El sábado pasado estuvo en Huauchinango, la dirigente estatal del Partido Acción Nacional, Augusta Valentina Díaz de Rivera Hernández. Decente como es “Tití”, esperábamos, sin embargo, que esta vez llegara con la espada desenvainada contra la 4T, sabedores, como deben saberlo, que son partido de oposición ahora.
Pero no.
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Llegó Tití y pareciera que llegó la Madre Teresa de Calcuta. Toda sonrisas, toda amabilidad y toda decencia. Claro, no queríamos que llegara mentando madres, pero sí que llegara con un perfil crítico hacia Morena –y particularmente hacia López Obrador- que no ha sido nada benévolo a la hora de referirse a los “prianistas”.
Lo que encontramos fue una oposición tibia ante el gobierno en turno. Más aún. Hubo militantes panistas que afirmaron haber visto en las respuestas de “Tití” hacia la prensa unas respuestas “cortantes”.
Pero la nota realmente fue la presencia de varios personajes en la reunión panista, que se dio en el Club de Leones de Huauchinango.
Estuvo por ahí, por ejemplo, Juan Carlos Valderrábano Vázquez, exalcalde de Xicotepec en dos ocasiones, pero que es acusado de que, en la pasada elección, operó políticamente para el hoy diputado morenista de Xicotepec, Miguel Huerta Rodríguez, en protesta por habérsele negado la diputación local por Xicotepec y habérsela otorgado a Kevin Vargas, cuñado de la dirigente estatal en ese entonces, Genoveva Huerta Villegas.
Y entonces, alguien le puso un cuatro: un reportero dijo que Valderrábano Vázquez estaba acusado de corrupción y enriquecimiento ilícito. En las mesas de atrás, se dividieron las opiniones, pues mientras en la mesa de la gente de Juan Carlos Valderrábano, entre las que se encontraba su hermana Yolanda, comenzaron a aplaudir rabiosamente como para apagar la acusación; en la mesa contigua a la de la hermana del expresidente, comenzaron a escucharse acusaciones de “ratero” y “fuera”.
Fue sin duda un trago amargo, el que pasó el expresidente municipal en la reunión panista de Huauchinango, quien, pese a todo, como un buen político, vistió su enojo con su mejor sonrisa.
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Los hijos pródigos del PAN
Otros personajes que llamaron la atención fueron Juan Manuel Cabrera Gómez y Cipriano Márquez Pérez. El primero por haber abandonado –cuando menos de dicho- las filas del PAN, para ser candidato del Partido Encuentro Social (PES) a la alcaldía, luego de que en la contienda interna le negaran la nominación, para dársela al inefable, Rafael Gutiérrez Alpízar. El segundo, por estar, como gente muy cercana al candidato de Movimiento Ciudadano, Miguel Márquez Ríos.
¿Dónde demonios quedaron las convicciones?
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El morenista que come PAN
Sin embargo, quien no se midió, fue Carlos Miguel Ignacio López, expresidente municipal de Huauchinango por el PAN, quien ha recorrido todos los partidos políticos. Apoyó, por ejemplo a Rogelio López Angulo en su segunda campaña, siendo candidato del PRI; un partido al que históricamente Ignacio López ha criticado. Más aún, lo apoyó en la pasada campaña, no por nada su esposa, ahora labora en el DIF municipal. También estuvo en el PRD. Fue morenovallista. El último periplo de este personaje fue apoyar al Verde Ecologista, que iba en alianza con Morena.
¿Cuántas veces hemos escuchado a este personaje vociferar contra el neoliberalismo y besarle los pies a López Obrador en pláticas y reuniones de todo tipo? Ufff. Tantas. Y con tanta devoción que asquea su vasallismo.
Bueno, en esta ocasión reapareció en el PAN, como si nada hubiera pasado. Y ya lo veremos ahora haciendo mil malabares para justificar su presencia ahí, como siempre lo ha hecho por los lugares por donde ha pasado.
Ufff.
Quizá solo lo aceptaron porque pagó la comida del evento.
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Omar Martínez
Otro personaje que apareció en el evento y que se esperaba que levantara ámpula, fue Omar Martínez Amador, exalcalde también de Huauchinango y hermano de Carlos Martínez Amador, dirigente estatal del PRD.
¿A poco eres panista? Le preguntó el columnista.
Claro que no, lo negó abiertamente. Y dijo que si acudía era porque llevaba la representación de su hermano Carlos.
Hacia él tampoco hubo críticas.
¿Será porque pagó el salón?
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Daniel Solís, el gran convocante
Lo que sí, hay que reconocerle a los operadores políticos, como a Daniel Solís hijo, es que lograron unir a gente representativa de los diferentes grupos políticos, sobre todo los de Genoveva Huerta, como el del alcalde, Gildardo Vargas García de Pantepec; Ricardo Jiménez, excandidato a la alcaldía municipal; Erika Ibarra Vargas, excandidata de Honey e insólitamente, Mauro Aldana, padre de Cielo Aldana Huidobro, suplente de Genoveva Huerta Villegas a la diputación federal y quien subió a la curul, cuando Veva pidió licencia para reelegirse a la dirigencia estatal.
Ya nada más faltó que llegara Kevin Vargas.
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Ricardo Jiménez, puso el dedo en la llaga
Por cierto, Ricardo Jiménez, puso el dedo en la llaga para señalar que no es justo que haya panistas que emigren hacia otros partidos y luego regresen como si nada al PAN. Pidió que haya institucionalidad en el partido.
No dijo nombres, pero muchos nada más se agacharon.
Otros se hicieron pendejos.
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Otra que reprochó que, en la pasada elección, no tuvieron apoyo alguno de la dirigencia estatal de Veva fue Erika Ibarra Vargas, la excandidata de Honey.
¿No se habrá dado cuenta que hubo acuerdos con el barbosismo? O habrá que explicárselo con manzanitas.
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Luis Manuel, el gran orador
El mejor discurso de todos fue sin duda, el de Luis Manuel Silva Romero, como siempre. Crítico, certero, agudo. Tanto caló, que hasta lo quisieron callar, aduciendo que ya había agotado “sus cinco minutos”.
Recontra ufff.
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La porra los saluda
Y el toque final lo dio el presentador oficial del evento, quien prácticamente corrió a los medios del lugar.
“Por favor, los medios ya pueden retirarse, porque vamos a entrar a una reunión privada.”
¿En serio Tití fue la que dio dicha instrucción? ¿Qué tenían que ocultar para que corrieran con cajas destempladas a los periodistas?
Sobra decir que estos se fueron mentando madres, porque además acusaron que ni un vaso de agua les ofrecieron, pese a que después, las diferencias panistas se dilucidaron entre carnitas de puerco, arroz rojo y coca cola de dos litros.
Archirrecontra ufff.
La porra, no quedó de otra; les mandó un afectuoso saludo.