Queridos amigos y amigas, bienvenidos a esta su columna Notas a la Carrera. Quiero agradecer de antemano a las personas de Tehuacán y la región, así como también a los amigos de otros estados que nos hacen el favor de leernos. También les agradezco el compartir la columna.
Todo cae por su propio peso
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El evento de Huachinango, al norte del estado Puebla, en el que el presidente López Obrador es resguardado por el ejército, ojo... "el ejército" (no la Guardia Nacional, ni la policía, ni su ayudantía como él mismo la llama), fue quien le resguardaron hacía la salida del acto en donde se pretendía llegar a evaluar la ayuda del gobierno federal a los damnificados del huracán Grace. Sin duda alguna fue un acto muy lamentable en el que quedó expuesto que en México el discurso es uno y la realidad es otra, al menos eso me comentaron dos periodistas de otros países quienes me preguntaron sobre lo que pasó en dicho evento.
El arribo intempestivo de las víctimas, quienes de manera violenta y agresiva gritaban consignas en contra del presidente, dejó un mal sabor de boca. Entre los gritos se escuchaba el reclamo por don Ardelio Vargas, que como ya lo habíamos comentado en columnas pasadas, no iba a traer buena imagen a la 4T ni tampoco al gobernador Barbosa, pues la presencia Vargas Fosado -un personaje denostado socialmente en Puebla-, solo confirmó la mala imagen del mandatario poblano, a quien de por sí no lo acaban de aceptar los ciudadanos.
Indudablemente las personas molestas son resultado de un gobierno estatal ausente y acéfalo que gobierna solo de "oídas" y va dando tumbos en la obscuridad.
La represión política del gobernador Barbosa en la identidad tiene como olla express a Puebla. No hay fuentes de empleo, miles más que sí lo tenían, lo han perdido; la pobreza va en aumento, la inseguridad en Puebla es sumamente preocupante y el sobre costo de la canasta básica es imparable.
Si tan solo el presidente López Obrador auscultara los oídos de sus gobernados se daría cuenta de que Puebla está pasando uno de los peores escenarios políticos de su historia, algo muy parecido a lo que vivieron los poblanos en la época de don Máximino Ávila Camacho.
El gobernador Luis Miguel Barbosa quien de manera caciquil le dice al presidente lo que quiere escuchar más no "lo que debe escuchar”, ha hecho de nuestra entidad un lugar ávido de seguridad social. Mientras vivimos un capítulo obscuro de su vida política nuestros ‘politicazos’ piensan que los ciudadanos estamos en un mundo de caramelo.
Lo cierto es que todo cae por su propio peso. Las mentiras de Barbosa ante el presidente cada vez se van cayendo a pedazos porque una cosa es mentir y otra cosa es ver la realidad social que vivimos.
Además surge una duda, ¿por qué el gobernador Miguel Barbosa no ha visitado los lugares de los desastres? Pues porque sencillamente tenemos un mandatario que no viaja, no se ha esforzado por conocer la problemática social de la entidad. Es muy cómodo y también es lamentable que el señor gobernador se la pase sentado en su desmañanera, y desde ese breve espacio haga política. No se puede gobernar un estado con más de 6 millones y medio de habitantes desde una silla.
La irrupción del pasado domingo pone en entredicho la gobernabilidad en México ante los ojos del mundo. En especial Puebla vive un momento sumamente preocupante debido a varios factores, uno de ellos, el primero y muy importante es el mal gobierno de Luis Miguel Barbosa Huerta quien con mano represora ha gobernado y se impone de manera dominante sin pensar que hay oposición a la que hay que escuchar y negociar. En otros y peores escenarios se dedican a buscarles anomalías a los que consideran sus enemigos y con la fuerza del Estado les realizan auditorías por meses en empresas, clausuran negocios, les siembran delitos, los detienen sin existir carpeta de investigación, presos políticos muchos, inocentes casi todos; en fin, al menos eso han vivido los tehuacanenses en manos del paisano gobernador.
Son tiempos de mejorar, son tiempos de componer el rumbo por el bien de todos.
Para la próxima semana hablaremos de Andrés Caballero, presidente municipal de Tehuacán quien dice salir de la política y le preguntamos: ¿cuándo ha estado?
Hasta las próximas notas…