Opinión

¿Qué hacer con el problema educativo en México?

Lunes, Febrero 3, 2020
Leer más sobre Laura Angélica Bárcenas Pozos
Pensar en un proyecto educativo nacional de largo aliento y no en parcelas de política pública.
Doctora en Educación, Maestra en Educación Superior y Profesora de Educación Media Básica en Matemáticas. Profesora de todos los niveles educativos. En la Ibero-Puebla coordina Orientación Educativa, Formación docente y es académica de tiempo completo
¿Qué hacer con el problema educativo en México?

Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos*

 

Hace unos días se dieron a conocer los resultados de la prueba PISA que la OCDE aplica a los alumnos de tercero de secundaria y tercero de bachillerato para hablar del estado que guarda la educación en los países miembros a esta organización. Y es interesante que investigadores de la talla de Ángel Díaz Barriga, están señalando que los alumnos de países latinoamericano están entre los 480 y 400 puntos, quedando por debajo de la media, en los resultados de esta prueba.

Este investigador se pregunta si la prueba PISA considera diferencias culturales con los países del llamado “primer mundo”, y menciona que la OCDE ha incluido preguntas específicas para los países latinoamericanos, pero que no se perciben en los resultados de la aplicación de este último año. Entonces no nos queda claro qué es lo que se incorporó y cuál fue el resultado en esas preguntas específicas. Además, señala que nuestros países presentan diferencias sociales abismales entre sus diferentes sectores, a diferencia de los países de primer mundo que tienden a ser más homogéneos.

Más artículos del autor

Por otro lado, Díaz Barriga se pregunta si los planes curriculares de los países de América Latina están orientados a formar en una ciudadanía global y parece ser que no, estamos más inmersos en atender las problemáticas locales. También, el investigador señala que, en México, en lo que va de este siglo, ya vamos por la cuarta propuesta curricular que se implementa en el nivel básico y medio superior, y en ninguna de las tres anteriores se ha dejado madurar la puesta en marcha de los cambios curriculares y por lo tanto no podemos saber qué ha funcionado de cada una de estas y qué no.

Los que investigamos sobre el currículum y cómo se pone en marcha, sabemos que las propuestas curriculares toman su tiempo, decimos que “maduran” y cuando no se ha dejado pasar suficiente tiempo entre una propuesta y otra, los docentes y alumnos sienten que no hay claridad sobre qué se quiere formar y empiezan a perderle la seriedad a los planes de estudio. Los profesores con frecuencia regresan a sus viejas prácticas, pues se cansan de cambios que no van a ningún lugar y los alumnos se sienten conejillos de indias pues se está experimentando con ellos en cada propuesta. En este tenor Díaz Barriga se pregunta si no valdrá la pena darles mayor estabilidad a los proyectos curriculares, quitarles los sellos políticos que quieren imprimirle los gobernantes en turno y considerar una propuesta curricular a largo plazo, pensando en las necesidades sociales y personales que están enfrentando nuestros estudiantes.

Del mismo modo y hablando del mismo tema, Claudia Santizo señala que el problema del sistema educativo nacional y la razón por la que no salimos del bache es el “rezago educativo”, es decir los alumnos no aprenden lo que tienen que aprender de acuerdo al nivel educativo que cursan, y esto es porque en el nivel previo no aprendieron lo necesario para cursar el siguiente. A mí me parece que estos dos investigadores tienen razón en lo que dicen, por un lado no se dejan madurar las propuestas curriculares y cada gobierno quiere ponerle su sello político, dejando de lado la función principal de una propuesta curricular que es la de definir la forma en que serán formado los niños y jóvenes; y por otro lado, hay que reconocer que en este ir y venir de las reformas curriculares, no hemos formado con lo mínimo necesario a nuestros alumnos, para que puedan enfrentar el ciclo escolar siguiente.

Entonces las preguntas son ¿cómo le hacemos? y ¿por dónde empezamos? Es innegable que la educación es una de las políticas públicas que debe atender cada gobierno, pero deberíamos pensar en un proyecto educativo nacional de largo aliento y no en parcelas de política pública que quieren lucir a los políticos y no dar garantías a niños y jóvenes, así como a la sociedad en general, de que se está generando el aprendizaje necesario para enfrentar, no sólo el siguiente curso escolar, sino la vida.

*La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos

Vistas: 6927

Loadind...