Desde el inicio de la pandemia producida por el coronavirus SARS-CoV-2 se han buscado los mecanismos que producen la enfermedad y sobre todo aquellos responsables de la enfermedad severa que puede terminar en una unidad de cuidados intensivos y con la posibilidad de morir.
En un estudio reciente de más 7,000 pacientes del Reino Unido que padecieron COVID-19 severo, y que, por lo tanto, estuvieron en una unidad de cuidados intensivos, compararon los genomas de estos enfermos graves con 48,000 personas de la población en general del mismo Reino Unido. Estos investigadores pudieron determinar que los enfermos de COVID-19 grave no presentaban una expresión normal de 16 genes, los cuales están presentes hasta en la mitad de la población de ascendencia europea.
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De manera relevante cinco de estos genes se asocian a los mecanismos de defensa del organismo, la denominada respuesta inmune; y de entre estas moléculas una baja producción del interferón, una molécula antiviral producida por los leucocitos, las células blancas de la sangre. Este resultado muestra que las personas que se enferman de manera grave de la enfermedad COVID-19, tienen una falla de su sistema inmune que les evita inhibir la reproducción del virus y por lo tanto tienen altas cargas virales, en su cuerpo y en las secreciones de las vías respiratorias.
Otros genes relevantes se asocian a la producción de moco y a la formación de coágulos sanguíneos que están implicados en la neumonía o infartos nivel del pulmón o de otros órganos como el corazón o los riñones, lo que favorece un curso más severo de la enfermedad.
Estos nuevos hallazgos son una posibilidad para la búsqueda de tratamientos que se enfoquen a cambiar la respuesta del interferón para tratar el COVID-19.