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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los futuros de la educación

La UNESCO propuso un proyecto educativo para enfrentar los desafíos que tiene la educación hoy

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Febrero 14, 2022

“Existe un severo riesgo de que la COVID-19 eche por tierra varios decenios de progreso, en particular los conseguidos en la lucha contra la pobreza y el fortalecimiento de la igualdad de género. Si bien la pandemia demuestra que pertenecemos a una humanidad interconectada, las realidades sociales y económicas hacen que las repercusiones del virus sean dispares e injustas. La discriminación de género supone que el logro educativo de las niñas tenga más probabilidades de verse severamente afectado, con el riesgo de que muchas no vuelvan a la escuela en la etapa posterior a la COVID-19. Como esto no es algo que debamos aceptar, tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitarlo.”

Su Excelencia, la Sra. Sahle-Work Zewde, presidenta de la República Democrática Federal de Etiopía y presidenta de la Comisión internacional sobre Los futuros de la educación. Prefacio del documento La educación en un mundo tras la COVID: nueve ideas para la acción pública. 

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El martes pasado tuve la oportunidad de escuchar una parte de la conversación del programa Diálogos por la Esperanza, iniciativa de la Comisión de Pastoral Educativa y de Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano, coordinada, impulsada y moderada por el padre Eduardo Corral Merino, incansable promotor de la reflexión y el diálogo para la operativización de ese Pacto Educativo Global al que ha llamado el Papa Francisco.

Este programa está ya en su cuarta temporada y se han sumado a su producción y difusión la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ), la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) y la Organización de Universidades Católicas de América Latina (ODUCAL).

La conversación a la que hago referencia hoy, tuvo como tema El desafío de los contenidos, el método y el acuerdo educativo en la escuela, hoy. Participaron en él dos ponentes extraordinarios tanto por su formación académica como por su experiencia profesional tanto en los niveles donde se hace la política pública como en las prácticas cotidianas de escuelas concretas. (1)

Los dos invitados fueron la Mtra. Patricia Vázquez del Mercado, exsecretaria de Educación Pública del Estado de Puebla y consultora internacional en educación que participa actualmente en un proyecto escolar en una comunidad de alta vulnerabilidad en el estado de Oaxaca; y el Mtro. Héctor Jiménez, quien pasó de ser también secretario de Educación del Estado de Baja California a reincorporarse a las aulas como profesor de tercer grado de primaria en una escuela rural.

Como se puede inferir por el perfil de ambos participantes y por el tema abordado, la conversación aportó elementos muy ricos que articularon la experiencia práctica en escuelas concretas con el nivel de la elaboración e instrumentación de políticas públicas en el campo educativo, indispensables para enfrentar los retos que vive el mundo y particularmente nuestro país ante la pérdida de aprendizajes derivada de la pandemia, que aceleró la ya de por sí grave desigualdad y las enormes carencias de muchas de las escuelas públicas y privadas en todo el territorio nacional.

Espero poder abordar en este espacio varios de los temas tratados, pero iniciaré hoy con uno de los que me llamó especialmente la atención por tratarse de un proyecto educativo de carácter global, que busca generar el dinamismo necesario para recuperar el tiempo perdido y abatir las desigualdades en el acceso a una educación de calidad, derecho fundamental de todas las niñas y niños del mundo.

Se trata del proyecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que ha creado la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación. Una de las acciones ya realizadas por esta comisión es la construcción de un informe que plantea el escenario mundial actual en el tema educativo y algunas líneas para poder enfrentar los retos históricos que se han amplificado exponencialmente por la pandemia.

“Es evidente que el mundo no volverá a ser el mismo. Uno de los mensajes más rotundos del informe adjunto es que nuestra humanidad común necesita la solidaridad mundial. No podemos aceptar los niveles de desigualdad que hemos dejado surgir en el planeta que compartimos”, dice el documento en la página 3 del prefacio.

En estos años de confinamiento y cierre de escuelas y universidades se han perdido cantidades enormes de aprendizaje con la consecuente afectación del desarrollo y formación de las nuevas generaciones de ciudadanos que van a regir al mundo en el futuro.

El informe de la comisión propone nueve líneas fundamentales (pp.5-6) para tratar de revertir esas tendencias regresivas y para enfrentar los desafíos que tiene la educación en el mundo de hoy. Estas líneas dirigidas sobre todo a los gobiernos, pero también a todos los miembros de la sociedad son:  

1. Comprometerse a fortalecer la educación como un bien común, como un “baluarte contra las desigualdades”, que debe ser prioritario en el desarrollo de las naciones y en las políticas de ls instituciones globales.
2. “Ampliar la definición del derecho a la educación para abordar la importancia de la conectividad y el acceso al conocimiento y la información…”
3.Valorar la profesión docente y la colaboración de los maestros. Los educadores han aportado respuestas muy innovadoras a la crisis de la COVID-19, teniendo en cuenta que los sistemas que han demostrado mayor resiliencia son los más comprometidos con las familias y las comunidades…”
4.Promover la participación y los derechos de los estudiantes, los jóvenes y los niños. La justicia intergeneracional y los principios democráticos deberán obligarnos a dar prioridad a la amplia participación de los estudiantes y los jóvenes en la preparación conjunta del cambio deseable”.
5. “Proteger los espacios sociales que ofrecen las escuelas a medida que transformamos la educación. La escuela como espacio físico es indispensable. La organización tradicional de las aulas debe dar paso a formas diversas de “dar clase”, pero la escuela como espacio-tiempo independiente de la vida colectiva, específico y diferente de otros espacios de aprendizaje, debe mantenerse”.
6.Poner tecnologías libres y de código abierto a disposición de los docentes y estudiantes. Se deben apoyar los recursos educativos abiertos y las herramientas digitales de acceso abierto…”
7. “Asegurar la impartición de conocimientos científicos básicos en el plan de estudios. Este es el momento adecuado para emprender una reflexión a fondo sobre los planes de estudios, en particular al oponernos a la negación del conocimiento científico y combatir activamente la desinformación”.
8. “Proteger la financiación nacional e internacional de la educación pública. La pandemia tiene el poder de socavar varios decenios de progreso. Los Gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales y todos los asociados del sector de la educación y el desarrollo deben reconocer la necesidad de fortalecer la salud pública y los servicios sociales, pero movilizarse simultáneamente en favor de la protección de la educación pública y su financiación”.
9. “Fomentar la solidaridad mundial para poner fin a los niveles actuales de desigualdad. La COVID-19 nos ha mostrado hasta qué punto nuestras sociedades instrumentalizan los desequilibrios de poder, y nuestro sistema mundial las desigualdades. La Comisión pide que se renueven los compromisos con la cooperación internacional y el multilateralismo, junto con una revitalización de la solidaridad mundial que tenga como base la empatía y el reconocimiento de nuestra humanidad común”.

Cada uno de estos puntos merece un artículo específico. Baste por ahora enunciarlos tal como los plantea la Comisión Internacional para los Futuros de la Educación para iniciar todos un proceso de reflexión que nos lleve a comprometernos en la parte que nos toca.

Porque como dice la misma Presidente en el prefacio: “La COVID-19 encierra el potencial de reformar radicalmente nuestro mundo, pero no podemos sentarnos pasivamente a observar los acontecimientos. Ha llegado el momento de entablar un debate público y afianzar la responsabilidad democrática. Ha llegado el momento de emprender una acción colectiva inteligente” (p. 4).

(1) El diálogo completo puede escucharse en esta liga:  https://fb.watch/b6ONMJlnDj/

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