Opinión

Fobia II

Sábado, Mayo 21, 2022
Leer más sobre Rodrigo Rosales Escalona
El objetivo del neoliberalismo se derrumba por sus propios errores en el mundo
Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.
Fobia II

El capitalismo y sus órganos económicos como políticos sustentan que la democracia es el principio de las libertades todas, sin embargo, si señalamos el ensayo Si dejamos de ser una nación, del italiano Gian Enrico Rusconi: “La más importante de las virtudes cívicas de la resistencia contra el fascismo fue la capacidad de asumir y practicar en los hechos la democracia sin adjetivos por parte de hombres y partidos que tenían concepciones diferentes y antagónicas acerca de la democracia (democracia con tantos adjetivos contrapuestos: formal, sustancial, libertad, burguesa, social, progresiva, socialista, proletaria y hasta polémicamente fascista)”, ubicando que Rusconi vivió la etapa de lucha del pueblo italiano contra el fascismo de 1943 a 1945.

De acuerdo a Rusconi, la democracia sin adjetivos, sería el modelo por el cual la sociedad evitaría su propia contaminación, porque cada necesidad social (laboral, salarial, salud, educación, etc.) porque tal objetivo sería democracia. En cuanto a la concepción “adjetivadas”, requiere mayor definición por su relación con posturas ideológicas y partidistas en su juicio crítico, el análisis sobre su pertenencia. A su vez, en el tiempo, la teoría democrática se volvió la jerga oficial del mundo moderno, tal como expuso John Dunn: “La jerga -explica- es el instrumento verbal de la hipocresía, y ésta es el tributo que el vicio le rinde a la virtud. Hoy todos los Estados se profesan democráticos porque la virtud propia de un Estado es la de ser una democracia,”

¿Democracia? En el siglo XX y el presente, las dictaduras de todo tipo y color han intentado disfrazarse de democracia, o por lo menos de justificarse como necesarias para preparar el arribo de una “verdadera” democracia; sobre todo en la lucha entre el bloque socialista y el capitalista, donde cada quien pretendía auto determinarse como democracia, donde se supone que, con la caída soviética, se iniciaba el reino “democrático”. En los hechos, encontramos una colosal mentira, porque el capitalismo impone su interpretación y auténtica teoría democrática.

El capitalismo 1989 se sintió triunfalista difundiendo e impuso de manera predominante, una nación de democracia en continuidad de otra Guerra Fría o extensión de la misma, donde el modelo económico y político, donde el sistema social a desear sea bajo el esquema del individualismo trabajador, es decir, una “forma de vida” sin claridad gremial, donde las “luchas sociales” dejan de tener sustento” como también el concepto “pueblo”, haciendo de la idea de democracia más imprecisa y confusa, por un nuevo cuño llamado “pragmatismo”, es decir, donde toda expresión cabe sin modelo ideológico alguno, pragmatismo cómodo para restringir formas de pensamiento crítico contra el modelo nuevo: el neoliberalismo.

El neoliberalismo es el reordenamiento experimental de fraguar pensamiento económico mercantilista mundial, restando importancia al Estado como herramienta de gerencia de una nación, así como de limitar su quehacer social, por uno fragmentado y limitado, con el supuesto de que logrará beneficio colectivo y desarrollo nacional en respuesta.

El capitalismo neoliberal destaca como principal elemento y perturbadora la forma de competencia con resultados más poderosos, penetrantes e insoslayables que el anterior modelo. A partir de los ochenta, prácticamente todos los países desarrollados entraron a la concurrencia con diversos éxitos. Ya en los noventa, los países asiáticos se incorporan a la competencia acelerada forma denominada “vuelo de los gansos”.

La elevada competencia y acelerado proceso de mundialización, de inmediato conquistaron mercados, finanzas, inversiones, expansión militar y otros beneficios sobre países subdesarrollados que los convirtieron en aún más dependientes. En muchos de ellos la cadena política de sus Estados, es decir, sus gobiernos, los hicieron adeptos al modelo, pero ya no con sentimientos de respeto a sus naciones ni identidad alguna por sus valores patrios, para que sean afines ideológicamente al neoliberalismo. Como muestra de ello, con Miguel de la Madrid se inicia, dando paso a quien en verdad cumple el modelo alienante como privatizador con Carlos Salinas de Gortari, mismo que bajo el “pragmatismo” y su eterna frase “política ficción”, eludió la crítica como justificó la represión social, al mismo tiempo, privatiza a los partidos políticos, desmembrando a cada uno de su identidad y principios ideológicos, porque así era el deseo neoliberal.

En el mundo se gestan nuevas protestas sociales en contra de la depauperación o marginación y exclusión de los derechos laborales, salariales, sociales y legales, a quienes se les clasificaba de terroristas. La exclusión de una ideología social a través de castración educativa formal e informal como política educativa.

El capitalismo financiero que al inicio acapara la potencia del mismo junto con la capacidad de control de gobiernos más poderosos e instituciones nacionales fortalecidas por el control de naciones dependientes, gana terreno y ventaja en el proceso de internacionalización respecto a otros factores y sujetos de la economía mundial; siendo que las empresas trasnacionales y multinacionales se diversifican y son cada vez más industriales, comerciales y bancarias al mismo tiempo.

El neoliberalismo al regionalizarse en el poder en su intensidad de establecer relaciones de intercambio de valor más homogéneo e integración mundial, no soluciona ni elimina el intercambio desigual entre países, regiones o sectores, como tampoco alivia la fractura del mundo en centros y periferia, al hacerla más compleja al generar periferias en los centros desarrollados, y núcleos en los países periféricos, dando origen a la fractura mundial entre países centrales y periféricos determinando la polaridad norte-sur.

Gradualmente es clara la división de los polos de pobreza que genera, sea África, América Latina, Asia, con respecto a la economía norteamericana y a la Comunidad Europea. La imposición del GATT y TLC, limita las garantías de naciones dependientes al ir construyendo su propia capacidad de desarrollo productivo, tecnológico y científico, ante las imposiciones restrictivas neoliberales, como es el caso de la integración de las Américas o Mercosur en una globalización que determinará tensiones y confrontaciones sociales contra sus gobiernos.

La disparidad del desarrollo tecnológico entre las potencias y países dependientes es clara, porque la tecnología impuesta es para la producción del mercado en todas sus dimensiones, donde la capacitación de la mano de obra, así sean egresado de universidades y tecnológicos nacionales, alcance niveles de “excelencia” tecnológica, para ello los preparan en las matrices de las grandes empresas para que después regresen con mayor calidad productiva. Nada más.

El problema central es, así, la carrera de la productividad, la eficiencia, los cambios tecnológicos, los precios y diseños, para los países subdesarrollados. Es el reto de integrarse al proceso de globalización. Nuestros países son atados bajo el esquema e influencia de peso del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y otros, con la ideología de los Estados Unidos, bajo el pretexto de proteger la economía nacional, más bien, control de soberanía financiera y económica de una nación.

Para fines de los noventa, se va aclarando los límites reales del neoliberalismo, porque China y Rusia van creando sus condiciones productivas y económicas, al desarrollar su propia capacidad científica y tecnológica que se traduce en inversión económica y social, logrando que la tecnología propia, ya no sean dependientes y limite su desarrollo en todos los sentidos.

En el siglo XXI, ya es notorio el desequilibrio entre las potencias económicas con respecto a las dependientes, porque ya en los noventa los índices de pobreza y de despojo de beneficios sociales de parte del Estado fueron adelgazados, siendo la marginación y depauperación de las condiciones de vida de la población, que generan protestas.

Para el siguiente siglo son alarmantes los indicadores de que algo ya no funciona. Si imponiendo criterios capitalistas de gobierno fue para contener a la población, esas condiciones provocan exigencias de cambio de modelo de gobierno neoliberal, situación que se va dando con una sociedad demandante por hacer valer sus derechos mediante el voto electoral y una democracia afín a ella, donde el modelo democrático impuesto por las potencias ya no funciona ni responde a los reclamos sociales, por ser excluyentes, marginales y rapaces.

Muy a pesar de todo, la historia va dando otros rumbos, que como respuesta desesperada capitalista es la militar como en Irak, en África con Libia y otras naciones de la región. La dictadura capitalista económica ya en sus propias naciones también se sienten los estragos marginales sociales.

El retiro del poder militar norteamericano en Afganistán, no fue táctico y sí consecuencia de crisis política-económica en dicha nación, aunado a la disputa geopolítica entre Estados Unidos con China y Rusia, dan indicios de que su poder económico y financiero ya no le es suficiente, hasta el conflicto en Ucrania, que como forma de contención y debilitar a Rusia, se impone el cerco económico financiero, sobre todo en materia energética; pero, ante tal condición, sobre todo de obligar a los aliados norteamericanos de los países europeos de no aplicar negocio alguno con Rusia en productos de gas y petróleo, más granos, los resultados de consumo en los países europeos es crítico, ante la falta de abasto de productos, encarecimiento de canasta básica, incremento de costo de luz, etcétera. En sí, la crisis está derivando hacia una mayor y más riesgosa que la de 1929.

Al mismo tiempo, el imperio norteamericano fija su poder contra China, quien también compite en poder tecnológico, financiero y económico en general, al grado de que exporta sus capitales entre naciones dependientes contribuyendo a su desarrollo distinto al capitalismo salvaje. Situación insoportable para la nación de la “libertad”, determinando que China no dispute territorialidad con Taiwán, formando otro frente de batalla geopolítica económica y militar.

Nuestras naciones latinoamericanas también están en proceso de iniciar a aprender a caminar por sí mismas, sin el yugo de la OEA, quien jamás ha cumplido el papel de garantía democrática ni de equilibrio regional, al contrario, es de contención y sometimiento a favor de Estados Unidos.

La historia del neoliberalismo que está en proceso decadente, donde el mundo es claro reflejo de ello, muy a pesar de que las oligarquías regionales y dependientes de esa ideología pragmática, ya no sustenta el clamor social de nuestros pueblos.

De momento, en Ucrania y la tercera etapa de la Guerra Fría, deja a Estados Unidos con su propia soga al cuello, porque su crisis financiera, de producción de gas y petróleo, lo está dejando sin fondos suficientes. Un ejemplo no visible en nuestro país, el hecho de que tiene un gran desabasto en leche en polvo para infantes, obliga a miles de habitantes gringos a ingresar a nuestro país a comprar el producto, similar con granos y gasolina por disparidad de precio, donde en México es más barata.

La cleptocracia y oligarquía en México se resisten a aceptar que fueron y son los siervos del imperio que arrojó una nación en crisis económica y de identidad. Pueblo que está aprendiendo a aprender a emitir su voz y a caminar sus primeros pasos, de acuerdo a encontrarse a sí mismo.

Fuentes
Gian Enrico Rusconi, Si dejamos de ser una nación, II Mulino, Bolinia, 1993
Feltrinelli, La teoría política frente al futuro, Milán, 1983
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