Lesly es una niña indígena, tiene dos años y vive en la periferia de la ciudad. Tenía muchos problemas. ¿Cuáles? Todos. Insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, daño cerebral, daño motriz, entre otros. Por sus condiciones, necesita estar todo el tiempo con un concentrador de oxígeno, es decir, si no lo tiene puede morir.
Aparte de padecer todo eso, Lesly también padece extrema pobreza. Su papá es albañil y su mamá vende dulces. Con una empresa a la que los refirieron del hospital, rentaron un concentrador de oxígeno, les cobraba mil quinientos pesos por semana. Cuando los conocí, debían muchas semanas de esa renta, tanto que la empresa les dijo que irían por el concentrador sin importar nada. Los papás estaban desesperados, lógico.
Más artículos del autor
En ese momento, empecé una recaudación para poder comprar un concentrador. De 35 mil pesos nos lo dejaban en 25 mil. Teníamos solo 2 días para reunir la cantidad. Tocamos puertas, pedimos ayuda, molestamos gente. Faltando unas horas para que le fueran a quitar el concentrador que tenían, aún no juntábamos el dinero. Tomé mi pantalla e iba a empeñarla o venderla para poder completarlo. La única intención es que la pequeña Lesly viviera, porque sí, soy provida.
Soy provida: dono sangre cada 3 meses, para que los niños que están en el área de Oncología, en peligro de muerte tengan plasma y plaquetas, y así, no se arriesgue su vida.
Soy provida: vamos a comunidades indígenas y hacemos jornadas de alimentación dando y salud para que la gente de la comunidad mejore su calidad de vida.
Soy provida: participé en la campaña y marcha que en Puebla llevó a la publicación de la Ley contra el Maltrato Animal. Igual asisto a liberar tortugas recién nacidas al mar, y a limpiar lagos y ríos para la supervivencia de la biodiversidad. Igual apoyo a una asociación que rescata perritos abandonados.
Soy provida: voy al tutelar de menores, donde por medio de actividades, dinámicas y teatro, buscamos que los niños ahí recluidos puedan tener una reinserción social y al salir llevar una vida buena y digna.
Soy provida: voy con frecuencia a un asilo de ancianos donde les leemos a los abuelitos y convivimos con ellos, para que tengan una vida más amena.
La vida es un derecho inalienable y fundamental. Ser provida es estar a favor de la vida, defenderla y realizar acciones concretas para defender ese derecho.
Rescoldos
"Sí a la vida a pesar de todo"
Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofos austriaco, sobreviviente de los campos de concentración nazi.
Por cierto, camino a empeñar mi pantalla para completar el concentrador de Lesly, recibí una llamada de una persona generosa que me dijo que me daba el faltante. Esa persona, no sé si consciente o inconsciente, pero también está a favor de la vida.
@RafaActivista