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Opinión



Ética docente y formación ciudadana: una apuesta para el bachillerato

Lunes, Noviembre 18, 2019 - 07:25
 
 
   

La acción es también una apuesta

Tenemos a veces la impresión de que la acción simplifica porque, ante una alternativa, decidimos, optamos. El ejemplo de acción que simplifica todo lo aporta la espada de Alejandro que corta el nudo gordiano que nadie había sabido desatar con sus manos. Ciertamente, la acción es una decisión, una elección, pero es también una apuesta. 

Edgar Morin. La complejidad y la acción.

https://www.utp.edu.co/rectoria/documentos/la-complejidad-y-la-accion-edgar-morin

Estamos a un día del inicio del XV Congreso Nacional de Investigación Educativa que se realizará en la ciudad de Acapulco a partir de la convocatoria que el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) hace cada dos años a todos los investigadores educativos y estudiantes de posgrados en Educación de nuestro país.

En el marco del congreso tendré el honor de presentar el libro Ética docente en el bachillerato. La educación de los jóvenes en la sociedad incierta, coordinado por mi estimado colega el Dr. Rodrigo López Zavala, académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa y escrito por los miembros del programa de investigación sobre Ética y cultura en Educación también bajo su liderazgo.

Se trata de un texto conformado por siete capítulos que como afirma López Zavala “son resultado de un trabajo teórico y empírico cuyo móvil cognoscente ha consistido en identificar incidentes críticos en la relación educativa….” para tratar de comprender el papel y el impacto que juegan los docentes en la formación de los estudiantes de Educación Media Superior (EMS).

Este acercamiento se plantea desde la perspectiva de la ética profesional de los docentes y los valores del profesorado porque como plantea también el coordinador de esta obra, “…el encargo social e institucional que tienen los profesores es fundamentalmente una tarea ética”.

Porque como afirma Edgar Morin, la escuela no debe solamente preparar para asumir la dimensión prosaica de la vida, la dimensión que tiene que ver con la necesidad de buscar la supervivencia en el día a día que es sin duda una tarea necesaria en este mundo altamente competitivo y exigente del mercado global sino que tiene también que ocuparse de la dimensión poética de la existencia, de ese querer “vivir para vivir” que trasciende la supervivencia y tiene que ver con el deseo profundo de realización y de felicidad que anida en cada persona desde que nace hasta que termina su paso por este mundo.

Este es un elemento que cruza todos los capítulos del libro en los que se plantea como premisa la necesidad de que el bachillerato se ocupe de formar integralmente a los estudiantes y de darles las herramientas necesarias para una vida humana plena y para un ejercicio ciudadano responsable en un mundo cada vez más complicado, incierto y deshumanizado.

Porque la práctica educativa en el bachillerato tiene dos elementos que la condicionan y que no necesariamente son compatibles. Por una parte, el hecho de que los alumnos que transitan por el nivel medio superior ingresan en la etapa crítica de la adolescencia y egresan –a pesar de la prolongación de esta etapa que hace que tengamos incluso adolescentes en la edad adulta, los llamados kidults o adultescentes- como ciudadanos con plenos derechos y obligaciones.

Por otro lado, el perfil del profesorado de este nivel educativo que está conformado mayoritariamente por profesionistas de distintas disciplinas que son expertos en sus respectivas áreas de conocimiento pero que no tienen una formación pedagógica previa y muchas veces, tampoco ingresan a este trabajo a partir de una vocación clara como educadores sino como una opción válida y noble de empleo.

Esta característica del profesorado aporta una gran riqueza en cuanto al manejo de los contenidos cuando los docentes son profesionistas bien preparados pero conlleva el riesgo que se señala y se constata en la parte empírica de los trabajos que conforman el libro, de centrarse de manera exclusiva en la enseñanza de conocimientos de las distintas materias –en el mejor de los casos logrando que el estudiante aprenda a conocer y a hacer con lo que conoce- descuidando las dimensiones del aprender a ser y a convivir que son fundamentales para una formación humana integral y pertinente para enfrentar los enormes desafíos de este mundo complicado en el que les toca vivir.

Lo que se puede concluir de la lectura de los distintos capítulos del libro es que hay una deficiente preparación y una escasa valoración de los profesores de bachillerato en la dimensión ética de su profesión y que esto se traduce en carencias formativas importantes en los educandos, desde aspectos como la adecuada y consciente elección de carrera profesional hasta el desarrollo de competencias “blandas” que les permitan afrontar la construcción de un proyecto de vida autónomo que los conduzca a su realización y a su felicidad.

Los siete capítulos que conforman esta obra abordan son: Ética profesional del profesorado. Una debilidad cultural en bachillerato; Ética de la profesión docente. Cultura profesional para la educación en valores sociales en bachillerato: Los valores de la democracia en la ética docente del bachillerato universitario; El valor del diálogo en el bachillerato universitario; La formación ética en la sociedad incierta: desafíos frente a una cultura de la violencia en bachillerato; Los valores profesionales y la vocación del orientador en el nivel medio superior y Los valores en bachillerato durante la elección de carrera.

Destaco de todos estos trabajos la revisión de literatura filosófica, sociológica y pedagógica que refleja el trabajo colegiado y el encuentro dialógico sistemático en el grupo que conforma este proyecto de investigación que ha ido construyendo un marco teórico en común en el que destaca el manejo de la ética profesional de principios y algunos elementos de análisis de la realidad contemporánea desde autores relevantes como Deleuze, Morin, Bauman, Cortina, Giroux y otros.

En cuanto al trabajo empírico considero que el libro aporta algunos elementos interesantes a manera de cápsulas sobre las percepciones y opiniones de alumnos y profesores de los bachilleratos en los que se realizaron los estudios pero queda a deber una mayor explicitación y en algunos casos una elaboración más consistente del acercamiento metodológico a las realidades estudiadas.

En la mayoría de los capítulos se plantean algunos elementos obtenidos en el trabajo de campo pero no se describe con suficiente detalle ni la muestra de sujetos estudiados ni los instrumentos y procedimientos que se utilizaron para obtener la información. En algún caso se habla de realizar una “descripción densa” –propia de la etnografía- pero en un estudio “exploratorio informal” en el que finalmente solamente se transcriben fragmentos textuales de entrevistas. En otros casos se realizan inferencias a partir de ciertos fragmentos de respuesta que para el lector pueden parecer un tanto sesgados por no conocer el contexto general del que fueron extraídas.

Estos detalles no restan interés a la obra sino que dejan al lector con preguntas y elementos para la reflexión que seguramente generarán procesos muy ricos de cuestionamiento y deliberación sobre los temas abordados.

Como se plantea en el capítulo VI a partir del siguiente poema de Machado: “¿A dónde el camino irá? / Yo voy cantando, viajero / a lo largo del sendero…-la tarde cayendo está…” el trabajo de investigación colectiva del que nace este libro es un camino que se va cantando sin saber con precisión el camino pero con la clara convicción de que es necesario generar conocimiento sobre la dimensión ética de la profesión docente para iluminar un poco el camino por los senderos obscuros de un mundo incierto y cargado de violencia, exclusión y deshumanización.

Este libro debe celebrarse porque es en el fondo el producto de una apuesta que guía la estrategia de acción de este equipo de investigadores. La apuesta por un mundo más humano y más justo a partir del compromiso ético de los educadores en la formación de los futuros ciudadanos de este país.

La apuesta que nace de un grito en común de los investigadores como se afirma en la introducción. El grito de ¡Ya basta! producto del hartazgo ciudadano por la ineficacia de la política social y educativa.

López Zavala, R. (coord.) (2018). Ética docente en el bachillerato. La educación de los jóvenes en la sociedad incierta. México. Ediciones Del Lirio-U. Autónoma de Sinaloa.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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