Partiendo de que lo cotidiano es la construcción social que a cada persona le conviene creer o crear, es necesario aprender a valorar con exactitud ¿Cuánto de lo que se vive es real? o bien, sólo es parte de la fantasía que se decide creer, esto aplica para cualquier escenario, tomando en cuenta las dimensiones de la persona, se abordarán algunas de estas, por ejemplo, la cognición de una persona es verídica, o solo se usa en ciertos aspectos de la vida cotidiana para causar una impresión, pero no se cultiva de modo constante; los sentimientos que se identifican son los que se demuestran o basándose en ellos son transformados para no evidenciar lo real.
Se miente omitiendo, exagerando, ocultando, minimizando, con maldad, por protección, por convicción, en fin, no es relevante comprender las causas, si no saber e identificar de qué manera se crea un aprendizaje implícito en la propagación de mentiras; ser realista favorece para que las personas se ubiquen en el rol y en la posición que les corresponde, vivir en fantasía impide que haya un contacto con la realidad, es decir, mirar el panorama desde lo que es y no desde lo que se quiere, implica saber aceptar lo que es o no agradable, productivo y trascendente para la vida propia.
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Socialmente, aprendemos a ser seguidores de algo o alguien y eso nos conduce a aceptar propuestas o ideologías de las que no se tiene certeza, sin embargo, englobamos a una totalidad sin ser capaces de aceptar lo que verdaderamente se está eligiendo, se exige un cambio en la sociedad (en la política) pero lo real es que ni siquiera hay un fundamento que argumente que se espera de ese cambio, se hacen protestas o manifestaciones pero no todas las personas conocen el fin de las mismas, se dice no a la corrupción a la par de que comúnmente se busca obtener provecho de la situación; se engaña a las personas que se quiere, se miente faltando al valor de la palabra, actuamos aprobando la falla, justificamos lo que se hace mal…
La realidad es el entorno en que se vive, sin apariencias ni superficialidades, somos lo que transmitimos y no lo que programamos decir o hacer, reflejamos lo que se tiene, con lo que se cuenta, lo que se piensa y el deseo concretado; la realidad es lo tangible, lo cotidiano, más allá de que sea o no agradable.
¿Será que una mejor vida se basa en entender la realidad para que exista una transformación?