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      Patria embargada

      Miércoles, Abril 20, 2022
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      El acusar a diputados de atentar contra la patria muestra la falta de hacer política de consensos
      Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.
      Patria embargada

      ¿Quién gana y quién pierde con el rechazo a la iniciativa de Reforma Eléctrica enviada por el presidente López Obrador al Congreso, cuya discusión se realizó el Domingo de Pascua, a escondidas, y en la que su partido Morena no alcanzó la mayoría calificada para su aprobación?

      Es la primera gran derrota política que la oposición le infringe al Presidente de la República y su partido, quienes hasta ese día parecían invencibles frente a todo, y frente a nada. Porque en términos estrictos todo indicaba que no había oposición, ni dentro de la Cámara de Diputados ni fuera de ella, en los partidos.

      La oposición se halla refugiada en los medios de comunicación y en la sociedad civil, desde donde dan la batalla contra un gobierno omnímodo. Hasta que llegó el domingo, y se hizo la magia de la república para sorpresa de todos. En particular para Morena y sus partidos aliados, PT y Verde. Ambos, por cierto, de muy dudosa honorabilidad como para confiarles las grandes decisiones nacionales.

      La irritación con la que asumieron la derrota -del Presidente para abajo-, es temible por las amenazas proferidas, incluso de boletinar a los representantes populares que votaron libremente. No es una amenaza contra los representantes populares electos democráticamente por la población. A quienes se deben. Es una amenaza contra uno de los pilares cardinales de la democracia: el derecho a disentir.

      El Presidente no encarna la patria, por más que lo quiera él y sus leales seguidores. Es el jefe de uno de los Poderes de la Unión. El Ejecutivo. Con atribuciones bien delimitadas, hasta ahí llega su fuerza gobierno.

      Las acusaciones contra los diputados de atentar contra la patria y de haber recibido sobornos a cambio de su voto, me parece la prueba fehaciente de su impotencia para hacer política de consensos en un entorno plural, como el mexicano. Salvo, claro, que las acusaciones sean probadas en tribunales. Cosa que no ocurrirá. Morena no es un partido de derechos; es de habladas.

      Pierde el Presidente en uno de sus proyectos insignias por el modelo de gobierno, concentrado en una sola persona, cuyas decisiones por nimias que sean pasan por su aprobación. Así no se construye gobernabilidad.

      Ya sabemos que el presidente Obrador es querido, con altas calificaciones de aprobación. Pero eso no quiere decir que se traduzca en buena opinión entre las élites políticas. Incluso las mediciones demoscópicas separan a la persona del gobernante. En el primero, sube; en el segundo, baja.

      El pueblo raso puede manifestar sus simpatías por el Presidente; pero eso no equivale a que las compartan acríticamente los grupos políticos que participan en la toma de decisiones relevantes como reformar la Constitución.

      Creo que aquí se aloja la incompetencia y actitud pachorruda de los dirigentes de Morena. Los autores de la primera derrota del presidente López Obrador. Él tan quisquilloso que no permite que le muevan una coma a sus iniciativas.

      El dirigente nacional del partido se le descubrió en calzoncillos vacacionando en Oaxaca, cuando corrían las horas decisivas. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, sencillamente no hila dos frases seguidas. Estas cosas no las digo yo, las expresan incluso personajes tan cercanos al presidente y Morena como el propio Ackerman.

      Ciertamente el tema de la Reforma Eléctrica es un tema de gran complejidad técnica. Va mucho más allá de la llevada y traída soberanía nacional. En la que el Presidente y su partido se envuelven para justificar sus reformas. O contrarreformas, como son calificadas  por la comunidad especializada.

      Con excepciones notables. Pero en general quienes opinan reducen el debate, o a una defensa a ultranza del viejo nacionalismo mexicano; o a la defensa de la competencia de mercado, asociado con las llamadas energías limpias.

      Acabar con la competencia económica, en una economía de mercado, vinculada con la globalización mundial, no me parece la decisión más audaz de un gobierno que hasta ahora no ha demostrado ser eficiente en prácticamente nada.

      Hace mil años (en 1981) se publicó un librito que levantó ámpula y que aún hoy lo sigue haciendo. Se trata de México: la disputa por la nación (Rolando Cordera y Carlos Tello, S. XXI). En días pasados llegó incluso a las mañaneras.

      En la página 107, primera edición, a propósito del modelo nacionalista, los autores afirman que los principios y tesis de la Revolución Mexicana, a través del Estado Nacional y el pacto social, aún ofrecen alternativas de desarrollo.

      Se puede avanzar, dicen, en la atención de las necesidades de la población que no se ha beneficiado del desarrollo del país, atemperando “los extremos de riqueza y pobreza que existen y acceder a mayores y mejores niveles de evolución económica y social”.

      Chayo News I

      La votación del domingo tiene impactos políticos nacionales y locales. De ahora en adelante todo lo que se haga o deje de hacer estará en función de los cálculos para ganar en el 2024. La presidencia, allá; la gubernatura, acá.

      En Puebla se desvanece en el aire la precandidatura a gobernador de Ignacio Mier, una quimera alimentada por él mismo, su familia y un grupo de seguidores sin más brillo que la ambición.

      Manuel Bartlett, mentor del señor Mier, es el principal perdedor con el rechazo a la Reforma Eléctrica. Pierde influencia en el círculo del presidente López Obrador, como para poner gobernador en Puebla.

      Lo que no pudo en el PRI hace un cuarto de siglo, lo revive ahora en Morena. Lo hace con una persona que no tiene más atributos que habérselo topado con la señora Matilde del Mar, hace tres décadas.

      Manuel Bartlett era el candidato elegido por Carlos Salinas para gobernar Puebla; luego de haber intentado infructuosamente que lo hiciera en Tabasco, su estado natal.

      El enviado presidencial se perdía para llegar al Zócalo. Entonces aparecieron los muchachos de la señora del Mar y lo llevaron a pasear por todos los pueblos, repitiendo varias veces el nombre de cada uno para que los memorizara.

      En ese eventual escenario trepidante y de momento frustrado, el gobernador Miguel Barbosa estaría siendo ignorado de cabo a rabo. Todo, todo sería negociado y acordado en los techos del poder presidencial.

      Suben en la competencia local por el partido gobernante Melitón Lozano, titular de la Secretaría de Educación Pública en la entidad; y Alejandro Armenta, senador de la República.

      El primero es la pieza mejor labrada que Morena pueda hallar en la entidad. Es un hombre moderado, de mucho trabajo, de gustos frugales, profesor, respetuoso de los adversarios, bien visto entre grupos religiosos de base, muy cercano al presidente de la República, buena relación con el gobernador, funcionario eficiente (pues sólo así se entiende que dirija la dependencia más grande y conflictiva), y con experiencia como dirigente popular y como gobernante. Dos veces alcalde y mismo número de veces diputado.

      Armenta Mier es un tsunami, a ratos dormido a ratos dormitando. Es repelente a la difamación. Le han echado de todo, pero no le hace mella. Anda entero, con las alforjas llenas, listo para disparar al menor movimiento. Se puede dar el lujo de pregonar que derrotó en buena lid a Rafael Moreno Valle, cuando el hombre era el más poderoso del universo mexicano. Sólo atendía indicaciones del presidente Peña Nieto. El finado le buscó por la vía de la coerción política y no pudo.  Se fue por la  judicial, y tampoco. El presidente municipal resistió las presiones de Moreno Valle para que lo enjuiciara por hacer campaña partidista en los mercados, megáfono en mano.

      Ambos tienen en contra los malos resultados de los gobiernos de Morena. Cierto o falso, es la percepción de la gente. En política no es lo que es, sino lo que se cree.

      Chayo News II

      En días pasados tuve una reunioncita de trabajo con los ejecutivos responsables del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) del Ayuntamiento de Puebla, en mi condición de vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias AC. De inicio hay sensibilidad para avanzar en proyecto que de inicio visibilicen a la población indígena de la capital y eventualmente trabajar en mejorar sus condiciones de vida, mediante el diseño e implementación de proyectos de participación comunitaria con perspectiva cultural.

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