dice “la BUAP aportará a la sociedad conocimiento, cultura científica, desarrollo y democratización en el acceso al conocimiento abierto.” Como ya lo hemos mencionado, el discurso empleado es ambiguo, obscuro, de tal manera que tenemos que recurrir a nuestras capacidades interpretativas para dotar de sentido aquello que ofrecen como un “plan”.

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¿Qué será el conocimiento abierto? Lo opuesto sería el conocimiento cerrado. ¿Se referirán a que el conocimiento cerrado es el propio de los científicos que cultivan una misma disciplina y que, en este sentido, está cerrado para aquellos que no la cultivan? Porque si esto quieren decir entonces, efectivamente, la actividad científica es propia de un conjunto de estudiosos especializados que dialogan entre sí y que se proponen resolver los problemas que la propia disciplina les plantea. Como diría Thomas S. Kuhn, es el desarrollo normal de la ciencia el que genera los problemas que se resuelven en el marco de ese paradigma científico. En otras palabras, una cosa es resolver los problemas que el desarrollo de una ciencia plantea y otra muy distinta comunicar esos resultados. La comunicación dirigida a la comunidad científica es totalmente distinta de la comunicación dirigida al público no especializado.

Por otra parte, ¿cómo puede la universidad aportar desarrollo y democratización en el acceso al conocimiento? ¿Querrán decir que en el acceso al conocimiento hay grados de desarrollo? ¿Digamos el que se da según el nivel de estudios que se curse? Pues sí, pero ¿es esto una aportación? Más bien es lo que la universidad siempre ha hecho. ¿Y cómo aporta democratización en este acceso al conocimiento? Lo único que se me ocurre es que la universidad cumpla con ofrecer la posibilidad de estudiar a toda aquella persona que así lo desee. Por algo la educación es un derecho y la que ofrece el Estado es laica y gratuita. ¿A esto se refieren cuando hablan de la “democratización en el acceso”? Sería una “perogrullada”, aunque quizá sería bueno recordarles que todavía somos una universidad pública.

Más bien en este eje 4 se siguen las mismas líneas y estrategias para desmantelar la actual organización académica y de gobierno de la universidad.

Por ejemplo, se señala “Incrementar anualmente en un 10% el número de estudiantes atendidos de nivel licenciatura y posgrado por cada grupo de investigación de acuerdo al área a la que se encuentra adscrito el grupo”. Como ven, con el pretexto de la multidicisciplinarierad y la transdisciplinariedad, los grupos de investigación estarán adscritos no a las unidades académicas sino a las áreas de conocimiento o DES, Divisiones de Estudios Superiores. Ustedes dirán: “los problemas complejos deben ser abordados por varias disciplinas” y tienen toda la razón, pero esto no significa que los docentes pierdan su adscripción a la unidad académica y queden a merced de los jefes de área o como les quieran denominar, en lugar de que su carga académica les sea asignada por su órgano colegiado de gobierno que es el Consejo de Unidad.

Pero hay en este eje algo que llama la atención. Ahora resulta que, por optar por las zanahorias ofrecidas por los gobiernos en turno, los investigadores de alto perfil son culpables de no dar clases. Y cito:

“Atravesamos un periodo coyuntural complejo en el orden del cambio generacional de nuestras capacidades científicas consolidadas, que plantea la necesidad emergente de retener a Investigadores con amplia y sobresaliente trayectoria, al tiempo de impulsar la formación de su relevo académico. Depender de incentivos y los fondos federales para el desarrollo de las capacidades científicas ha llevado a ciertas distorsiones que separan la participación de investigadores de altos perfiles en los procesos de docencia.” Así que como ya se acostumbraron a no dar clases, mejor los relevamos con investigadores jóvenes que todavía no se han vuelto “mañosos”.

Como si no fuéramos testigos de que estas políticas públicas echadas a andar hace varias décadas, fueron seguidas a pie juntillas por los mismos funcionarios que hoy se desgarran las vestiduras por observar estas “conductas distorsionadas” de los investigadores. No sólo le “están cargando el muertito” a los investigadores, sino que además los están discriminando por edad.

Lo que sí nos queda claro es que las Ciencias Sociales y las Humanidades están fuera de este eje 4, pues señala en su página 60 “es preciso fomentar el interés de los estudiantes en ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas”. Están fuera la Sociología, la Antropología, las Ciencias Políticas, la Literatura, la Lingüística, la Filosofía, la Historia, las Ciencias de la Educación, la Psicología, las Ciencias Jurídicas, la Arquitectura, en fin, todas aquellas disciplinas que tienen como objeto de estudio la realidad social con la que tanto interés tiene este eje de entrar en contacto, pues se asumen como “investigadores comprometidos”. ¿Comprometidos con quién?

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia pedir a los distintos “equipos líderes” de cada uno de los ejes del famoso plan un poco de respeto por el lenguaje y por el universitario(a) interesado(a) en definir el rumbo de nuestra universidad?

 

 

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