Amigos y amigas, les saludo de nueva cuenta como cada jueves, para compartir con todos ustedes, aquellas historias desde Polonia, en las que nuestros connacionales, son los protagonistas.
Sin embargo, he decidido dar continuidad a la columna de la semana pasada y escribir la segunda y última parte, debido a la gran cantidad de reacciones (positivas en la gran mayoría) suscitadas y, asumiendo mi responsabilidad, pero también mi derecho como ciudadano oriundo del municipio de Amozoc, a expresar mi opinión sobre la situación que vive actualmente nuestra comunidad.
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Es cierto que la actual administración heredó una serie de circunstancias adversas en prácticamente todos los rubros, producto de la mala praxis del pasado, pero ya ha transcurrido un año entero en el que los resultados no se aprecian, sencillamente porque no hay un plan rector ni una visión compartida entre todos los actores del desarrollo.
Y se preguntarán, ¿qué es lo que nuestras autoridades presumen en sus informes de gobierno año con año? -meras acciones aisladas que miden en términos cuantitativos de gasto y no de desarrollo, aunque ellos lo asuman, al contrario.
Dotar de pintura o pizarrones a N número de escuelas, no es una estrategia que sea parte de una política pública en lo absoluto, por más que se diga que se beneficiaron a 100, 200, 300 o mil estudiantes, en primer lugar, porque dicha acción se sustenta en “peticiones” y no diagnósticos, se mide en gasto y no en renta social, porque acaso, dotar de pizarrones o pintura ¿disminuirá la tasa de deserción escolar? o ¿bajo qué indicadores miden el impacto de dichas acciones?.
Pavimentar, construir drenajes, aplanar, comprar más patrullas, contratar a más policías, entregar bastones o aparatos ortopédicos, regalar despensas entre muchas otras “acciones” con las que asumen que su administración es buena o mala, es meramente un compendio para justificar el gasto público que ya de por sí se hace en términos muy opacos.
Porque para que lo anterior realmente signifique desarrollo, debe estar sustentado y constantemente evaluado, ya que como sabemos, tener más policías no se ha reflejado en disminuir la inseguridad, ni pavimentar se ha reflejado en mejores condiciones de vida, si en cada temporal de lluvia hay inundaciones y los drenajes se desbordan, si la gente no puede caminar sobre las banquetas etc.
Una política pública debe ser participativa, representativa, productiva, eficiente políticamente, transparente y creativa, debe ser susceptible de medición y adecuación en todo momento y estar sujeta a objetivos cuantitativos, pero sobre todo cualitativos muy claros en lo inmediato, al mediano y largo plazo, ya que deben trascender a los periodos de gobierno.
Porque el tener una regiduría de educación, acompañada de una dirección, adonde ni se legisla ni se opera, solo se camina, se escuchan y se atienden las “necesidades” que se pueda, no es ni mínimamente la real responsabilidad de un gobierno para con la EDUCACIÓN y es dar por sentado, que las capacidades y talentos de los niños y jóvenes estudiantes de nuestro municipio valen cerca del “nada”, porque en nada les interesa a las autoridades crear el MEDIO DE OPORTUNIDAD que minimice las grandes limitaciones del entorno.
Y así podría hacer un recuento, área por área, sin embargo sería enfrascarme en un laberinto sin salida, porque en realidad, lo más preocupante es la actitud que como ciudadanos asumimos, ya que lejos de hacer reflexiones y emitir juicios críticos, vamos por ahí con una incontinencia verbal que no afecta a quienes desde el gobierno nos dañan con sus decisiones, sino que nos destruye aún más a nosotros que compartimos la misma tragedia, y no así, el ánimo ni la convicción de reinventar nuestra historia.
Sabemos perfectamente que en el gobierno deberían estar las personas más competentes, sabemos perfectamente que el gobierno no debería ser una empresa familiar, sabemos perfectamente qué es lo que nos daña, pero solo cuando ya estamos bajo el yugo de nuestras propias decisiones, porque paradójicamente cuando llegan los procesos electorales, dejamos de lado “la capacidad intelectual” por la “capacidad de dádiva”, dejamos de lado la “formación” por los “compadrazgos”, dejamos del lado la “calidad” por la “cantidad”.
Valoramos quién es competente en base a cuantos regalos dio el día de la madre o cuántas camionadas de material donó para la “capilla” o cuántas lámparas regaló y no en base a quién, con conocimientos técnicos y un equipo competente sea capaz de reencaminar al municipio por la vía del desarrollo.
Esto se repite cada 3 años, y también por el hecho de alzar la voz, habrá quienes me denigren o me descalifiquen argumentando ¿y tú qué has hecho?, “no tienes derecho a opinar desde otro país”, “seguro estás exhibiendo tus intereses”.
Y en efecto, porque nunca me verán entregar un bastón a un adulto mayor y asumirme como un santo y posar para una foto que exhibir en las redes sociales, jamás me verán regalando despensas en las zonas más rezagadas de nuestro municipio, ni dando regalitos a las mamás el 10 de mayo y asumirme como el gran salvador de nuestro municipio, porque tengo muy en claro que la dignidad del ser humano es de lo más preciado que tenemos y eso sería atentar vilmente contra la misma.
Sin embargo, reitero que mi mayor convicción no es la de hacer señalamientos burdos, al contrario, deseo profundamente que nuestras autoridades hagan ejercicios de retrospectiva seria y crítica, que tengan la humildad de asumir responsablemente las consecuencias de sus errores y a partir de ahí, reconstruir, unir, concertar, compartir una visión tan grande y promisoria que nos contagie a todos y cada unos de los más de 120 mil habitantes y de la que nos sintamos participes y actores fundamentales de una transformación que deje la retórica y pase al plano de lo concreto.
Que nuestro gobierno municipal sea tan exitoso que nuestro presidente y su equipo, de manera natural, se ganen la gracia de los ciudadanos y permeen en el poder tanto como su legado se los permita.
Deseo férreamente que dejemos atrás los egos absurdos, porque el ego es la base de todo cataclismo y que nuestro Alcalde asuma un liderazgo basado en el servicio y no en el estatus, un liderazgo generoso, porque es precisamente la generosidad, la que construye la prosperidad, esa que todos anhelamos en nuestro municipio, en nuestro Estado, en nuestro país y en el mundo entero.
Porque si se convencen de querer, entonces podrán, aún tienen 2 años para lograrlo.
Mientras tanto, seguiré adelante con mis convicciones, desde Polonia o desde México, desde el lugar que me corresponda y siempre con un profundo compromiso por el lugar de donde provengo, porque en la BIFURCACIÓN que en el trayecto Amozoc se ha encontrado, yo he decidido… es el DESARROLLO.
Nos vemos cuando nos leamos.
Alberto Pacheco
Instagram: Gentleman_alberto
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