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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Buen arranque del gobernador Barbosa

Hay signos en el arranque del sexenio del gobernador Luis Miguel Barbosa

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Agosto 5, 2019

Empezar a gobernar llamándole a las cosas por su nombre, es un buen comienzo.

Hay signos en el arranque del sexenio del gobernador Luis Miguel Barbosa que apuntan hacia un estilo franco y práctico.

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No se inclina por una oratoria barroca o complaciente. Tampoco trata de buscar el aplauso fácil o el cortejo verbal hacia la gente.

Ha tocado, en cambio, las viejas deudas de los gobernantes de Puebla. La pobreza y desigualdad, la inseguridad, el uso del poder para medrar. Sobre esto último, alienta el anuncio de investigar y sancionar a los responsables del saqueo.

Bien haría en procesar y encarcelar a una docena de ladrones que hicieron fortunas desmedidas al amparo de los cargos. No es apelar al espectáculo de sangre, es, sencillamente, poner por delante de las palabras los hechos.

La gente en Puebla está harta de la impunidad. Han surgido camarillas de millonarios desde el gobierno y los ayuntamientos, que es un clamor real la aplicación de la ley sin miramiento alguno.

Este tipo de acciones, por sí solas, serían no sólo bienvenidas por la ciudadanía, sino aprobadas de manera unánime.

El cinismo y el enriquecimiento han puesto en la mira a muchos candidatos a la cárcel.

De manera que el ambiente social de denuncia y anhelo de escarmiento, está en espera de que ¡por fin..! un gobernante de muestras de verticalidad y empatía con lo que la ciudadanía desea.

El gobernador Barbosa, por otra parte, se muestra en perfecta  sintonía  y alineado con el gobierno federal. La presencia del presidente López Obrador a veinticuatro de asumir el poder, y de la Secretaria de Gobernación en el acto de asunción, son mensajes políticos de evidente acoplamiento.

Hay medidas saludables y con muchas expectativas. Por ejemplo el incremento de mil patrullas para reforzar la seguridad. En esta línea, cabría esperar una estrategia bien articulada que abarque acciones preventivas, de inteligencia y sobre todo de supervisión.

En otras partes y aquí mismo no hace mucho, el solo reforzamiento del flanco represivo del delito no ha dado buenos resultados. Esto deberá ser parte de una estrategia integral, que incluya por ejemplo la depuración de los mandos superiores de las policías, ya que es un secreto a voces que guardan ligas con las redes de corrupción de la delincuencia.

En eso de  llamar a las cosas por su nombre, destaca asimismo la referencia abusiva y acaso delictuosa del fugaz secretario de finanzas Jorge Estefan Chidiac, de quien el gobernante expuso que prácticamente le dejó las arcas vacías.

No fue propiamente una crítica del gobernador, sino apenas una descripción del apetito y modos del funcionario ido. De paso habría que preguntar ¿quién lo puso?. Porque ese nombramiento, desde que se conoció, provocó una analogía entre el ratón al que ponen a cuidar el queso.

Debe recordarse que el señor Estefan debe su fama a su paso por la cámara de diputados, donde sus posiciones clave vieron nacer y alcanzaron un auge escandaloso  los famosos  “moches” . Aquí,  seis meses en finanzas, fueron suficientes para agotar y comprometer jugosos presupuestos para “obras” por asignación, sin concursos ni licitaciones.

Son más que evidentes los polvos de aquellos lodos.

¿Supo de todo esto el gobernador Pacheco Pulido, lo aprobó? Si así fue es algo muuuuy grave, si no se dio cuenta, el asunto es doblemente grave.

Se refirió también el gobernador al accidente de los Moreno Valle. En su momento, tiempo atrás, lo lamentó y expresó condolencias. Esta vez, dijo algo sencillamente cierto. Que el esclarecimiento del hecho no es ni una preocupación masiva ni prioritaria para la mayoría de los poblanos.

Y eso no es faltar el respeto a nadie. Es, otra vez, describir una realidad.

Seamos claros y hagamos a un lado gestos y reacciones trágicas.

Familiares cercanos de la pareja y colaboradores, más un par de docenas de cómplices y beneficiarios del morenovallismo, expresaron un pesar militante a raíz del accidente. Tal sentir duró unos quince días más y luego se apagó. El gesto original es comprensible y legítimo. Respetable además.
Mostraron gratitud, sobre todo. Era lo mínimo esperable.

La investigación está en la jurisdicción federal. Punto.

Si hubiera memoria, habría que recordar el sentimiento de pesar colectivo que se vio y vivió en Puebla a raíz de la muerte del profesor y alcalde poblano Jorge Murad.

Miles y miles de personas salieron y abarrotaron calles y balcones para despedir al cortejo; una enorme caravana lo acompañó hasta el panteón. Una muchedumbre doliente que aún se recuerda y que hacía muchas décadas no se había visto.

No hay la mínima comparación con la reacción popular que hubo en Puebla por la muerte de los Moreno Valle.

Lo dicho, el gobernante arranca bien llamándole al pan pan y al vino vino.

xgt49@yahoo.com.mx

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