Cuando un personaje político ya no se siente a gusto en el partido donde milita regularmente termina saliéndose y eventualmente sumándose a otro. En el argot de la política se le conoce a esa persona como “chapulín”.
No es algo inusual. Cuando se funda un nuevo partido regularmente es alimentado por exmilitantes de otros, incluso en los ya existentes si alguien ve oportunidad de crecer en otra organización, sin dudarlo se cambia.
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Ejemplos de personajes reconocidos en Puebla está el exgobernador Rafael Moreno Valle, quien tras pasarse del PRI al PAN logró volverse mandatario estatal y hasta ser considerado presidenciable en 2018. También el actual gobernador Miguel Barbosa fue senador del PRD y se pasó a Morena con aspiraciones más altas y tras intentarlo en 2018 lo logró un año después.
Regularmente ocurren los cambios cuando pierden una elección o cuando no los dejan crecer. Sin embargo, el personaje del que vamos a hablar ha ganado en los tres partidos en los que ha estado. Por cierto, todos sumados a la cuarta transformación liderada por AMLO.
Nora Merino Escamilla fue apenas anunciada este miércoles 21 de julio como nueva integrante del Partido del Trabajo (PT), y no solo eso, también nombrada como líder de la bancada del organismo en el Congreso local.
Lo peculiar del caso es que ella ganó en 2018 para la misma curul que representará en la legislatura entrante con el extinto Partido Encuentro Social y ganó su reelección con los colores de Morena.
El cambio era cantado, ya que cuando el retrógrada PES reencarnó en Encuentro Solidario, desconoció a sus diputados por apoyar el matrimonio igualitario. Recordemos que pudieron volver a ser partido de forma fugaz gracias a grupos religiosos que no hace falta recalcar sus ideologías de la edad media.
Sobre Nora, el dirigente estatal de dicha agrupación, José Momox, la calificó de oportunista, ya que aseguró que nunca se identificó con ellos y solo los utilizó para satisfacer sus intereses personales. Honestamente pienso que lo que los orilló a distanciarse de ella fue el viaje que se aventó a Acapulco con sus amistades en plena pandemia, ya que en lugar de poner el ejemplo como figura pública hizo lo contrario.
Aprovechando su cercanía con sus homólogos de Morena, cambió de colores y gracias a su buena relación laboral con el entonces presidente del Congreso, Gabriel Biestro, logró quedarse a cargo de toda la legislatura saliente cuando el amigo del gober buscó la candidatura a la alcaldía de la capital.
Aunque ella había dicho que no buscaría repetir en el cargo terminó registrándose como candidata de Morena y lo ganó. Apenas se había dado a conocer su victoria, cuando desairó una de las propuestas fuertes de la 4T en la capital de Puebla: Puso en duda quitar la concesión del agua.
Seamos sinceros, eso no puede ser un motivo para que le dijeran que se saliera del partido o que ya no quisiera estar ahí. Entonces… ¿Qué provocó el cambio?
Casualmente, su cambio se da unos días después que Morena presentara a Sergio Salomón Céspedes Peregrina, como su coordinador de la próxima bancada en el Congreso del estado.
Ella por unos meses se ha desempeñado como la primera mujer presidente del Congreso en la entidad poblana, por lo que tal vez pensó que sin problemas sería elegida como la líder de los diputados morenistas.
No se sabe con certeza si ella ofreció su ayuda al PT o ellos le ofrecieron la dirección de la bancada. Lo que sí podemos concluir es que el cambio repentino de partido es por poder. Y eso que no se quería reelegir.
En sus primeras declaraciones como militante, Merino Escamilla dijo que la Ley de Personas Desaparecidas y la legalización del aborto se resolverían hasta la siguiente legislatura. No sé si lo dijo con afán de dar esperanzas a los que anhelan esas leyes, o en tono de burla porque en sus meses a cargo de los legisladores no lo pudo resolver.
Repito, el caso es peculiar porque es la primera persona que, ganando, ha estado en tres partidos diferentes en tres años. Y aún más curioso que los tres partidos sean de la coalición original de la Cuarta Transformación con la que llegaron al poder en 2018.
Las interrogantes que dejo esta semana son: ¿Qué propuestas presentará la diputada ahora con su “nueva trinchera”?, ¿volverá a poner oídos sordos al tema de los desaparecidos y del aborto?
Ya hizo historia al ser la primera mujer dirigiendo una legislatura. Ahora es momento que haga historia siendo fundamental en los temas pendientes del Congreso. Aunque sus declaraciones si dejan mucho que desear.
Pero bueno, mientras inicia su segundo periodo como diputada local y vemos si traerá cosas nuevas o no… Nosotros nos leemos el próximo viernes.