Un dato que nos debe alarmar como sociedad es el incremento en las jefaturas de hogar femeninas. En 1990 de cada cien hogares eran 17; para el 2022, se incrementaron a 33, y es que entre los hogares más pobres y vulnerables son estas familias las más expuestas. (1)
Todos y cada uno de nosotros tenemos familiares, amistades, compañeras de trabajo o colaboradoras que son madres jefas de familia; hogares en los que la figura paterna por diversos motivos simplemente está ausente. Estas familias tienen necesidades muy particulares y cuando la jefa de hogar no cuenta con una red de apoyo social y no tiene prestaciones de seguridad social; su situación económica, exposición, así como el cuidado, atención y educación de sus hijas e hijos es más complicada, por lo que están expuestos a muchos más riesgos.
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Ante la huella del abandono de la figura paterna, estas heroínas anónimas, llamadas jefas de familia se levantan cada mañana, luchan, se reinventan, jamás se dan por vencidas con la única esperanza de salir adelante con sus hijos y darles las oportunidades para un futuro prometedor.
Debemos reconocer que en las familias en las cuales está ausente el padre emocional y económico, sus niños y jóvenes están mucho más expuestos a condiciones de pobreza y vulnerabilidad social, destinados a reproducir generacionalmente estas condiciones, por lo que esto es un llamado a los gobiernos, empresas, sociedad en su conjunto, y sobre todo un llamado a la conciencia humana de quienes han abandonado su responsabilidad como padres.
En los últimos años se han incrementado significativamente los hogares con jefatura femenina. Las estadísticas revelan que de cada cien hogares, 32 tienen como responsable económica a una mujer.
Ante todo lo vivido por el COVID-19, estos hogares con jefatura femenina, en su gran mayoría, han estado expuestos a condiciones de mayor emergencia económica y de vulnerabilidad social, debido a las exigencias, presiones, demandas y precariedad del mercado laboral con largas jornadas laborales, movilidad y traslados a los centros de trabajo, bajos sueldos y ausencia de prestaciones sociales.
Las mujeres jefas de hogar viven el día a día la doble jornada, además del trabajo para llevar el sustento a casa; responsabilidades como, el cuidado y educación de los hijos, los quehaceres del hogar, y en muchos casos, la atención de personas mayores o con alguna discapacidad. Lo anterior aunado a la ausencia de una red de apoyo de servicios que aligeren las cargas para estas mujeres, lo que genera una condición de mayor desgaste emocional y físico, lo que representa un riesgo en su salud. La primera causa de muerte en las mujeres son las enfermedades del corazón; segunda causa, diabetes mellitus; tercera causa, COVID-19. (2)
En el país, el total de hogares que tiene como responsable emocional y económico a una mujer es 33 de cada 100 hogares, esto significa 11,474,983 hogares; para el caso del estado de Puebla son 32 hogares de cada 100, suman 543,681 hogares, tendiendo en promedio 3.8 habitantes, esto significa 2,056,988 personas dependientes de una jefa de hogar.
Temas urgentes que atender por los gobiernos y sector empresarial:
Los temas de mayor sensibilidad y preocupación para las mujeres jefas de familia están relacionados con los siguientes aspectos:
- La educación, el cuidado y seguridad de sus hijos.
- La generación de ingresos suficientes para atender sus necesidades básicas y contar con los recursos para los estudios de sus hijos.
- Tener jornadas de trabajo que permitan atender sus necesidades derivadas de su jefatura femenina.
- Atender las enfermedades y contingencias de salud o accidentes de alguno de sus hijos.
- Módulo de apoyo para prevención de adicciones y embarazos tempranos.
Propuestas
- Asesoría legal gratuita exprofeso sobre pensión alimenticia de los hijos y los derechos de la familia.
- Trabajos dignos, con mejores salarios que incluyan las prestaciones de ley para cobijar a estos hogares.
- En las unidades habitacionales y de mayor concentración de población crear centros de atención a niños y jóvenes con el apoyo de la universidades.
- Ampliar los programas y presupuestos para la capacitación técnica de las mujeres jefas de hogar.
- Programas adecuados de créditos hipotecarios, y acceso a recursos para impulsar empresas familiares y proyectos productivos.
- Empresas que van a realizar procesos de ajuste de personal y liquidación, programa de acompañamiento para emprender.
- Programas integrales de capacitación, asesoría y financiamiento.
- Campañas dirigidas a la población masculina sobre mayor responsabilidad sobre su paternidad, que sensibilice sobre temas de pensión alimenticia, educación y acompañamiento emocional y de cuidado a sus hijos e hijas, entre otros.
- Mayores espacios gratuitos de atención a las mujeres en forma personal, telefónica y por internet, para asesorar en sus demandas en materia jurídica, de salud, psicología, bolsa de trabajo, programas de capacitación e información general, operando con personal sensible y especializado, con atención anónima, confidencial para la preservación y restauración de sus Derechos Humanos.
- Mayor difusión de las líneas telefónicas de ayuda a las mujeres, sobre todo en zonas rurales.
- Es esencial que las mujeres en particular el sector de jefas de familia, cuenten con estancias infantiles, en las condiciones y horarios que faciliten la movilidad laboral.
- En aquellas zonas geográficas del país de mayor participación laboral femenina, ofertar espacios educativos del nivel primaria y secundaria con horarios extensos y servicios educativos, extraescolares, deportivos y artísticos que formen y acompañen el desarrollo integral de aquellos niños que están dentro de hogares con jefaturas femeninas.
Es importante que la sociedad en su conjunto seamos sensibles ante las necesidades de estos hogares y apoyarles en la medida de nuestro alcance, con trabajo, información y orientación. No debemos acostumbrarnos a mirar el abandono como algo normal, eduquemos en valores de corresponsabilidad y subsidiariedad.
Toma acción y edifica un mundo en el que te gustaría habitar, más justo y equitativo, empezando por tus círculos más cercanos. Si no eres tú, ¿quién? Si no es ahora!, ¿cuándo?
Elige vivir PositivaMENTE
Referencias