No nacemos para ser pobres, criminales o nocivos al planeta, ninguna especie que parta de células nace para autodestruirse o extinguirse a sí misma. Sin embargo, el ambiente al que llegamos ya está hecho así, y te digan lo que te digan, de eso no tenemos la culpa. Cómo podríamos controlar como individuos algo que creó nuestra especie en otra época, creyendo que su mundo no cambiaría y pensando en el bien inmediato sin tomar en cuenta que algún día tú respirarías; por supuesto que eso no es tu responsabilidad ni te lo generaste antes de llegar aquí o debes sentir un peso extra; nadie debe perdonarte por eso.
Pero lo que sí está en nuestras manos es entender de inmediato o tan de inmediato nos lo permita la conciencia, de ya estar aquí, que sin remedio tendrás que hacer lo posible porque en lo que respecta a ti, en lo que te incumbe y puedes controlar sea cual sea la magnitud, vivas por mejorar las cosas, así es, te tocó sentir el dolor que no provocaste, crecer en crisis que no propiciaste y tomar tragos tratando de entender mientras observas calles que no te entienden.
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Ya estás aquí, es posible que sea catastrófico, que tu canción favorita no esté sonando, que hoy la cartera no tenga buena suerte, que no creas en la suerte, que el día esté lluvioso, pero enfrente no veas un balcón con un vidrio transparente y la copa de vino esté vacía. Entiendo si hoy crees que tu capacidad y tu talento están amarrados en una azotea ladrando porque alguien mire hacia arriba y descubra de todo lo que eres capaz, por supuesto que alguien la está teniendo más fácil; también hay desigualdades, importan los tonos, los acentos, los apellidos, el género, las creencias y esas necedades que incluso tú insistes en restarles importancia, pero escucha, somos aves de paso, nacimos con carne inmadura que cuando lo hace comienza a pudrirse y nos arrebata todas las quejas y lejanías, somos aves de paso y al igual que ellas vamos del nido del norte hasta el calor del sur buscando felicidad, las carreteras, pueblos y destinos que no eran destinos y nos quitaron algo de tiempo son lo que cuando ya no puedas volver te harán entender que valió la pena.
Debería ser normal decirnos en cuánto comprendemos que en ocasiones andaremos por aquí siendo parte de una bruma inmensa en el cielo que parece nube y en otras apenas alguien nos notará como un avión que se le atravesó mientras veía estrellas, que nos expliquen que nos tocó inspirarnos más en paisajes de guerra que en playas con cerveza fría, que la tragedia aunque se mire lejana siempre rondará por ahí donde andamos, y que habrá lugares donde nos sería perfecto estar por siempre pero los caminos siempre son caminos, así que nunca olvides sonreír y fumar un poco cuando pases por ahí.
Habrá sonrisas que no conoceremos porque sólo nacerán si partimos, y otras que vuelvan a nacer sutiles hasta escucharnos tocar la puerta por primera vez o de nuevo.
No esperes que te cuenten lo que tenías que sentir, la vida, aunque cíclica siempre es distinta y emborracharse en el mismo bar no significa que el motivo sea el de siempre o la dirección que tomemos después de salir en la madrugada sea la misma.
Si escribes escribe, si hablas habla, si cocinas cocina, si amas ama, si bailas baila, si emprendes emprende, en general hazlo, pues no hay nada más triste que ver morir la inspiración siendo solo eso.
No depender de nadie es importante si dejamos la poesía y hablamos de disciplina, una corredora bajo un aguacero, alguien leyendo todo lo que pueda antes que otros puedan lo que él sueña, una bailarina entrenando con el tobillo luxado y una dolor profundo, un hombre fuerte llorando mientras trabaja porque el tiempo en alguien que ama terminó y fue rudo, seguir sin que nadie te lo pida ni te motive con un vaso de leche, un beso en la frente mientras termina una bendición cada mañana y aun así encuentres la fuerza para tronarte los dedos y olvidar que no tienes 20 en el cuerpo aunque sí en la billetera, aferrarte al que eres pero aún no existe y salir, hoy que espere la muerte sin muerte.
Pero cuando los motivos que provocan sentirte indestructible sean incipientes, recuerda que siempre seremos dependientes en esas partes del cuerpo que no se sienten ni se ven, esas que les dieron nombres de la tierra aunque no se sientan de aquí, el alma, el espíritu, y el amor mismo, esas que aguardan la libertad para sentarse un momento en casa aunque sea en una llamada; tu familia, tu pareja, tus amigos, nunca te canses de celebrarlos y volverte experto en amarlos así como lograste lo otro, practicando a diario.
Al mundo lo mueven los propósitos, sigue buscándolo si no lo encuentras, mira adentro, en lo oscuro de lo que nos domina, a veces el sol nos ilumina aunque no sea día, y si lo tienes no te canses, siempre acércate, no importa si hoy vas entre tierra amarilla interminable a la velocidad del lomo de una mula cansada que camina al ritmo que mastica, o en las entrañas de un tranvía sin notar lo que muestran las ventanas y en las manos llevas un guía. En algún momento tu cuerpo besara el suelo con la boca para jamás levantarse, ese es un destino que ya tienes en una bolsa del pantalón, te queda llenar el otro lado, sería grandioso queal irnos, se dieran cuenta que siempre trajimos dos.