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OPINIÓN

La Constitución y los cangrejos

Una nación que pretende vivir en democracia necesita de una Constitución poderosa

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Viernes, Febrero 11, 2022

Nuestra historia ha estado plagada de luchas sociales, de infamia como de oportunismos de quienes se sienten con el “derecho de imponer sus intereses”, así sean en contra de las demandas sociales y de la misma nación.

Si retomamos las palabras de Francisco Zarco Mateos, periodista, liberal de la Reforma y combatiente de ideas contra la corrupción de gobiernos impuros (1829-1869), nos explica lo siguiente:

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“Nosotros culparemos por ellos a las instituciones democráticas que nos han hollado y otros que se esfuerzan en que no sean comprendidas. Creemos, por el contrario, que nuestras desgracias provienen de habernos detenido a la mitad del camino, que necesitamos seguir en todo el verdadero espíritu de la democracia; que debemos reformar todo aquello que sea contrario, que debemos procurar adelantar y siempre adelantar, a fin de que la libertad y la igualdad no sean sólo meras palabras escritas en las constituciones”. (1)

Si leemos el libro La Revolución Interrumpida de Adolfo Gilly, en él, postula que la Revolución se trunca en el momento en que el movimiento constitucionalista es secuestrado por Venustiano Carranza, quien tuvo una formación acomodada, mismo que se opuso a las demandas de los grupos revolucionarios más radicales que luchaban por el reparto agrario. A su vez, Gilly finaliza exponiendo hipótesis del hubiera, en cuanto a si Francisco Villa hubiera derrotado en la batalla de Celaya a diferencia de Álvaro Obregón; también si Emiliano Zapata no hubiera sido asesinado en la Hacienda de Chinameca por órdenes de Carranza.

Aún así, las demandas y reclamos campesinos en la Revolución que perdieron frente a jefes que tenían otra visión de justicia, se observan en la Constitución del 5 de febrero de 1917, en los artículos 27 y 123, donde los campesinos logran el derecho de propiedad y los trabajadores algunas garantías.

Nuestra Constitución representó la más avanzada de la historia, si comparamos las condiciones sociales, agrarias y de los trabajadores en el mundo. Sí fue y tuvo lugar destacado y ejemplo a seguir, siendo que en 1917, en el otro extremo del gran charco del Atlántico, se inicia otra revolución, la bolchevique contra el sacrosanto imperio del zarismo. Como dato, México fue el primer país en reconocer a la revolución bolchevique y como nación con peso legal, a diferencia de las naciones imperialistas que sentían amenazados sus intereses.

Debemos detenernos en la historia al resaltar la actual Constitución de 1917, y repasar el origen del Constitucionalismo mexicano, en el Congreso de Anáhuac, también llamado Congreso de Chilpancingo, que fue convocado en la entonces Provincia de Tecpan, el 13 de septiembre de 1813 por José María Morelos y Pavón.

Morelos representó la piedra de toque y punto de partida para la creación de la sociedad-pueblo, el gobierno democrático y el Estado federal, y de redactar un texto constitucional, donde en 1813 y 1814 a 1917 se va forjando una nación, sin apartarnos de la de 1857, que a la fecha cumple 105 años de haber sido promulgada.

Del Congreso de Anáhuac fue sancionada la Constitución de Apatzingán en 1814, historia que no permitía cuajar a la nación, porque los poderes estaban representados por la incipiente burguesía con mentalidad criolla. Los caciques, el clero y el ejército mantuvieron levantamientos armados y golpes de estado, en la ambición por el poder, sosteniendo la tesis de “Religión y Fueros”, como medida contra una oposición que se está gestando contra tales oportunistas, hasta que el pensamiento liberal va creando bases firmes de desechar a la oligarquía clerical en el proceso de la Guerra de Reforma, donde ese precepto como de Religión y Fueros, ya no ejerciera y obstaculizara la economía, finanzas, hacienda y la vida nacional a su capricho.

El resultado de la Guerra de Reforma forjada en la gloriosa Revolución de Ayutla de Juan Álvarez y de los hombres que parecían gigantes, con Benito Juárez, Ocampo, Ramírez, Zarco (biógrafo de ese Congreso Constituyente), logran eliminar privilegios de esas castas doradas, del clero con Manos Muertas y del ejército, para ir ya dando forma a la Nación.

No todo estaba claro, porque las finanzas y sistema de producción estaba en ruinas luego de la guerra. Es cuando los derrotados, desesperados por no poder continuar en el poder y así recuperar privilegios, ven en el Imperio francés un aliado. La Francia que había expandido su poder en Europa, que estaba impulsando el apoyo a una Italia fragmentada hacia la conquista de su unidad para nacer como nación, en cuanto a que Austria era poseedora de territorios; paradógicamente, Francia convoca al Imperio austriaco a una aventura con posibilidades de ganancias: México.

Los vencidos conservadores, apátridas como siempre, tocaron puerta en Francia y se hacen sumisos aliados para invadir México. El proceso de democracia se detuvo con la invasión francesa. Todo pueblo cuando encuentra que les asiste la razón de defender su soberanía y con ello la libertad, se hace un pueblo en armas. Los conservadores y el imperio no pudieron derrotar a ese pueblo que tenía como garantía de postular soberanía con Juárez.

Francia comprendió que la Doctrina Monroe ya estaba alzando vuelo de águila imperialista sobre objetivos en el continente latinoamericano, así como en otras latitudes, lo que implica riesgo a los intereses europeos; por lo que mientras Estados Unidos estaba en su guerra civil, México podría servir de barrera y beneficio a Francia mediante sus siervos conservadores. La derrota del imperio fue la tumba de los conservadores.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos llega a los 105 años de su promulgación con más de 741 reformas a 136 artículos, que arroja una Constitución rebasada, mediante 243 decretos.

El primer ejemplo de que no siempre el pueblo tiene una Constitución que le brinda garantía soberana, porque entre intereses criollos y extranjeros, la convierten en vulnerable. En el gobierno de Álvaro Obregón y su secretario de Gobernación, Plutarco Elías Calles, tenían como preocupación unas finanzas nacionales que les impedía cumplir sus obligaciones, además de una deuda contraída a inversionistas gringos y europeos. En febrero de 1921, Álvaro Obregón invita al director ejecutivo de J.P. Morgan, Thomas W. Lamont, a que viniera a México y discutir el pago de deuda. Lamont representaba a los acreedores agrupados en el Comité Internacional de Banqueros.

Ya en México, él y diplomáticos gringos, postulaban que mientras Obregón no pague, no lo reconocerían como Presidente, sobre todo, a que renunciara a la aplicación retroactiva del artículo 27 constitucional, mismo que resultaba un problema a los intereses de las petroleras Atlantic Refining Company, Mexican Petroleum Company, Standard Oil, Senclair Consolidated Oil Company y Texas Company.

El artículo 27 aseveraba que la nación tiene (¿?) pleno derecho sobre la tierra y aguas, así como manifestación del nacionalismo económico mexicano de lo que implica a la riqueza petrolera y minerales. Al final, el 27 quedó entre paréntesis. Calles en su gobierno se apegó a los intereses extranjeros, hasta que en el gobierno de Lázaro Cárdenas da un giro al nacionalizar el petróleo.

Los gobiernos siguientes, jugaron a aplicar la Constitución, al grado de que ese juego derivó en protestas sociales al sentir que sus derechos eran burlados o se les impedía su ejercicio y aplicación.

Si Cárdenas como el presidente Adolfo López Mateos, el primero nacionaliza el petróleo y Mateos la electricidad, cada uno advertía que en un momento dado, intereses de grupos empresariales y de políticos en el poder, podrían dar marcha atrás a la soberanía y con ello desvirtuar o violar la Constitución al servicio propio como de extranjeros, se cumplió con la llegada del neoliberalismo con Miguel de la Madrid, sobre todo con el que fue su secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, quien impone reformas a los artículos 23, 24, 25 y 27, a modo a la tecnocracia, bajo el pretexto de “modernizar a la nación”, así como cumplir con exigencias del imperio gringo y de Canadá con la firma del TLC.

El salinismo da origen a la descomposición de los partidos políticos, a reprimir toda protesta social, encarcelar líderes sociales o desaparecerlos, simulando democracia mediante sus nuevos empleados en el PAN que lo casa con el PRI. El PRD, también recibe su calentada al asesinar o desaparecer a sus mejores cuadros ideológicos en número de 730, para dar paso a los hijos putativos de Rafael Aguiar Talamantes con Los Chuchos.

Cada sexenio posterior hasta Enrique Peña Nieto, el salinismo los impuso en el juego de la democracia, por lo que inicia reglando gubernaturas al PAN, luego la presidencia con Fox y Calderón.

Todos estuvieron en la complicidad corrupta, jugando a los intereses constitucionales en contra del pueblo y nación, derivando en el proceso de conducir a la ruina a empresas estatales, empobreciendo el sector salud y educativo. En cuanto derechos laborales y salariales, replicaron el modelo chileno -más bien gringo- en pensiones para darle forma del actual Afores, que a Chile se le dió el grado de “ejemplo y perla de desarrollo”, siendo que ya en el siglo XXI se demostró que ese modelo chileno, no era real, que se vendió para apantallar y justificar al imperio. En México, la réplica deriva en pobreza colectiva, en privatización de bienes nacionales y más.

2013 y 2014, mediante el poder combinado y cómplice de empresarios y políticos en el poder, se da la famosa “Reforma Estructural”, o mejor dicho, contrareforma constitucional, donde una vez más, los cangrejos hacen otra vez más el juego democrático en contra de la nación. Arroja la justificación de privatizar Pemex y CFE, para abrir las puertas a la inversión extranjera, así como incluir a los grandes potentados como los Larrea, los X. González, los Bailleres, los Azcárraga, los Salinas Pliego. La lista es larga como corta en que representan un porcentaje de la población que gozan beneficios a costa del poder, sometiendo al pueblo a la pobreza y exclusión de la justicia, de la misma Constitución.

Si con Obregón la presión extranjera para revertir la Constitución dio fruto, sin esfuerzo alguno, los tecnócratas cangrejos se hacen socios y aliados. Hoy, algunas viejas empresas extranjeras y de nuevas marcas gringas, con aliadas europeas como Iberdrola y Repsol, chillan porque se busca revertir el efecto contraconstitucional de los cangrejos de Calderón y Peña, bajo la batuta de Salinas, se dicen agraviados, ofendidos y violados sus derechos, cuando es lo mismo que han hecho contra el pueblo y nación.

De ahí que los cangrejos siempre han actuado como lo que son, enemigos declarados de la democracia y de la Constitución, que es el mismo pueblo el injuriado y visto como un simple, sin capacidad de racionalizar que él es la Constitución, el cual solamente falta que racionalice y ejerza sus derechos, todos.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx 

 

Referencias

(1) Guillermo Prieto: El romancero nacional y en honor de Francisco Zarco. UNAM 1960, tomo 5

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